Durante dos horas, el cantautor venezolano recorrió sus canciones más populares, con nuevos arreglos musicales, como aparecen en el álbum En primera fila. El público, que agotó las entradas dos semanas antes, experimentó un viaje en el tiempo.
Quince minutos después de las 21 horas del sábado, Franco De Vita apareció en escena, vestido de negro y con un pañuelo verde al cuello, anticipándose al clima inestable de Montevideo. Sin embargo, hasta la temperatura jugó a su favor, durante el concierto que empezó con imágenes del Dalai Lama, Martin Luther King, Lady Di, John F. Kennedy, entre otros personajes, disparadas en tres pantallas gigantes de led al fondo del escenario, con la frase: "Ellos no sólo ven, ellos miran. Planeta Tierra, mira más allá".
De Vita ofrece una puesta en escena atractiva y actualizada, acorde a los tiempos que corren, pero dándole total protagonismo a su lista de hits. Las 5.000 personas asistentes al Teatro de Verano corearon espontáneamente el 90 por ciento del repertorio, al tiempo que le lanzaban rosas rojas y piropos de todo tipo y color.
Él reconoció desde el palco a su fans club de Venezuela, que allí estaba con una enorme bandera. De Vita no es de los artistas que se remiten a cantar de principio a fin; le gusta hacer altos para generar comunicación real con la platea, convidar a otros colegas, y darle espacio a sus músicos para que se expresen con total soltura. De hecho, uno de los momentos más bizarros del show se dio durante la presentación de su banda: el tecladista eligió menearse como si fuera un streaper en lugar de tocar su instrumento, y el percusionista interpretó Tirate un paso de Los Wachiturros. ¡Y De Vita lo bailó! De las canciones obligadas no faltó ninguna: Te amo, Fuera de este mundo, Cálido y Frío, Tú de qué vas, Y te pienso, Dile, Si tú no estás, Será, Tengo, Llévame contigo, Sólo importas tú y El perdedor, tuvieron su sitio. Las nuevas versiones respetan la melodía original y esto hizo fácil la tarea para el público. Las modificaciones resultan más bien sutiles, enfocadas en lo rítmico y en los matices instrumentales. Por momentos pasó también del eléctrico al acústico. Simpático y "muy cómodo"- como manifestó- sólo deslizó una queja porque el retorno de sonido en su auricular no era bueno. "¡Tengo un problema de referencia tonal!", fue el misil dirigido a los técnicos.
El lugar de Alejandra Guzmán en Tan sólo tú lo ocupó con acierto la uruguaya Lea Bensassón, a pesar de que no hubo ensayo previo. De Vita procura en sus shows darle espacio a nuevos talentos y por eso lleva en gira a la costarricense Debi Nova (que participó en el álbum En primera fila), quien conforma un dúo y luego interpreta A corazón abierto, de su autoría. "El futuro de la música es incierto, por eso hay que promover artistas para que no se nos pierdan", expresó. "Aquí hubo momentos en los que desaparecí o me desaparecieron. Sé que parte de mi repertorio no sonó en Uruguay", continuó el cantautor, que se paseó por la balada romántica, el bolero y hasta la conga con igual carisma y soltura. Cuando llegó el momento de No basta, uno de sus himnos más conocidos, habló de la paternidad responsable: "Si traemos a alguien al mundo tengamos la responsabilidad de lo que eso significa. Si sabemos amar, abrazar, querer y hablar a los pequeños tendremos un mundo mejor. Todo empieza en casa". Sin divismos se amalgamó a sus nueve músicos y alternó guitarra y piano, logrando climas de gran intimidad, en los que destacó también Manuel Díquez, guitarrista y corista del grupo.