GUILLERMO ZAPIOLA
Alguna vez se pensó en Nicolas Cage para encarnar a Superman, pero fue apenas uno de esos delirios que pasan por la cabeza de los productores y por suerte mueren antes de nacer. Ahora Cage es El vengador fantasma, papel que le cae mejor.
El filme que se estrena hoy en Montevideo es una adaptación del cómic Ghost Rider, un superhéroe (¿o antihéroe?) con poderes sobrenaturales que conduce una motocicleta, ha hecho un pacto con el Diablo y termina llevando adelante una peculiar campaña justiciera de la que depende el destino de éste y hasta el otro mundo.
En la variante del personaje que propone el filme (que ha ido cambiando con el tiempo: ver nota de apoyo por aquí cerca), Johnny Blaze, interpretado en su juventud por Matt Long, vende su alma al diabólico Mefistófeles, el mismo demonio que hiciera tratos con el Doctor Fausto, a cambio de la curación de su padre enfermo. Ello lo lleva a una ruptura con su enamorada Roxanne Simpson (Raquel Alessi), el amor de su vida.
El tiempo pasa, Blaze crece y adquiere el rostro de Nicolas Cage, y Mefistófeles reaparece en su vida con una propuesta sorprendente: devolverle su alma a cambio de que lo ayude a enfrentar a su propio hijo Blackheart, un demonio al parecer más detestable que el padre y que aspira a dar un golpe de estado en el Infierno para que todo se vuelva aún más infernal. Blaze se convertirá en el Ghost Rider, quien conduce una motocicleta, dispara llamas que consumen las almas, se convierte a veces en una calavera de fuego y dispone de otros atributos, por ejemplo el de hacer sufrir a sus enemigos los padecimientos que éstos hayan podido infligir a otros. Y como las historias de amor nunca terminan, reaparece también en el relato la ex-enamorada Roxanne, ahora convertida (¡oh, la influencia de Lois Lane!) en periodista, interpretada por Eva Mendes.
FANATISMO. "Creo que Ghost Rider es una mitología única en el universo del cómic", sostiene Nicolas Cage, quien tiene fama de ser uno de los coleccionistas del género más ávidos de Hollywood, cuyo interés por las novelas gráficas se ha convertido en legendaria. De ahí que Tim Burton pensara en él como Superman (¿por qué alguien pensaría en Tim para Superman?), y Sam Raimi lo consideró para el Duende Verde en Hombre Araña, aunque al final se quedó con Willem Dafoe.
El actor ha exhibido en ruedas de prensa un amplio conocimiento del personaje. "Es un individuo complicado que toma la decisión de vender su alma al diablo, pero lo hace por amor, no por codicia ni por ambición personal. Para mí, éste es un material muy rico. Este sujeto de aspecto aterrador es en realidad un héroe". Cage aún recuerda "tener entre las manos el primer número de Ghost Rider, y mirarlo, y preguntarme de qué iría todo. Era complicado, terrorífico y emocionante, todo al mismo tiempo".
Como fan de los cómics y entusiasta de las motos, el interés de Cage continuó en la edad adulta. "Montaba en moto todo el tiempo en los cañones de Malibú. Así que estaba muy interesado en la idea de aportar a la película todas las habilidades en moto que pude haber tenido en ese momento. Pasaron cinco años y dejé de montar en moto, pero luego la película se convirtió en una realidad y volví a montar otra vez. Lo principal para seguir adelante fue mi fascinación por las motocicletas. Son maravillosas".
La fascinación de Cage por el papel va más allá de su amor por los vehículos de dos ruedas y llega (asegura) al potencial dramático y al atractivo visual del personaje. "Él es también, en mi opinión, el superhéroe con el aspecto más seductor de todos. No hay nada mejor que un motorista acrobático vestido de la cabeza a los pies de cuero negro y con una calavera llameante por cabeza".
El director Mark Steven Johnson, quien tiene su experiencia con superhéroes (dirigió Daredevil e intervino en la historia de Elektra), sostiene que Cage fue su opción desde el principio. El actor describe al Ghost Rider, como un "fuerza inexorable" más que una persona. "Es más como un huracán que viene hacia ti si has hecho algo contra el inocente. Es un espíritu vengativo. Utiliza una cadena o el poder del fuego del infierno, pero lo más devastador es la Mirada de la Penitencia; simplemente mirándote, puede hacerte revivir todos los pecados que has cometido, todo lo malo que has hecho, un millón de veces. Cualquier dolor que hayas infligido a tus víctimas, él te lo devolverá cien, mil veces aumentado".
El señor del infierno tiene el rostro de un antiguo motoquero
De Easy Rider (Busco mi destino, 1969) a Ghost Rider (El vengador fantasma, 2007) resulta realmente curiosa la evolución de Peter Fonda.
Y la guiñada cinéfila parece ir aún un poco más allá. Porque si el hijo menos famoso de Henry Fonda, casi siempre eclipsado por el estrellato de su hermana Jane, encarna a Mefistófeles en El vengador fantasma, y tiene bajo sus órdenes a un motorista que le ha vendido su alma, hay que recordar que otros motoristas han ocupado su irregular carrera cinematográfica.
Fue un jefe de motoqueros (literalmente Hell`s Angels, "los ángeles del infierno") en Los ángeles salvajes (1966) de Roger Corman, y encarnó luego al emblemático motorista rebelde de Busco mi destino, que recorría la carretera junto al director Hopper y su carga de marihuana (incidentalmente, el equipo básico de Busco mi destino y el tema de la droga estaban en otro filme de Corman, El viaje, 1967, con Fonda y Hopper como actores y Jack Nicholson a cargo del libreto).
Luego de El oro de Ulises (1997), que marcó un momento de madurez, la carrera de Fonda volvió a hundirse en la rutina, con mucho trabajo secundario en cine y televisión. Cabe suponer que se divirtió con su papel de diablo en El vengador fantasma. Ahora no es solamente un Ángel del Infierno, sino el jefe en persona.
Variantes del héroe oscuro
El nombre de Ghost Rider ha estado largamente vinculado al universo del cómic, pero ha evolucionado de manera muy extraña con el correr del tiempo. En los años cuarenta y cincuenta fue un personaje de "western" sin poderes sobrenaturales (luego llamado Night Rider, Phantom Rider y más recientemente Haunted Horseman) que en castellano se llamó El jinete fantasma y cuyo carácter presuntamente fantasmagórico provenía de su disfraz blanco y una capa (luminosa de un lado, oscura del otro), que le permitía aparecer y desaparecer instantáneamente en medio de la noche.
Más cerca nació la versión que adapta el filme que hoy se estrena: la historia del motorista Johnny Blaze, que pacta con el Diablo por motivos altruístas, y se convierte luego en instrumento, no siempre dócil, del Maligno. En esa variante, que duró entre 1973 y 1983, el alma de Blaze aparece vinculada a un ente llamado Zarathos, que cuando lo posee lo transforma en una calavera llameante.
Entre 1990 y 1998 hubo otro Ghost Rider, Daniel Ketch, quien combatía a los asesinos de su hermana utilizando una motocicleta encantada, En determinado momento, su destino se cruza con el de Johnny Blaze, que se ha librado de la maldición. Enfrentados al principio, se unen luego en su lucha contra el Mal y hasta descubren entre sí un inesperado parentesco, y toda una historia antigua y ominosa que los vincula.