ALEXANDER LALUZ
A Miles y su grupo le alcanzaron diez horas de grabación para gestar Kind of blue (1959). Pero los cambios que provocó este disco en el jazz, no estaba en lo planes de estos notables músicos.
Promediando la década del cincuenta, Miles Davis había fichado para el sello Columbia. En esos años, el trompetista oriundo de Alton, Illinois, ya tenía una importante producción discográfica con Capitol, Blue note y Prestige, y su nombre se había ganado un lugar al lado de las principales figuras del bebop, como Charlie "Bird" Parker, Dizzy Gillespie, Thelonius Monk y John Coltrane.
De sus numerosísimas grabaciones con Columbia, hay varios títulos que merecen una mención especial: Plugged níkel o el notable E.S.P, ambos de 1965, también In a silent way del inicio de su etapa "eléctrica", y Bitches brew. Pero Kind of blue de 1959 se lleva la mayoría de los galardones y reconocimientos.
Para este disco, Miles contó con un plantel de músicos que tenía muchos partidos jugados en la primera división del jazz. En el piano, tuvo a Bill Evans, que tocó en cuatro de las cinco piezas del disco, y a Winton Kelly, que grabó en Freddie Freeloader (surco 2). Julian "Cannoball" Aderley fue el saxofonista alto, y John Coltrane (que volvió a grabar con Miles después de varios años) en saxo tenor. La sólida base rítmica y armónica estuvo a cargo de Paul Chambers en bajo y Jimmy Cobb en batería.
Este grupo se reunió con Davis el 2 de marzo de 1959 en el estudio de la 30th Street de Nueva York, para la primera sesión. Y la segunda fue el 22 de abril. En esas dos jornadas se sentaron las bases de lo que luego se llamaría "jazz modal". Cinco piezas (So what, Freddie Freeloader, Blue in green, All blues, Flamenco Skethces) compuestas en el estudio a partir de un principio muy antiguo pero con un enfoque absolutamente novedoso: partir de un con- junto predefinido de alturas (modo) y una estructura formal básica para crear estructuras y ambientes sonoros de gran complejidad técnico-expresivas. Dicho esto se podría pensar que Kind of blue es un disco parido en la fría especulación de laboratorio. Pero alcanza con escuchar la introducción y el despojado material temático de So what, para cambiar de opinión. Los solos, las bases rítmicas, las armonías y estructuras motívicas están atravesadas por una visceralidad inteligente, contenida, que en los momentos justos se da el lujo de desbordarse, desgarrar, o congelar el aire.
Semejante trabajo musical le abrió las puertas a Miles Davis para iniciar un potente juego de influencias en otras canchas musicales como la fusión con el rock y otros géneros contemporáneos. Sin llegar al virtuosismo extremo, este hombre de Alton legó una obra maestra que lo confirma como un gran armador de bandas, y un músico con mucho para decir a través de una marcada inteligencia para generar cambios en los momentos justos. La influencia de este disco llevó a que músicos como Chick Corea afirmaran: "Una cosa es tocar un tema, o armar un repertorio, pero algo totalmente distinto es crear un lenguaje musical nuevo, que es lo que logró Kind of blue". O que Quincy Jones lo definiera como la voz del tiempo presente. Sencillamente, único.