CRITICA I GUILLERMO ZAPIOLA
Los créditos atribuyen a la joven Samira Makhmalbaf, que tenía apenas 18 años cuando trabajó en ella, la dirección de esta película iraní, mientras su famoso padre Mohsen (el de Salaam Cinema, Kandahar y Gabbeh) aparece asumiendo los roles de productor, colibretista y montajista. No es difícil empero sospechar que Mahkmalbaf padre tuvo mucho que ver con el resultado, actuando probablemente como una suerte de supervisor de dirección y sobre todo aconsejando a su hija en la moviola (dejá esto, sacá aquello) y probablemente mejorando el resultado final.
Esa puede ser, sin ir más lejos, una de las maneras que Makhmalbaf ha elegido para seguir siendo en Irán un tranquilo subversivo, un crítico social y un cuestionador de los rasgos de autoritarismo y sumisión de la mujer derivados de una Revolución Islámica que al principio lo atrajo y con respecto a la que ha marcado distancias posteriores. El solo hecho de darle la dirección de un film a una mujer debió ser entendido por algunos en su país como una provocación, y no ha sido la única: también su hija menor ha debutado como directora con su apoyo, ha colaborado en la producción de Osama, primer film rodado en Afganistán luego de los talibanes, y una de sus producciones recientes, Un silencio entre dos pensamientos, ha sido prohibida en Irán por cuestionar a los fundamentalistas.
Por su parte, el tema de La manzana, extraído de los titulares de la prensa iraní y rodado en un estilo que combina el drama y el documento, encerraba en sí mismo un potencial cuestionador que Makhmalbaf padre e hija no necesitaban subrayar. Aunque está libretado y hay escenas recreadas para la cámara, la película ha sido rodada en un estilo documental e interpretada por los propios integrantes de la familia cuya extraña historia cuenta.
Esa historia es la de dos hermanas gemelas de Teherán de once años de edad que habían vivido hasta entonces virtualmente prisioneras de su pobre padre y su madre ciega. Encerradas en una habitación durante la ausencia del padre, y autorizadas únicamente a realizar limitados movimientos en la casa cuando aquél estaba presente, las chicas vieron severamente perjudicado su desarrollo físico y mental.
Buena parte de la película tiene que ver con la curiosidad y el deseo de esas niñas de jugar más allá de las puertas de su casa, y con las dificultades que una asistente social enfrenta para convencer al padre que permita la educación de sus hijas y les conceda una mayor libertad de movimientos. Pero los alcances reflexivos del asunto vas más allá del caso concreto, y tienen que ver también con la propia forma cinematográfica, sus reclamos de verdad al basarse en un drama cierto, las interrogantes éticas derivadas de la exposición pública de los protagonistas reales del film. La familia en cuestión parece realmente comprometida en la recreación de su historia, aportando una presencia natural e inconsciente en la que, como señalara un observador extranjero. "no faltan toques de involuntario grotesco".
Al igual que su padre, la directora Makhmalbaf (quien luego hizo el capítulo iraní del film colectivo 11 de Setiembre, el día que cambió el mundo) se aproxima al cine como un medio moral, con una carga de búsqueda y reflexión cuyos temas son la dignidad humana y el comportamiento de la gente. Sin embargo se niega a emitir juicios de valor sobre sus personajes: su cámara los respeta y los "deja ser", sin agregado de editoriales. Padre y madre son obviamente culpables de someter a sus hijas a un destino horrible, pero Makhmalbaf no los señala con el dedo sino que trata de entenderlos: son el producto de una determinada realidad social, comparten ciertos valores arcaicos y creen en ellos.
Desde su sinceridad y su primitivismo, el padre puede sostener, por ejemplo: "Mis hijas son como flores. Expóngalas al sol y se marchitarán". La película misma no contradice esa afirmación, pero se las arregla para crecer de a poco, con convicción y fuerza dramática, hasta las dimensiones de una metáfora sobre la situación de la mujer en el Islam (o en todo caso en una versión de él), y sobre el creciente espíritu de lucha y emancipación femenina ante un ‘establishment’ político, religioso y cultural autoritario.
LA MANZANA
Sib
Director. Samira Makhmalbaf.
Libreto. Mohsen Makhmalbaf, Samira
Makhmalbaf.
Fotografía. Ebrahim Ghafori, Mohamad
Ahmadi.
Montaje. Mohsen Makhmalbaf.
Productor. Mohsen Makhmalbaf.
Elenco. Con Massoumeh Naderi, Zahra
Naderi, Ghorbamal Naderi, Azizeh
Mohamadi, Zahra Saghrizah.
l Irán 1997.