El regreso de una actriz bilingüe

Búsquedas. El viernes se estrena "Partir", sobre una mujer ante una encrucijada pasional

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GUILLERMO ZAPIOLA

Su carrera se ha desarrollado en dos idiomas (inglés y francés) y tres países (Reino Unido, Estados Unidos, Francia), y ha exhibido talento en todos ellos. El viernes, Kristin Scott Thomas reaparece en "Partir", dirigida por Catherine Corsini.

De hecho, Kristin nació en Inglaterra, pero vive en Francia desde hace casi tres décadas y reconoce que se siente más francesa que británica. Esa faceta es la que asoma en esta película de Corsini.

La actriz interpreta en Partir a una mujer en sus cuarenta, esposa de un médico y madre de familia, que vive en el sur de Francia agobiada por la ociosidad de su vida burguesa, reanuda un trabajo de kinesioterapeuta que había abandonado, y convence a su marido (Yvan Attal) de ayudarla a instalarse. En su camino se interpone un obrero de la construcción (Sergi López), y lo que sigue es el esperable "flechazo". Después vienen la pasión, y la necesidad de optar en medio de una telaraña de inevitables disyuntivas.

Scott Thomas ha explicado que lo primero que la sedujo en el proyecto fue la directora Corsini. "Me gustan mucho sus películas", señala. "Aunque no siempre estén conseguidas, siempre hay algo muy potente, muy lírico. Se atreve a tocar otros temas. Vino a verme y me habló de un proyecto que quería hacer conmigo. La historia de una mujer de mi edad a la que le pasa lo que a muchas hoy en día".

A Thomas le parece "increíble" la cantidad de parejas que se rompen actualmente. "Se llega a los cuarenta y todo empieza a hacer agua", reflexiona. Le interesó el tema, y no solamente porque le haya pasado también a ella, aunque ese aspecto sin duda influyó.

Sobre su personaje, la actriz señala que se trata de una mujer que "en un momento de su vida, hace un balance y no le gusta lo que ve". En el pasado había dejado de trabajar para criar a sus hijos, que ahora son adolescentes y en un futuro cercano dejarán "el nido". Su marido acepta ayudarla a instalar un consultorio en el fondo del jardín de su casa, para que no se aleje demasiado. Para él, se trata apenas de un capricho. En el fondo, la menosprecia.

"Y de pronto", añade Thomas, "conoce a un hombre opuesto a su marido". El personaje de Lopez es albañil, catalán, amable, atento, simple, "viene de un ambiente totalmente diferente y vive en un sitio horrible". Lo de más arriba: el flechazo, la pasión, sentirse joven y deseada.

elección. La directora y guionista Corsini reconoce que escribió su película pensando en Kristin Scott Thomas, y que se lo dijo a su productora. "Por una vez, quería escribir con alguien definido en mente", manifiesta la cineasta. "Enseguida pensé en Kristin. Primero redacté ocho o diez páginas y se las mostré. Me dijo que el personaje y el tema le interesaban, y me puse a trabajar pensando en ella. Hace veinte años quise trabajar con ella en un telefilm, pero no fue posible". La directora (que ha sido actriz, ha hecho teatro, realizó varios cortos y telefilms y tiene también entre sus largos títulos como La nueva Eva, 1998, La répétition, 2000 y Les ambitieux, 2006) reconoce que Thomas la fascina. "Tiene algo misterioso, una especie de belleza helada, de aparente dureza, tocada por cierta melancolía que la hace frágil y vulnerable", dice. "Era ideal para encarnar a una burguesa distante con su lado desesperado. Además, es capaz de perturbar, despertar emociones".

Corsini ha dicho igualmente que quería contar una historia "muy clásica, muy simple, que me permitiera seguir la trayectoria de una mujer del calibre de las heroínas que siempre me han hecho soñar, de Ana Karenina a Madame Bovary". Es decir, el retrato de una mujer que se atreve a lanzarse a la aventura, que decide "no transigir, quizá porque ha llegado a un punto de su vida en que sabe que ya no puede limitarse a dejar pasar las ocasiones".

A la actriz la atrajo de inmediato el personaje, en particular lo que describe como "su esperanza y su ingenuidad". Ella cree, añade, que puede cambiar de vida, que puede volver a encontrar el amor, empezar de cero. "No le importa ser cajera", explica. "El orgullo no es nada comparado con el deseo y el amor".

VERSATILIDAD. Scott Thomas ha demostrado que puede actuar con idéntica soltura en teatro y cine, en inglés y francés. También ha estado largamente vinculada a Hollywood, lo que acentúa todavía más su perfil internacional. Hace dos años ganó un Olivier (el equivalente británico del Tony) por interpretar a Arkadina en La gaviota de Chéjov, y luego debutó con el mismo personaje en los escenarios de Broadway.

No han faltado críticos que afirmen que es, realmente, dos actrices a la vez, y que resulta más cálida en francés. Ella no está del todo segura. Reconoce en cambio que el francés se le hace más difícil, y se pone (o se ponía) nerviosa con la pronunciación, aunque los nervios han disminuido con el correr de los años. De todos modos le han dicho que en inglés tiene "un acento patricio irritante", y que en francés no se le nota. Ella tiene empero una explicación alternativa: en Francia le ofrecen una diversidad de papeles, mientras que en Inglaterra le hacen repetir, una y otra vez, el de dama aristocrática de los años treinta.

Ella afirma que no tiene nada de aristócrata. Un tío marino exhibe un título nobiliario, pero ella creció junto a una madre que tenía otros cuatro hijos, había enviudado dos veces, y debía mantener la casa. Su niñez fue "conflictiva": pudo ir a una buena escuela secundaria, pero no pisó la universidad.

Quiso ser actriz, pero varias escuelas de arte dramático británicas la rechazaron, informándole que no tenía talento. Tuvo más suerte cuando decidió (a los veinte años) trasladarse a París, y llamó la atención de Marcel Bozonnet, un actor francés que fue luego uno de los conductores de la Comedia Francesa. Dice de él que fue "el maestro adecuado, un adulto muy inteligente, devorador de todas las cosas culturales". Quiso ser como él. Hoy, divorciada y con tres hijos, sigue viviendo en París.

Una mujer a la que dan mucho trabajo

Cuando se acerca al medio siglo, Thomas se ha converti-do en una de las actrices más solicitadas tanto en Inglaterra como en Francia. En aproximadamente un año, el espectador uruguayo ha podido verla en Hace mucho que te quiero (2008) de Philippe Claudel, donde interpretaba a una ex-presidiaria que intentaba reinsertarse en la sociedad, y en Buenas costumbres (también 2008) de Stephan Elliott, que trasladaba a la pantalla un texto de Noel Coward previamente filmado por Alfred Hitchcock. Pero en el 2009 actuó en otros dos films además de Partir (Loca por las compras de P.J.Hogan, Nowhere boy de Sam Taylor-Wood), y en el 2010 rodó tres títulos (Crime d`amour del fallecido Alain Corneau, Elle s`appelait Sarah de Gilles Paquet-Brenner, Contre toi de Lola Doillon) y tiene tres más en post-producción (The woman in the fifth, Bel ami, Salmon fishing in the Yemen).

Tres pasos de una carrera

El paciente inglés

1996

Scott Thomas fue el "interés romántico" de Ralph Fiennes en esta adaptación de la novela de Michael Ondaatje que dirigió Anthony Minghella, un extenso drama de amor, traición, guerra y muerte que la Academia llenó de premios Oscar.

Destinos cruzados

1999

El productor y director Sydney Pollack reunió a Kristin con Harrison Ford, en esta historia de dos viudos recientes cuyos respectivos consortes morían en un accidente aéreo (y así se descubría el adulterio de esos difuntos). Discreto drama romántico.

Gosford Park

2001

La clase de película de la cual Kristin se queja que es lo único que le ofrecen en Inglaterra. Ambiente aristocrático británico, un crimen a la Christie y un retrato de malas costumbres, en uno de esos cuadro corales típicos del director Robert Altman.

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