El perdedor en pos de su segunda oportunidad

| Regreso. "El luchador" no es solamente la vuelta del actor sino un muy probable Oscar

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GUILLERMO ZAPIOLA

En un momento clave de "El luchador", película de Darren Aronofsky que se estrena el próximo viernes, el protagonista encarnado por Mickey Rourke se dirige a sus admiradores en el film (y al público fuera de él) anunciando: "Estoy de vuelta".

En ese momento, la ficción de El luchador se superpone a la autobiografía del propio Rourke, y ayuda a entender por qué el actor, luego de un largo período de decadencia, está recibiendo premio tras premio por su labor en esta película y se perfila como uno de los favoritos para el Oscar.

De lo que se trata es del regreso al primer plano de un veterano y decadente profesional de la lucha libre. Esa parábola resume de algún modo el tránsito de Rourke, desde la prometedora estrella que supo ser en los años ochenta hasta la caricatura de sí mismo en que se convirtió después, agravada por una incursión intermedia en el mundo del boxeo.

Lo que narra el film de Aronofsky (el director de Pi, Réquiem por un sueño y La fuente de la vida) es el día a día de su personaje protagónico, quien por lo que se cuenta tuvo su momento de fama veinte años antes pero enfrenta, al comenzar el relato, los fantasmas de la decrepitud, la enfermedad y la soledad afectiva. Su médico le advierte que de continuar subiéndose a los `rings` su vida peligra, sobre su intento de recomponer una relación con su hija (Ewan Rachel Wood) planea la sensación del fracaso, su vínculo con una "bailarina exótica" de buen corazón (Marisa Tomei, otra aspirante al Oscar, en su caso como secundaria) no termina de cuajar. Esa serie de frustraciones íntimas se entrelaza con las escenas de lucha y el intento del protagonista de ganarse la vida como empleado en un supermercado, que genera más conflictos.

Quien haya seguido con alguna atención la trayectoria de Rourke notará llamativas similitudes entre lo que cuenta la película y lo que le ocurrió al actor en su propia vida. Era un treintañero con algunos papeles secundarios a sus espaldas cuando comenzó a llamar la atención de crítica y público en La ley de la calle (1983) de Francis F. Coppola, donde encarnó al enigmático hermano del "chico de la motocicleta" interpretado por Matt Dillon. En los años siguientes se lo vio en proyectos comercialmente ambiciosos (Corazón satánico-1987, de Alan Parker) o impregnados de cierta ambición creativa (Mariposas de la noche - 1987, producción de Coppola dirigida por Barbet Schroeder, donde encarnó a un poco disimulado `alter ego` del escritor Charles Bukowski).

Sin embargo, algo comenzó a funcionar mal. Cuando uno empieza a hacerse famoso por las escenas eróticas que interpreta y no por su histrionismo ya se sabe que hay problemas: la lista arrancó probablemente con Nueve semanas y media (1986), se reiteró en Corazón satánico, se prolongó en Orquídeas salvajes (1989) y dio lugar luego a una serie de películas difíciles de recordar.

Luego comenzó lo que debe ser la zona más extraña de la trayectoria de Rourke: su incursión en el boxeo (entre 1991 y 1994), con el seudónimo de El Marielito y sin demasiado éxito. Tras renunciar a esa segunda carrera debió someterse a varias cirugías para corregir los estropicios en su cara.

Volvió al cine, generalmente en films menores (Sin City puede ser una excepción), pero El luchador ha marcado su verdadero retorno, y la siguiente The informers constituye acaso otro paso a la madurez. Falta una semana para los Oscar, donde tiene dos competidores temibles (el Sean Penn de Milk, el Frank Langella de Frost/Nixon), pero es posible que termine subiendo al escenario, enarbolando la estatuilla y diciéndole al público: "Estoy de vuelta".

Cuatro etapas de una vida con ribetes dramáticos

Rupturas

Durante doce años Rourke estuvo solo. Las tres personas más cercanas (hermano, abuela y ex-esposa) ya no estaban con él, y no tenía verdaderos amigos. Rourke confiesa que veía a algunas chicas, casi todas `strippers` rusas, pero no buscaba una novia. El nombre de su ex-mujer estaba todavía tatuado en su brazo.

Soledad

El actor ha dicho que quedó impactado al comprender que se sentía bien estando solo. Y agrega que el principal problema es no tener con quién compartir las cosas buenas que le ocurren. Ha volcado su afecto en los perros. Confiesa que alguna vez pensó en el suicidio, pero luego miró a sus perros y le pareció que le decían `te necesitamos`.

Boxeo

Rourke reconoce que su carrera como boxeador no fue exactamente un éxito. No golpeó a nadie, gritaba mucho y perdía el control. Hoy admite que si hubiera sido lo suficientemente educado se habría evitado mucho dolor y mucho sufrimiento, pero que en cambio se transformó en alguien arrogante y autodestructivo.

Respeto

A partir de El luchador, dice el actor, ha vuelto a enamorarse de la actuación y ha comenzado a adoptar nuevamente una actitud profesional. Está convencido de que estropeó su carrera por echarle la culpa a todo el mundo de sus errores, excepto a sí mismo. Afirma que no cometerá el mismo error. Quiere ganarse el respeto de la gente.

Una agenda realmente muy nutrida para los próximos meses

Mickey Rourke interpretará a un asesino en el film independiente St. Vincent, dirigido por Walter Hill, según informó la revista Variety. El actor interpretará a un pistolero a sueldo que vuelve a su viejo barrio neoyorkino con el encargo de eliminar a un delator, y para ello deberá hacerse pasar por un sacerdote que ofrece a su futuro víctima los consuelos de la confesión. Se prevé que el rodaje comience a fines del 2009, fecha para la cual está previsto también el estreno de The informers, película protagonizada por Rourke que se filmó parcialmente en Montevideo durante el año pasado.

Todo indica empero que Rourke va a tener una agenda muy apretada durante los próximos meses, confirmando que lo de su retorno es en serio. Actualmente está filmando 13, un `thriller` en el que también actúan Jason Stratharn, Michael Shannon, Ray Winstone y Ray Liotta acerca de un joven que adopta la personalidad de un hombre muerto y se sumerge en una espiral de violencia. Entre sus planes inmediatos está también The expendables, una película de aventuras dirigida por Sylvester Stallone cuyo elenco incluye también al propio Stallone y a Jason Stratharn, acerca de un grupo de mercenarios que viaja a Sudamérica para derrocar a un dictador. Dios nos proteja.

También tiene en preproducción Broken Horses, un film indio dirigido por Vidhu Vinod Chopra, y se rumorea su participación en la segunda parte de Sin City y en la nueva entrega de Iron Man.

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