El dolor de tres almas en pena

| Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts encabezan el reparto de la elogiada "21 gramos"

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Mañana se estrena en cines montevideanos el film 21 gramos. Se trata de la segunda película del director mexicano Alejandro González Iñárritu, que saltara a la fama mundial por su elogiado film Amores perros, que estuvo representando a México en la competencia por el Oscar.

Al igual que Amores perros, el nuevo film del mexicano entrelaza tres historias, pero a diferencia de aquélla, esta película fue rodada en Hollywood, con estrellas del cine mundial y hablada en inglés. El reparto está encabezado por un trío de luminarias: Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts. Este triunvirato ya fue galardonado en el estreno mundial del film en el Festival Internacional de Cine de Venecia 2003, donde Sean Penn obtuvo el premio al Mejor Actor y Benicio Del Toro y Naomi Watts se alzaron con el premio que otorga el público al Mejor Actor y la Mejor Actriz.

El guión de 21 gramos, fue escrito por Guillermo Arriaga, quien también escribiera el de Amores perros, por lo que la exitosa dupla de director y guionista se vuelve a repetir. En esta nueva historia se explora las singulares vidas de tres personas durante un período de varios meses. El nudo en torno al cual se atan estos tres itinerarios vitales independientes es un accidente automovilístico (recurso que también fue utilizado en el proyecto anterior). A partir de allí, el destino o la vida eleva a los personajes hasta la cumbre del amor, los sume en lo más profundo de la venganza y los acorrala en la promesa de la redención.

TRENZA. La historia se pude resumir de la siguiente forma. El profesor universitario Paul Rivers (Sean Penn) y su esposa Mary (Charlotte Gainsbourg) llevan un matrimonio que reposa en una balanza que oscila entre la vida y la muerte. El está gravemente enfermo: se encuentra a la espera un transplante cardíaco. Ella, por su parte, aspira a quedar embarazada mediante inseminación artificial. Por otro lado está Cristina Peck (Naomi Watts), quien luego de haber madurado y dejado atrás su alocado pasado, es la idolatrada hermana mayor de Claudia (interpretada por Clea DuVall) y la abnegada esposa de Michael (Danny Huston) con quien tiene dos pequeñas niñas. Se puede decir que ellos forman una familia ideal, alegre y llena de esperanzas. El otro protagonista de esta trilogía de historias se encuentra mucho más abajo en la escala socio-económica. Se trata de el ex-presidiario Jack Jordan (Benicio Del Toro) y su esposa Marianne (interpretada por Melissa Leo). Ellos luchan por llevar una vida mejor y él ha abrazado la fe cristiana, mediante la cual no sólo pretende reivindicarse, sino medir los hechos y las conductas.

Como se dijo, la trenza se anuda a partir de un trágico accidente coloca a estas parejas en la misma órbita. Como consecuencia, Paul se enfrenta a su propia mortalidad, Cristina toma medidas para aceptar su presente y quizás su futuro y la fe de Jase pone a prueba. Sin embargo, el deseo de vivir y el instinto de buscar apoyo en otras personas, permanece siempre presente entre todos ellos. Ahora bien, si la curiosidad viene por el lado del título, la respuesta es teológica: los sabios han concluido que 21 gramos es el peso del alma, una carga liviana en términos físicos, pero demasiado pesada en parámetros vitales.

El director de 21 gramos juega su película en dos grandes áreas. Como su antecedente Amores Perros apela a su ya demostrada maestría para armar el puzzle narrativo, distribuyendo tres relatos diferentes para luego reorganizarlos y darles, en esa artimña, una nueva interpretación a los hechos. La otra apuesta es a los actores, que si bien son tres personalidades de Hollywood no son precisamente del club de los 20 millones, sino más bien los rotundamente prestigiosos.

ATERRIZAJE. El desembarco de González Iñárritu en Hollywood se inscribe dentro de la tendencia general de los grandes estudios de Los Angeles en captar nuevos talentos que sacudan un poco la modorra de la industria, tan apegada a las archiprobadas recetas que aseguren resultados económicos y tan alejada del riesgo artístico de innovar, de probar, de contar historias diferentes. Claro que en este trasvase desde la producción independiente a la de la industria se han provocado varios frustraciones, las más de las veces consecuencia de imposiciones de los productores, presiones de las estrellas, etc. Este, en cambio, no parece ser el camino del mexicano.

Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro, están lejos de ser figurones "made in Hollywood", el guión no ha salido del cajón de ninguna de las grandes empresas y el presupuesto no es un dislate. Con todo esto el cineasta mexicano ha podido trabajar con entera libertad sobre un proyecto propio y rodeado de su guionista.

Al parecer, el desembarco de González Iñárritu en Hollywood tiene un padrino de lujo. Se trata del propio protagonista Sean Penn y hasta el punto de que puede afirmarse que el actor fue el alma de este proyecto. "Fueron el cineasta Julian Schnabel y el actor Javier Bardem quienes me presentaron a Alejandro durante una fiesta en Nueva York", recuerda el actor. "Me dijeron, mira Sean, éste es un cineasta mexicano que ha hecho una película muy interesante llamada Amores perros. Estuvimos un rato conversando y yo, la verdad, no había visto la película, pero después de conocer a Alejandro me picó la curiosidad y a los dos días pude por fin ver Amores perros. Quedé tan impresionado que mi reacción inmediata fue telefonear a Alejandro para comentarle mi disposición a ponerme bajo sus órdenes en cuanto él quisiera". De este interís de Sean Penn de ser dirigido por el cineasta mexicano surgió el proyecto de 21 gramos.

El año de Sean Penn

Al parecer Sean Penn vive un gran momento. Su formidable actuación en Río místico, de Clint Eastwood, ya lo puso en carrera al Oscar, es probable que sea uno de los candidatos y factible que gane la estatuilla, que por cierto, nunca le fue conferida.

A ese éxito se suma 21 gramos, que ya le valió un reconocimiento como Mejor Actor en el prestigioso festival de Venecia. El protagonista de memorables actuaciones como Mientras estés conmigo, La delgada línea roja y las recientes Dulce y melcanólico y Mi nombre es Sam. Como suele ocurrir, el Oscar siempre tiene un carácter compensatorio. Que lo gane, sería un acto de justicia cinematográfica.

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