HENRY SEGURA
Ni siquiera los actores conocen en detalle la historia que contienen las dos continuaciones de The Matrix. Cierto aire de misterio ha querido inyectarse a Matrix recargado y Matrix revoluciones, y esa estrategia es utilizada por la misma sinópsis ofrecida por la empresa Warner, desde la pregunta inicial "¿Y si la Profecía fuera verdadera?" a la escueta manera de plantear el conflicto básico del film. A partir de hoy algunas interrogantes comenzarán a responderse, porque Matrix recargado tiene su lanzamiento en Estados Unidos y Europa, con un especial énfasis en el show que rodeará su exhibición en Cannes.
La profecía aludida en la publicidad se refiere al hecho de que el protagonista ha sido el Elegido para salvar la raza humana. Detrás de ese envoltorio mesiánico se encuentra una de las operaciones económicas más importante de los últimos años, realizada en medio de una temporada que tendrá otros ejemplares de gigantismo financiero, como El retorno del rey, capítulo final de El señor de los anillos. Sólo en Estados Unidos el nuevo film de los hermanos Larry y Andy Wachowski será exhibido por 8.400 salas y los expertos estiman que en cuatro días ya habrá recaudado 150 millones de dólares, cifra nunca antes conseguida por una película en su lanzamiento. En Uruguay el film será estrenado el próximo jueves 22.
Lo increíble del fenómeno es que nace de una película que apareció en el mercado sin mayores pretensiones. Cuando la original The Matrix se estrenó, hizo apenas 27 millones de dólares en su fin de semana inicial. Luego prendió, pasó a ser un producto de culto, y terminó cosechando 460 millones de dólares en todo el mundo, siendo la primera película en vender un millón de copias en DVD. "Ha cautivado a todas las generaciones, desde el muchacho de 17 años hasta la señora de 50", sostiene el productor Joel Silver, un hombre que además se ha anotado otros fenómenos de taquilla, como Arma mortal.
Quien está al frente del sistema de venta anticipadas de America On Line (AOL), Steve Yee, da una pista sobre la contundencia de la respuesta pública al decir que "a juzgar por la venta anticipada, esta película puede ser la más taquillera de todos los tiempos".
MESIAS. Pero también hay una historia que admite una diversidad de intereses. El hacker Neo (Keanu Reeves), después de salir del sueño al que se lo había inducido, ha vivido luchando contra la realidad simulada que las Máquinas crearon para esclavizar a la humanidad. En Matrix recargado los rebeldes liderados por Morpheus (Laurence Fishburne) tienen apenas tres días para salvar a Zion, el último bastión de los humanos, que se encuentra sitiada por doscientos cincuenta mil centinelas programados para destruir todo. Pero Neo, al que los desesperados hombres llaman The One, tiene una misión agregada: rescatar a Trinity (Carrie-Anne Moss) de un terrible destino. El héroe de poderes excepcionales no las tiene todo para sí, porque se siente paralizado por visiones perturbadoras a medida que busca una salida para su accionar. Por eso al principio no puede asumir ese rol que sus pares le asignan e interroga a Morfeo y se frena ante la afirmación de Oráculo de que él no es el elegido.
No hay ninguna intención en esconder la inspiración cristiana que muestra ese personaje convertido en Mesías, y como tal iluminador de la humanidad, que muere traicionado pero resucita para cumplir con su misión redentora. Neo tiene la marca de Jesús.
IDENTIDAD. Claro que si la inicial Matrix llamó la atención con particular fuerza, fue por la calidad de los efectos que incorporaba para crear esos universos paralelos por los cuales deambulan sus personajes. Las posibilidades tecnológicas fueron puestas al servicio de un imaginario bastante poco ortodoxo, donde la mitología griega comulga con el mundo del comic, la modernidad técnica, la cultura cyberpunk, la filosofía oriental y hasta ciertos dejos ‘dark’ y sadomasoquistas.
El cóctel puede parecer excesivo para quienes lo piensan desde perspectivas estéticas y narrativas convencionales, pero de hecho no lo es: sus millonarias legiones de admiradores son las primeras en desmentirlo. Además no son pasajeros casuales, porque suelen ser espectadores que una y otra vez reven el film sin el exhibicionismo público que suele acompañar a otros productos como los Star Wars. Como ha dicho una periodista española, los seguidores de The Matrix no hacen cola frente a los cines porque están al acecho delante de sus computadoras.