El escritor barcelonés Eduardo Mendoza recibió el viernes el LIX Premio Planeta y los 601 mil euros con que está dotado, por su novela Riña de gatos, ambientada en Madrid poco antes de la Guerra Civil.
La valenciana Carmen Amoraga quedó como finalista con su libro El tiempo mientras tanto, llevándose 150.250 euros.
"Siempre escribo libros sin saber muy bien lo que pasa. Los escribo para ver cómo acaban``, afirmó Mendoza cuando le preguntaron sobre el argumento, en el cual un personaje ficticio, un inglés experto en pintura española, llega a Madrid para resolver un asunto en torno a una pintura de Tiziano, La muerte de Acteón.
En la novela también participa un personaje real, "fundamental en la historia de España", aunque el autor no quiso revelar quién es, y sólo dio una pista: "Es un nombre muy mentado pero poco estudiado".
Mendoza comentó que, al leer su libro, el lector tendrá que enfrentarse a "dilemas morales" y asumir una posición respecto a muchas cosas. Sin embargo, el escritor procuró aligerar el recorrido por medio del humor, el cual considera un ingrediente indispensable en sus obras. También señaló que este período de la Guerra Civil es necesario "asumirlo entre todos". La razón es que el tema sigue interesando en la sociedad española, y hay toda una camada de nuevos lectores ávidos de conocer más.
Esta obra marca, además, el regreso de Mendoza al género de la novela, tras un breve paréntesis que no fue de inactividad sino de exploración de nuevos caminos. Cabe recordar que el año pasado, el escritor debutó en el campo del relato con un texto titulado Tres vidas de santos. Sobre este período alejado de la novela, ha dicho que "era un reto", y a la vez una respuesta a una necesidad de reflexionar".
El fallo del jurado fue dado a conocer durante una cena literaria en el Palau de Congresos de Cataluña. Ambos autores ingresaron al concurso bajo un pseudónimo. Mendoza se inscribió como Ricardo Merina y tituló su novela La muerte de Acteón, mientras que Amoraga usó el nombre de Lord Jim y llamó a su libro La primera vez no te conocí. La novela de Amoraga es protagonizada por una madre y su hija, cuya relación deja que desear. Sin embargo, ambas se acercan cuando la hija tiene un accidente automovilístico y entra en coma, momento en el cual surgen varios personajes y cada uno habla de la historia desde su punto de vista. Es un libro de amor y amistad sobre "lo fácil que es dejarse llevar por los errores y lo fácil que es rectificar", señaló la escritora.
Prolífico. Eduardo Mendoza (1943) tiene una amplia trayectoria en el campo de las letras. Se licenció en derecho en 1965, viajó algún tiempo por Europa y en 1973 se mudó a Nueva York, donde se desempeñó como traductor en las Naciones Unidas.
Los diez años que estuvo en esta ciudad signada por la diversidad, el movimiento constante, la proliferación de cambios, le generaron un particular interés por los fenómenos de la vida urbana. Hasta allí llegó "aburrido de la vida en Barcelona" y en busca de un cambio profundo.
"Cuando llegué a Nueva York en 1973 parecía que era el infierno, la gente sólo veía al navajero o al violador. Cuando me fui, años después, eran las mismas calles, el mismo índice de criminalidad, pero la gente iba como si fuera al Trianón. Barcelona era un buen ejemplo de ciudad, dio la batalla de la modernidad y creo que la dio bien", ha dicho el escritor.
En 1975 publicó su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, en la cual retrata la realidad de la Barcelona de su época, ciudad que aparece una y otra vez a lo largo de su obra.
Su prolífica pluma ha producido El misterio de la cripta embrujada, publicada en 1979, a la que siguió El laberinto de las aceitunas (1982), y posteriormente La ciudad de los prodigios (1986), la cual se llevó el premio Ciutat de Barcelona.
Otras obras suyas son Una comedia ligera (1996), La isla inaudita (1989), Sin noticias de Gurb (1990), El año del diluvio (1992), La aventura del tocador de señoras (2001), Mauricio o las elecciones primarias (2006), El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008), Restauración (1990) y Gloria (2008).
Sus preferencias literarias conforman un elenco de autores de referencia obligada. Entre ellos Dickens y Tolstoi, además Baroja, a quien le debe mucho, y también Stendhal.