Don Vilanova en Sala Zitarrosa

| El concierto está anunciado para las 21 horas, con La Triple Nelson como banda invitado

El guitarrista, cantante y compositor Miguel "Botafogo" Vilanova llega nuevamente a Montevideo para presentarse ante los fanáticos del blues y, también, la música. Porque si bien Botafogo se identifica plenamente con el género, tampoco se autolimita a tocar y componer exclusivamente canciones de blues.

El guitarrista estará mañana en Sala Zitarrosa para dar a conocer su más reciente disco, el flamante Don Vilanova, título con reminiscencias "mafiosas". Botafogo se ríe ante esta alusión: "No, no viene por el lado de la mafia. Ese título se lo puse por varias razones, entre ellas la de homenajear a mi padre. El fue ‘Don Vilanova’ y yo le estoy muy agradecido, porque gracias a su apoyo pude progresar como músico, grabar, viajar... El era un peón de campo que apenas se las arreglaba para leer y escribir y que me dejó practicar en el sótano de su peluquería cuando se había instalado en Buenos Aires. No era muy fácil en esos tiempos —los de la dictadura—ser músico y menos si eras melenudo y hippie, como yo. Pero él me dejaba buscar un camino en la música. Además, este es un disco bastante familiar o ‘casero’, porque participa mi hijo Andrés —es el productor artístico—, mi hija Laila también toca el piano en un tema y mi otra hija, Julia, sacó la foto de la portada. Además, mi esposa Dafne es mi manager. Por ahí también viene la intención de usar el apellido familiar para el título del disco. Además, me pareció divertido jugar con la palabra don, por el don musical".

Don Vilanova es el título número 11 en la discografía solista de Botafogo (con Durazno de Gala, su antiguo grupo, grabó siete discos, además de haber participado en incontables grabaciones para terceros). El álbum cuenta con 16 temas, todos propios excepto tres versiones y la musicalización del texto de Eduardo Galeano Los nadies: "Una de las personas que más me abrió los ojos, y la cabeza, con su escritura", dice el argentino.

Más allá del obligatorio blues, el disco también visita otras zonas musicales, con toques de funk, soul y rock. "La verdad, me salió así. No es que me propusiera hacer algo variado, simplemente se fue dando. Lo que sí te puedo decir que lo hice como si fuese el último", explica el guitarrista y agrega que Don Vilanova es su producción discográfica más ambiciosa hasta la fecha: "Este disco se gestó a lo largo de un año y medio, que es mucho tiempo para una grabación, ¿no? Fue la primera vez que realicé una preproducción. Soy un viejo hippie, como decía, y a mí siempre me gustó entrar al estudio, enchufar la guitarra y grabar. Pero mi hijo apuntó más alto y el disco está muy trabajado desde todo punto de vista: los arreglos, el sonido, el repertorio, todo. Además, grabamos batería, piano y órgano Hammond en Circo Beat, para asegurar las mejores condiciones de grabación".

Botafogo admite que tiene expectativas "comerciales" depositadas en Don Vilanova: "Y sí, uno sueña con que algún día, a alguien se le va ocurrir darle una chance a alguna de mis canciones y que ésta se convierta en un gran éxito. Eso aún sabiendo que es muy difícil que ocurra cuando se trata de un artista que edita sus discos de manera independiente, o en un sello muy chico. No sé, es como si los bluseros argentinos siempre estamos haciendo la cola, para ver qué espacios nos deja la cumbia, o los grupos de rock que se suben al carro de la cumbia. Pero también reconozco que no me pliego a lo que impera, cosa que puede dificultar la difusión de mis canciones", dice el guitarrista.

El músico llega a tarde a la entrevista, ya que se entretuvo charlando con un colega uruguayo al que no veía desde hace años, el baterista Gonzalo Farrugia, ex-Psiglo. "De acá, también me gustaba mucho Días de Blues. Y más recientemente, la Pablo Traberzo Band y La Triple Nelson, que mañana van a abrir el show".

Uno de los temas obligatorios cuando se entrevista a un guitarrista del renombre de Botafogo es la marca y modelo que usa. El argentino dice que actualmente su guitarra de cabecera es una Fender Stratocaster. "Siempre me gustó ese modelo, y también tiene que ver con que tengo un contrato para auspiciarla. Pero también toco con Gibson y otras marcas. No soy de esos guitarristas que tienen una marca o un modelo particular y exclusivo. Creo que eso viene, en parte, de la influencia de Pappo. El podía tocar cualquier modelo y cualquier marca, pero fuese la guitarra que fuera, siempre sonaba a Pappo. Además, yo hago con las guitarras lo que no puedo hacer con las mujeres, o sea tener muchas", concluye el músico entre risas.

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