Henry Segura
Si querés te hablo en uruguayo. Como quieras, viste. —El viste es argentino.
—Es que ahora me confundo.
Aunque es uruguaya, Barbara Mori es una de las actrices más populares de México, una de las más bellas y ha paseado sus atributos trabajando también en Estados Unidos y Chile. La protagonista de la reciente telenovela Rubí, acaba de dar otro salto: le prestó su voz a Cappy, la heroína de Robots, una de las apuestas más fuertes que la compañía Fox hará este año, a sabiendas de que es la nueva película de quienes antes hicieron La era del hielo. En la versión original, la voz del personaje es la de Halle Berry. Todo esto además le llega a Mori cuando se decidió a asumir otro reto mayor, renunciando a la televisión que le dio ancha fama para encarar un futuro en el cine.
En esa encrucijada, hasta suena lógico que Mori mezcle los españoles de América Latina, ayudada por la buena disposición que muestra para dialogar con un medio de su país natal. Es que nada de lo que ocurrió estaba en su perspectiva cuando, tras la separación de sus padres, dejó Montevideo con su madre camino a México. De cualquier manera, su físico privilegiado ayudó bastante a su suerte. "Empecé a modelar a los quince años, me gustaba mucho estar en la televisión. Fue entonces que un día me di cuenta que quería entrar en la actuación y empecé a estudiar en el Centro de Actuación de Tv Azteca", recuerda. "A los cincos meses de estar estudiando me ofrecieron trabajar en mi primera telenovela, que fue Mirada de mujer, y desde ahí arranqué la carrera y no he parado de trabajar".
Durante ocho años participó en las novelas de Tv Azteca, una de las razones para que su nombre no tenga en el Sur del continente el peso que posee en el Norte, ya que la producción de la compañía difícilmente sale de aquellas fronteras. Pero todo cambió cuando Mori pasó a Televisa, donde hizo Rubí y ensanchó considerablemente sus horizontes. A contrapelo de ese éxito creciente la actriz optó por ponerle un primer punto final a su permanencia en la pantalla chica. "Mi carrera se la debo a la televisión, pero ocurre que cuando durante todo ese tiempo realizas personajes que se parecen, empezás a estancarte y el cine te da la oportunidad de hacer cosas diferentes. Más que nada fue eso lo que me llevó ahora a renunciar".
—Los parámetros de la televisión, por más que un día hagas de mujer linda y al otro de mujer malvada, son más o menos los mismos. Eso es una buena justificación para salir de ahí, pero ¿de dónde surge el deseo de ser una "chica Almodóvar"?
—Es que admiro mucho sus trabajos. Desde hace años. Me gusta cómo dirige, cómo plantea las cosas. Pero no es solamente a él al que admiro: también me gustaría trabajar con Campanella, el director de Luna de Avellaneda. Son sueños ¿no? Si un día puedo trabajar con Almodóvar quiere decir que he hecho bien las cosas. Tengo que ponerme metas y luchar por conseguirlas y volver a plantearme otras. Estoy harta de ser en México la cara bonita y siento que en estos nueve años me he preparado, he aprendido y crecido.
Ahora acaba de interpretar a una mujer gorda y fea en Pretendiendo, película dirigida por el chileno Claudio Dabed. Pero su formidable físico, celebrado por la propia revista People, la hará volver en una semana a Chile para lucirlo en La mujer de mi hermano, una historia escrita por Jaime Bayly, donde se narra cómo una señora rompe con su aburrimiento conyugal al ser tentada por el cuñado. En la elección de Mori pesó la opinión del propio escritor peruano.
En medio de estos rodajes y de su deseo por filmar en España, una empresa de Hollywood puso los ojos en ella. A mediados de febrero el director Brett Ratner se contactó con el representante de Mori para manifestarle su interés en que la actriz intervenga en la tercera parte de Una pareja explosiva, la saga protagonizada por Jackie Chan y Chris Tuker. "No hay nada seguro aún", aclara la actriz y confiesa: "pero a mí no me gustaría demasiado hacer una película con Jackie Chan, honestamente. Pienso en filmar en España más que nada. Eso es de vuelta la necesidad de crecer".
Entre retos y expectativas surgió la propuesta de la empresa Fox para que fuera la voz española de Cappy en Robots. "Me pareció que era una experiencia nueva que tenía que vivir. Algo super divertido que me permitió concretar la ilusión de que mi hijo, que ahora tiene siete años, me viera en el cine en una caricatura". Pero ni siquiera en una animación puede escapar de su belleza: Cappy es un ser conmovedor, capaz de seducir y dejarse seducir.
La historia de amor de Rodney y Cappy
n El exitoso equipo que hizo La era de hielo reaparece en el nuevo largometraje animado Robots, que se estrena el próximo viernes en Montevideo, tras su lanzamiento mundial el pasado jueves.
La historia se centra en Rodney Copperbottom, joven genio que sueña con ayudar a sus congéneres robots de todo el mundo. Muy cerca está Cappy, una robot de sexo femenino de la que Rodney se enamora perdidamente. Y están también, por supuesto, los villanos: el tirano corporativo Ratchet, enfrascado en una eterna disputa con Rodney; Bigweld, un maestro inventor que ha perdido el rumbo. Finalmente, están también los Rusties, un grupo de robots inadaptados liderados por Fender (a quien la cabeza, los brazos y las piernas se le desprenden en los momentos más inoportunos) y Piper Pinwheeler. Ya que Rodney debe reparar a Fender a cada rato se convierten en amigos, y su colaboración resultará decisiva para enfrentar a los malvados.
El director Chris Wedge ha explicado que cuando se puso a trabajar con el autor e ilustrador William Joyce para construir su universo robótico se hizo una pregunta crucial: "¿Qué pasaría si creáramos un mundo habitado totalmente por robots? ¿Cómo funcionaría? ¿Cómo se vería? ¿Cómo actuarían los robots?"
"Las ideas empiezan con un escenario", sostiene Wedge, "y pensé que un mundo mecánico sería un lugar que me gustaría visitar, creativamente". Y agrega: "Ha habido muchas películas con robots, muchas de ellas son de ciencia ficción, pero Bill Joyce y yo queríamos crear algo diferente, un mundo colorido y curioso lleno de gente mecánica. Sería un mundo totalmente creado. Significando por supuesto que nosotros tendríamos que inventar absolutamente todo. No es un escenario en la era de hielo, o acerca de insectos o peces. No había puntos de referencia de los que pudiéramos partir".
Tras el exitoso lanzamiento de La era del hielo, Wedge y Joyce concentraron su atención en Robots. Joyce, quien es también productor ejecutivo y diseñador de producción de la película, desarrolló sus ideas y conceptos a partir de sus visitas a depósitos de chatarra, fábricas, tiendas de segunda mano e inclusive su propia cocina, donde encontró inspiración basándose en waffleras y procesadores de carne.
El estilo visual del film, que se autoproclama como "único", fue aportado por la tecnología de punta aportada por Blue Sky Studios. La resolución, la más rápida y avanzada de su tipo, le permitió a los realizadores manipular el contexto animado como si estuvieran trabajando con luces reales en un escenario real.
Si Blue Sky Studios proporcionó la base técnica, el tono de comedia es el aporte de los veteranos guionistas Lowell Ganz & Babaloo Mandel, responsables de los libretos de Splash, Amigos para siempre y la cercana comedia de Fox Fever Pitch. Los escritores han explicado que se divirtieron mucho trabajando la relación de Rodney con su padre, basada en su propia experiencia cuando dejaron Nueva York para ir a California y entrar en el negocio del cine. Como lo dice uno de ellos, "el viaje de Rodney a Robot City para realizar sus sueños transmite un sentimiento que nos recuerda nuestro propios desplazamientos".