El actor, comediante y cantante argentino Gogó Andreu falleció a los noventa y dos años, tras una extensísima carrera que lo convirtió en un referente, según reconocían ayer numerosas notas necrológicas. Para el público más joven su cara podrá sonar familiar por sus participaciones en la serie Vidas robadas; para los más memoriosos, Caramelo santo aparece como una de las principales referencias.
"Te confieso algo: me di cuenta de que ya estamos en la edad de la muerte y creo que soy uno de los tipos más afortunados del planeta", había dicho tiempo atrás. "Tengo una carrera maravillosa y sólo hice el segundo y tercer grado de la escuela primaria. Pero la vida me encontró hablando en portugués y en inglés. Ya lo hice todo: comedia musical, revista, drama, comedia, televisión, cine, radio... El aplauso es lo que me hace vivir. Ojalá me muera sobre un escenario".
De hecho vivió sobre un escenario, desde muy chico. Cuenta una anécdota que cuando de adolescente conoció a Gardel (presentado por José Razzano), se atrevió a cantarle con total soltura, para mostrarle su talento. Su trabajo como actor lo llevó siempre por los caminos del humor, incluso en las improvisaciones mezcladas con sus habilidades para el baile. Ayer su velorio fue anunciado por varios medios de Argentina como reflejo del cariño que le tenían no sólo los periodistas sino también los colegas del ambiente de la actuación y de la música.