Serán cuatro los días en que el grupo Sunil presentará en el Solís la obra Donka, una carta a Chéjov, en un esfuerzo conjunto del propio grupo y del Festival Chéjov de Moscú. El espectáculo transita el estilo denominado "nuevo circo", o "teatro acrobático", en los que se aborda una historia con malabares e imágenes que se superponen. La obra está dirigida por Daniele Finzi y se verá del 31 de agosto al viernes 3 de setiembre en el escenario mayor del Solís.
"Decidí descubrir a Chéjov yendo al encuentro de lo particular, los detalles, en su vida, en las páginas de sus escritos y no solo. He pensado darle forma a los silencios contenidos en las notas de sus diarios y de crear imágenes partiendo de sus anotaciones", explica Finzi Pasca (Lugano 1964), quien además de director es autor, coreógrafo y clown.
Fue el fundador del Teatro Sunil, experiencia que creó en 1983, al regreso de un viaje a la India, donde trabajó como voluntario cuidando enfermos terminales. El grupo plasmó una visión del trabajo experimental sobre el clown, en el que articula la danza y la actuación. Desde esa perspectiva, escribió 25 espectáculos, entre los que se destaca Ícaro, un monólogo creado en 1991 y representado más de 700 veces en seis idiomas."Vengo de un teatro impregnado del lenguaje de los malabaristas: el mundo mágico de la acrobacia. Así contaré a Chéjov, y para hacerlo, me rodearé de los mismos cómplices de siempre, creadores con los cuales colaboro desde hace años y con los cuales comparto no solamente una estética y un modo de pensar el teatro, sino más bien la pasión por defender nuestro mundo imaginario", asegura el artista.
La carrera de Finzi Pasca pasa por las grandes instituciones dedicadas a la vertiente profesional del circo, entre ellas el Cirque du Soleil, que en 2003 lo convocó para montar una obra. Donka tiene también un fuerte entorno institucional, puesto que surgió en el Festival Internacional Chéjov de Moscú, a partir de una invitación a crear un espectáculo que esta temporada inauguró el encuentro, en el marco del 150 aniversario del nacimiento del famoso escritor ruso.
Donka es el nombre ruso de una campanita que se ata al extremo de una caña de pescar y que, con su tintineo, avisa al pescador cuando un pez ha mordido. Esa palabra expresa todo un concepto, puesto que Chéjov amaba pescar y la creación del espectáculo se desenvuelve como el pasatiempo de un pescador. Y desde esa figura, expresa en una danza hecha de intuición, experiencia, fe y una dosis de buena suerte.
Formalmente, la obra trabaja sobre escenas que se suceden entre la fragilidad de los sueños y la dulzura de los movimientos, a las que suma un delicado trabajo musical. Las entradas estarán a la venta en Red UTS y la boletería del teatro desde este miércoles. Valen de $ 2000 a $ 250.