Debut en Broadway a los 67 años

| Arrollador. El éxito en Londres con una obra de Neil Simon lo hará saltar el Atlántico

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Danny DeVito nunca quiso ser una estrella del teatro. Recibió clases de actuación en Nueva York en los años sesenta mientras trataba de convertirse en un artista del maquillaje, y usó algunas piezas "off-Broadway" como trampolín para Hollywood.

Quería ser famoso en las películas, y sospechaba que su aspecto (un metro cincuenta y dos centímetros, gordito, un italiano de Nueva Jersey en un espejo deformante) podría ser memorable allí.

Este verano (boreal), sin embargo, DeVito está desplegando su masa corporal en un reestreno de The Sunshine Boys, la comedia de Neil Simon de 1972, y nada menos que en Londres, el territorio de los actores clásicos. DeVito, 67 años, mejor conocido por encarnar tipos ordinarios y a veces delincuentes en programas de televisión como Taxi e It`s Always Sunny in Philadelphia, se ha vuelto un favorito de crítica y público en el West End encarnando a Willie Clark, un sarcástico cascarrabias que tiene un agridulce reencuentro con su antiguo compañero de escenario, Al Lewis (interpretado por Richard Griffiths, ganador de un Tony en el 2006 por The History Boys).

ÉXITO. La popularidad de la pieza ha hecho que sus productores consideraran su traslado a Nueva York, lo que constituye el debut de DeVito en Broadway y otro giro intrigante en la carrera del actor. Luego de haberse inclinado más en los noventa hacia la dirección (Hoffa, Matilda) y la producción (Tiempos violentos), DeVito regresó a la actuación a tiempo completo en 2006 con Sunny. Ha consegui- do hacerse de una legión de seguidores jóvenes con su encarnación al insultantemente amoral Frank Reynolds en esa teleserie de FX, una comedia negra sobre una pandilla de bar integrada por cinco tramposos narcisistas.

Ni Sunny ni The Sunshine Boys fueron apuestas seguras para su reputación: el programa de televisión tenía una escasa audiencia cuando se incorporó a él, y no había actuado en teatro en cuarenta años. Pero DeVito dijo que sí a ambos papeles, y explica el motivo: son el tipo de personajes oscuramente cómicos que lo llenan de felicidad.

"Siempre he preferido los papeles, grandes y pequeños, en los que los personajes tienen una arriesgada visión del mundo, están llenos de vida y con algo de `no puedo creer esto`", dice DeVito, instalado en una silla de su camerino, adornado con posters de Janis Joplin, Bruce Springsteen y Bob Marley.

"Algunos de mis amigos no creían que fuera a volver a la televisión con un programa en FX (apenas un punto en el radar), y tampoco creían que regresaría al teatro", añade DeVito. "Pero a esta altura de mi vida no quiero pensar demasiado las cosas, yo sé cuando un papel es bueno para mí".

Parece estar particularmente cómodo en The Sunshine Boys, en la que el papel de Willie Clark fue originalmente interpretado por Jack Albertson en la puesta que se mantuvo 16 meses en cartelera en Broadway, y le valió a Walter Matthau una nominación al Oscar en la versión cinematográfica de 1975 por la cual George Burns ganó un premio como actor secundario encarnando a Lewis.

Junto con el irascible diálogo de Simon, la pieza es también un sueño para un comediante físico. DeVito suscita carcajadas incluso cuando está jugueteando en una silla sobre el escenario, con su pijama a rayas rojas y blancas y sus gruesos lentes.

La producción ofrece una variante de la insólita imagen que determinó el éxito de Gemelos, la película de DeVito de 1988 en la que hacía de hermano de Arnold Schwarzenegger. Su cabeza le llega al mentón a Griffiths (que mide casi un metro ochenta), y sus respectivos vientres son a menudo como una luna y un planeta en incómoda órbita cercana.

Griffiths, un veterano actor británico, dice que no sabía qué esperar de su coestrella cuando comenzaron los ensayos, observando que DeVito "exuda en la pantalla una técnica aparentemente casual que puede resultar algo equivocada en teatro". Sin embargo, piensa que logró componer un Willie que le recuerda la versión fílmica de Atrapado sin salida, en la que DeVito encarnaba a Martini, el más silencioso y gentilmente infantil de los internados en una institución psiquiátrica (lo había hecho antes en teatro en los años setenta).

"Danny creaba para Martini todo un mundo que no tiene nada que ver con las palabras, y ha hecho lo mismo con Willis", afirma Griffiths. "Echa chispas incluso cuando está quieto, y luce muy confortable improvisando en todo momento pequeños gestos encantadores".

ELOGIOS. Varios críticos han elogiado la labor de DeVito, incluyendo Ben Brantley de The New York Times, quien escribió que "el fuego y la furia" de su labor le hicieron pensar en el Demonio de Tasmania de las Looney Tunes. "Aún inmóvil, parece girar y explotar", afirma Brantley.

El papel le fue ofrecido a DeVito sin hacerle una prueba, luego de que la productora teatral británica Sonia Friedman y Griffiths comenzaron a discutir el proyecto. Friedman había conocido a DeVito años antes, cuando la mujer de éste, Rhea Perlman, estaba actuando en Londres, y recuerda haber pensado: "Sería maravilloso tener la energía de Danny en el escenario``.

"La imagen mental de Danny y Richard frente a frente fue irresistible", añade.

"Estaba nervioso por no haber subido al escenario desde los `70"

La falta de vanidad de DeVito llegó a una culminación en el episodio de Sunny coincidente con la Navidad de 2010, cuando su personaje se ocultó en un sofá de cuero para escuchar lo que otros hablaban acerca de él. Acalorado, comenzaba a quitarse la ropa y finalmente se lo veía desnudo, correteando por el cuarto en una larga toma.

"Empujamos los límites del buen gusto, pero nunca pensé que Danny lo aceptaría", dice Rob McElhenney, creador y coestrella del programa. "Pero él dijo inmediatamente que quería hacerlo. Solo quería mostrarse y divertirse todo lo posible".

Los ensayos de The Sunshine Boys fueron más controlados. DeVito dice que mayormente trató de no socializar mucho en Londres, prefiriendo permanecer en su departamento y vivir en el cerrado mundo de Willie. Incluso insistió en que su familia no lo visitara cuando se sentía solo, y hasta trató de evitar en lo posible los encuentros con la prensa. Asegura que ese aislamiento alimentó sus respuestas pasivas y agresivas ante otros personajes sobre el escenario.

"Estaba nervioso por no haber estado en un escenario desde los años setenta, y quería un espacio propio para poder concentrarme totalmente", explica. "Estar solo en mi departamento me ayudó a entender a Willie".

Otras versiones de la famosa y muy complicada pareja

The Sunshine Boys, conocida mayormente en castellano (fue el título de estreno de la versión cinematográfica en Montevideo) co- mo La pareja despareja, fue originalmente una obra de teatro de Broadway escrita por Neil Simon y llevada al cine en 1975 por Herbert Ross, con Walter Matthau y George Burns encarnando a los veteranos comediantes que luego de muchos años de separación se ven reunidos contra su mejor voluntad. La pieza conoció también varias otras versiones.

En 1977, Robert Moore dirigió una adaptación televisiva escrita por el propio Simon, con Red But- tons y Lionel Stander en los papeles principales. En 1996 volvió a ser filmada, esta vez bajo la dirección de John Erman, en la que actuaban nada menos que Woody Allen y Peter Falk encarnando a la peleadora pareja protagónica.

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