David Morales: el flamenco más puro

Imperdible. El bailaor llega al Auditorio Nelly Goitiño el viernes 20 y sábado 21 próximos

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CARLOS REYES

El viernes próximo suben al escenario del Auditorio Nelly Goitiño el artista español David Morales y su equipo para ofrecer "El indiano", show que dará dos funciones en Montevideo y que promete brindar todo el color del baile y el canto flamencos.

El espectáculo, que irá el viernes 20 y sábado 21 a las 21 horas en 18 de Julio 930 esquina Río Branco, tiene un nombre bien sugerente y representativo de lo que se verá en escena, según adelantó Morales a El País. Por "indiano" se entendió durante muchos siglos a aquel que había vivido en tierras americanas, y que luego, ya rico, se radicaba en España, donde solía recibir ese apodo. Y el espectáculo propone un poco eso, un ida y vuelta entre las músicas de España y América, con fuerte acento en el flamenco.

Las entradas están a la venta por Red UTS y valen $ 950 (platea) y $ 450 (tertulia).

Morales nació en La Línea de la Concepción (Cádiz), un lugar que él define como lleno de luz y fuerza, cuna de innumerables artistas del flamenco. La cercanía del mar fue, según él, un factor determinante en su carácter artístico. Se trata de un artista joven: había nacido en 1971 y con solamente seis años pisó por primera vez un escenario, comenzando una rápida carrera que lo llevó a que la prensa británica lo bautizara como "el niño de los pies de oro". Desde entonces el éxito lo viene acompañando.

Calificado como un "bailaor" de raza, Morales cree sin embargo en la constancia y el trabajo diario, valores que le han servido para consolidarse como primera figura de innumerables festivales españoles e internacionales.

Dominando todos los palos del flamenco, con un tacón que se desliza sobre el escenario, se define a sí mismo como un cultor de la vertiente tradicionalista, y si bien reconoce que el flamenco tiene gran permeabilidad para asimilar otras formas musicales, él gusta de transitarlo en su forma más clásica, aunque también le gusta experimentar. En El indiano promete recorrer una gran variedad de ritmos, tango incluido.

En estos días se encuentra en Buenos Aires, donde se ha presentado con gran éxito. De hecho, él siempre remarca su vínculo con el Río de la Plata (en Montevideo ya se ha presentado con anterioridad), tanto por la afinidad musical como humana.

Justamente, en la vecina orilla ha sido declarado Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires, el pasado miércoles 27 de junio en el Salón Dorado del Palacio de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires. Tal distinción pocas veces la recibe un artista flamenco, aunque sí ha recaído sobre cantantes de la popularidad de José Carreras o Alejandro Sanz.

Asimismo, el espectáculo El indiano también ha sido declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en esta misma gira que ahora lo trae a Uruguay.

El espectáculo se estrenó en El Puerto de Santa María y cuenta con más de cien representaciones en todo el mundo, en las más diversas geografías. Ha pasado, entre otros certámenes y festivales, por la Bienal de Flamenco de Sevilla, Foro Iberoamericano, Flamenco Viene del Sur, temporada en el Teatro Lara y Teatro Nuevo Apolo de Madrid. También ha destacado en el Festival Iberoamericano y en la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Cádiz en el Teatro Falla. Ha pasado además con muy buena recepción del público y la crítica por escenarios de Francia, Alemania, Argentina, Haití, Corea y Japón, entre otros.

España de ida y de regreso

Si bien el espectáculo "El indiano" es de neto sabor flamenco, también le hace un lugar a los ritmos de Hispanoamérica.

La historia que el show narra radica en el intercambio cultural entre España y Latinoamérica, dedicado a los cantes y bailes de ida y vuelta, con dirección de Julio Fraga, guión de Gabriel de Molina y colaboración en coreografías de Javier Latorre y Úrsula López.

El espectáculo habla de la inmigración, temática presente en los montajes de David Morales. En este caso, el artista narra el viaje emprendido por un gaditano a las Américas y su regreso a Cádiz. Se convierte así ese peregrinar artístico en un diálogo intercultural en el que se mezclan, al compás del flamenco, ritmos de otras tierras, a través del zorongo, guantanamera, vidalita y alegrías. También la milonga y la vidalita cobran distintas formas según se interpreten a uno u otro lado del Atlántico, explica Morales.

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