Es casi imposible que un acto cualquiera no cause problemas, si está inscripto en el mundo del espectáculo. Que el gobierno iraní en forma oportunista celebre el Oscar de La separación cuando tiene sancionados a cineastas de gran valor, es una paradoja previsible. O que desde el otro lado, el gobierno estadounidense deslice más elegantemente las felicitaciones hacia la misma película apostando por otro Irán, es pura movida política.
Pero hay otros estados que se alteran con la premiación de la Academia y, aunque pueda sonar grosero, hasta algunos integrantes de la comunidad negra estadounidense discuten si es bueno haber tenido a Octavia Spencer lagrimeando con su estatuilla o si fue justo que Viola Davis perdiera ante Meryl Streep. Se critica que son muy pocos los afroamericanos que han ganado la estatuilla pero también que algunos la obtienen haciendo estereotipos de negros y ahora se cita a Historias cruzadas. El crítico del Time, Touré, es uno de ellos, aunque su visión incorpora matices. Para él, ver Historias cruzadas fue una tortura. "Odié la película, pero respeto el gran talento de Viola", dijo . "Quería que la reconocieran por su talento y que le dieran el poder que viene con el triunfo``. En cambio, el activista Oakland Davey D fue más directo al decir: "El temor era que si Viola ganaba o si Historias cruzadas ganaba se validaría la imagen que muchos negros consideran estereotípica, inapropiada y problemática``, dijo. "El triunfo era considerado un revés``.
La polémica puede dolerle a más de uno. Por ejemplo a Octavia Spencer. Pero es verdad que de los 14 Oscar ganados por artistas negros, ninguno lo ha sido por personajes que puedan sentirse libre del color de su piel. "Sería tan inspirador si pudiéramos ser nominados por papeles en los que interpretamos reyes, reinas, políticos, escritores, artistas, bailarines, moriríamos del gusto``, decía la actriz negra Robine Lee al otro día de la gala de Hollywood. Y en lo que dice hay un planteo bastante razonable.