S. AUYANET Y A. LALUZ
Hoy, un afroamericano de 48 años llega por primera vez a la Casa Blanca. Dos años antes de que Barack Obama naciera, la Motown surgía como una de las fuerzas culturales más influyentes en la industria musical y en la sociedad de los EE.UU.
Detroit, mediados de los años sesenta. Frente al 2648 West Grand Boulevard, una cola larguísima de aspirantes espera ingresar a una vieja casa. Dentro del edificio, una banda estable (los Funk Brothers) graban dentro del estudio la música, mientras solistas, tríos y cuartetos vocales graban para el sello Tamla. Adentro ponen sus voces the Supremes, The Temptations o Stevie Wonder. Era ingresar y entrar en la "familia", que compartía comidas, giras y el ataque a los charts de popularidad que no sabían de diferencias raciales y copaban las radios.
Todo salía de esa pequeña casa llamada "Hitsville U.S.A." (en español, algo así como "la villa de hits"), que en 1959 un melómano llamado Berry Gordy compró con 800 dólares que le prestó su familia, después de fracasar como dueño de una tienda de jazz.
la fábrica. En aquel momento -y quizás hoy tampoco-, alguien imaginaría que con esos 800 dólares alguien pudiera forjar una revolución. Pero fue así. Y el secreto no fue otro que el buen olfato comercial de Gordy y su habilidad para convertir un sello en un centro de producción musical seriada. Con esas armas consiguió un resultado contundente y definitivo. En tan sólo un año, el sonido negro de Motown resquebrajó el monopolio de la canción popular que detentaban los blancos. Y las pistas de baile, las bateas de las disquerías y los programas musicales de la televisión se llenaron de una astuta y potente fusión de rhythm and blues, mínimos aires jazzeros y un poco de blues, a la que se denominaría "soul".
En 1959, Gordy ya sabía que las ganancias estaban en el rubro producción y no en la composición o la interpretación. Así, reunió en su "Hitsville U.S.A." a un eficiente grupo de compositores, instrumentistas y cantantes para construir su fábrica de éxitos.
El estudio estaba abierto durante 22 horas; en las dos restantes se hacía mantenimiento. Allí, compositores como Eddie y Brian Holland, Norman Whitfield, Somoley Robinson y Lamont Dozier se dedicaban a hacer canciones a tiempo completo. En la siguiente fase, esas creaciones pasaban por un riguroso control de calidad supervisado por el propio Gordy. El criterio, muy simple: sólo pasaban aquellas canciones que fueran de fácil y rápida digestión, y que hicieran mover a cualquiera (a los blancos incluidos). Una vez aprobadas, la banda estable del sello se encargaba de grabar las bases sobre las que después se agregarían las voces.
El proceso no estaba ni cerca de terminar. Una vez que ingresaban a la Motown, los artistas recibían un estricto entrenamiento en todas las facetas que convierten a un cantante en estrella. Aprendían a bailar, a moverse en el escenario o a elegir el vestuario. Así, Motown se convirtió en una verdadera escuela del espectáculo pop. Prueba de ello son las carreras -y los éxitos- de Marvin Gaye, The Supremes (con Diana Ross, que en los comienzos del sello era pareja de Gordy), Stevie Wonder, los Jackson 5 o Smokey Robinson, entre varios otros. Cada uno con su personalidad, logró una afinada síntesis de swing, energía corporal, sensualidad, en repertorios que seguían la máxima de Gordy: "Keep it simple" (manténlo fácil).
hit, hit, hit. "El día que empezó, Gordy nos pidió que trabajemos con él, pero le dijimos que no", dijo recientemente Abdul "Duke" Fakir, el único integrante vivo de The Four Tops. E inmediatamente agregó: "lo mejor que hicimos fue decirle que sí a la segunda vez; fue como sacarnos la lotería". Y tiene mucha razón.
Después del lanzamiento de Money (that`s what I want), de Barret Strong, en 1959, los discos y canciones editados por Motown no dejaron de estar en los primeros lugares de (casi) todos los rankings. Así ocurrió con Shop around de The Miracles, en 1961, hasta Just to see her de Smokey Robinson en 1988.
Semejante suceso le permitió a Gordy dar un nuevo y ambicioso paso en 1972: mudar el sello a Los Angeles e incursionar también en la industria cinematrográfica. En este rubro, sin embargo, el sello no logró un impacto significativo, y sólo dejó un puñado de películas irrelevantes. Para algunos, como el crítico Gary Graff, este cambio fue una traición: "si Motown se hubiese quedado en Detroit, la ciudad hubiese tenido mejor suerte. Aún después de todos estos años, la gente de Detroit se siente traicionada", dice.
Aún así, la leyenda de Motown sigue viva como uno de los testimonios de una revolución negra. Y con todos sus subsellos especializados (Tamla, Miracle, Divinity, Ecology, entre otros), permanece en Los Angeles pero bajo la égida de Universal Music, y editando a un importante número de artistas, muchos de ellos muy jóvenes, que están marcando el pulso de varias subgéneros de la música pop.
Cuatro productos auténticos de la fábrica de "hits"
The Supremes
El trío formado por las ex Primettes, Florence Ballard, Mary Wilson y Diana Ross, impuso la canción femenina en la Motown y tuvo en Diana a su primera diva de la música a nivel internacional. Parte de su historia y sus guerras internas están contadas bajo nombre ficticio en la película Dreamgirls.
Lionel Ritchie
Uno de los productos de la Motown en los 80, cuando Hitsville ya estaba en Los Angeles. Miembro de los Commodores en los ´70, luego el sello lo apuntaló como solista. Temas como Say you, say me y All night long son dos clásicos inolvidables firmados por el hoy tutor de la célebre amiga de Paris Hilton, Nicole.
Stevie Wonder
30 éxitos en el Top 10 de Billboard, 24 Grammy y el reconocimiento del Salón de la Fama del Rock. Llegó a la Motown con 11 años y a los 13 tuvo su primer éxito: Fingertips (Pt. 2). Fue de los pocos en plantársele a Gordy contra los rigurosos y controlados procesos creativos. Dejó Motown a los 21 años.
Marvin Gaye
El hombre del soul, quizá uno de los que mejor representó el sonido de Hitsville. Definidor de la base del género R n´ B como se conoce hoy, Gaye no fue tan "hitero" como varios de sus colegas aunque sí un músico más integral. Añadió jazz y era un gran instrumentista. Se recuerdan sus duetos con la cantante Tammi Terrell.
Tan recordados como los éxitos que siguen horneando
¿Pasados de moda? Para nada. La Motown no sólo quedó como referente de la música pop a nivel mundial, sino que también extiende sus redes hasta los actuales tiempos hiphoperos. Desde Lindsay Lohan a Nelly, pasando por Erykah Badu, la Motown mantiene su perfil de fabricante de artistas populares en serie y ya no sólo de R n´ B o soul: la Motown se encuentra "camuflada" en géneros como el country.
El nuevo orgullo de la casa se llama Lil´Wayne, el rapero que con su disco Tha Carter III lleva ocho nominaciones a los próximos Grammy, consevando el estilo pop y perseguidor obsesivo de la canción que destruya los ránkings. Este año lo logró con Got money.
Akon y Q-Tip son dos de los nombres nuevos que llegan con el padrinazgo del sello y apuntan como futuros reyes del "single", listos para reventar las radios en breve.