El primer día del festival en que comenzaban a funcionar los escenarios temático, topline y la carpa de electrorrock recientemente inaugurada tuvo varios momentos significativos. En primer lugar, la confirmación de bandas que siguen siendo un clásico de los argentinos, toquen donde toquen. Este es el caso de los históricos punks de 2 minutos, que siguen llevando muchísima cantidad de gente, que genera uno de los "pogos" más violentos de cada festival. La banda de Mosca daría paso a otros históricos como Violadores, que jerarquizaron aún más el escenario temático, esta noche dedicado al punk rock.
En el principal, una presencia extrañamente tempranera, luego de un prolijo set de los brasileños de "Lagunna". La Mancha de Rolando apareció sobre el escenario para un breve set de canciones que dejó a la gente con (muchas) ganas de seguir. El propio Manu explicó sobre el escenario que los festivales son cosa de todas las bandas, y este año La Mancha ocupaba ese lugar, con el cual se encontraban muy contentos. Para el final de su presentación, irrumpió en el escenario el Chirola, cantante de Hereford, para interpretar junto a la banda el tema "Calavera", y confirmando la casi hermandad que hay entre las bandas. Posteriormente, en la conferencia de prensa, la banda argentina habló muy bien de los uruguayos, e invitó al público y al periodismo a presenciar su show, que irá desde las 17.30.
Luego de la mancha, apartecieron los Pericos, nuevamente con los clásicos de la banda, muchos de ellos reversionados al estilo punk que dan mucho más fuerza a las presentaciones del grupo. Juanchi, su cantante, no se olvidó de las papeleras, y tocó una canción en homenaje a Greenpeace y su actividad sobre el río Uruguay. Para el final, todo el predio saltó al ritmo de "Home Sweet Home" y de "Mejor no hablar de ciertas cosas", un recuerdo para los amantes de Sumo que terminó con Juanchi haciendo crujir las cuerdas de su guitarra contra el suelo, la jirafa que sostenía su micrófono y lo que hubiera a mano.
Uno de los recitales más esperados era el de El otro yo, banda de los hermanos Aldana que están en plena presentación de su disco "Espejismos". No defraudaron. Su set fue uno de los más claros y potentes del festival, pasando por casi todos sus temas más populares y agregando algunos del nuevo disco. Pero sobre el final, Cristian Aldana cometió el "pecado" de querer tocar unos temas más, atribuyéndose como derecho esa posibilidad, dado que la banda viene al festival desde hace 5 años. ¿Resultado? Las autoridades, implacables, le cortaron el sonido a "No me importa morir", lo cual terminó con un desquiciado Cristian que, impotente, revoleó con rabia el micrófono y lo arrojó contra la valla de contención, mientras plomos, técnicos y amigos intentaban calmarlo. Luego Cristian se acercó a su público a agradecer mientras la seguridad del festival lo intentaba reducir. Finalmente el cantante y guitarrista de la banda se fue por sus propios medios, aún masticando bronca. No hubo conferencia de prensa y, un par de horas después, un ómnibus cargaba instrumentos y escenografía de El Otro Yo.
El show debía continuar y, entre la incertidumbre por lo que había pasado con Cristian aparecieron Walter Giardino y Adrian Barilari, junto a sus compañeros de Rata Blanca, para ejecutar el mejor número de la noche, con la claridad y el virtuosismo que tienen estos verdaderos sobrevivientes del rock rioplatense. Siguen sonando como en los 90´ y la gente los adora, un fenómeno que, extrañamente, no se ha hecho extensivo hacia nuestro país. Tener la posibilidad de oír un solo de Walter Giardino, con sus 5 Marshall en línea, es una de las tantas cosas que regala un concierto de Rata. Para el final, temas como "Mujer amante" o "La leyenda del hada y el mago" siguen teniendo la fuerza da antaño, o quizá más. Músicos que se tocan todo.
Luego de Rata, llegó León Gieco, para confirmar lo que luego comenta en sus ruedas de prensa: en los festivales, lo ponen en cualquier lado. Así, apareció entre el heavy argentino y el ska de Kapanga. Decir que el show fue emocionante sería caer en lo que dice la mayoría de los comentarios sobre cada show de León. Es algo más que eso, los shows de Gieco destilan argentinidad, conciencia y un desfile de personajes que, de no ser por su obra, nadie conocería, como es el caso de Pocho Lepratti, quien fue muerto a tiros por la policía y que sólo tenía un comedor para niños de la calle. Su concierto terminó cuando por los parlantes sonó el tema que compuso junto a Pato Fontanet, voz de Callejeros, quizá para mantener su propia postura sobre el momento que pasa la banda, entre juicios y rumores de regreso a los escenarios.
Para el final, dos increíbles y fiesteros números: Kapanga, cuyo cantante, el Mono, se encargó de meterse con algunas figuras del rock argento (Árbol, o el mismo Charly García, a quien calificó de "viejo choto", por sus demoras y lujos en el Gessel Rock, "hay bandas chicas que luego tienen que pelearla por los pasajes" – sentenció -). No obstante, el concierto fue una fiesta, que hasta incluyó covers de Miranda! y Alejandro Lerner. Sobre el final, un cierre a todo rock sone con la 25, los pibes que estarán junto a los Stones en febrero. Más allá de alguna escaramuza y robos en el grueso de la gente que miraba a los chicos de la banda, el concierto terminó con total normalidad, y con una consigna "que el rock una a todos".