Catita llega a los cien años

| El viernes pasado se inauguró en Centro Recoleta una exposición multimedia en su homenaje

EN MONTEVIDEO. Foto tomada en 1974 en una de las tantas incursiones de la actriz por escenarios montevideanos 200x250
EN MONTEVIDEO. Foto tomada en 1974 en una de las tantas incursiones de la actriz por escenarios montevideanos

JORGE ABBONDANZA

Jóvenes, abstenerse. Evocar a Niní Marshall es cuestión de viejos, capaces de recordar lo que fue esa actriz cómica argentina desde sus históricos ciclos en radio hasta sus películas y sus ocasionales apariciones en teatro, café-concert o televisión. Por suerte los canales de televisión para abonados, que ahora se dedican a desenterrar el antiguo cine porteño, incluyen en su programación las comedias de Niní, donde aparece convertida en su personaje arrabalero de Catita (el más famoso y popular de todos) o en la gallega Cándida. Pero en el repertorio de la actriz hubo otras creaciones, apoyadas no sólo en su portentoso histrionismo sino en los libretos que escribía personalmente y de los cuales manaba un sentido del humor diluvial, festejado por tres generaciones de admiradores rioplatenses.

Esa galería de personajes incluyó a la mexicana Lupita, a la judía Doña Pola, a la paquetísima Mónica Bedoya Güeyo y a la italiana Doña Caterina, sin olvidar a la solterona Niña Jovita (que firmaba su poesía con el seudónimo de Nenúfar Blue) acompañada de la sirvienta Belarmina, una muchacha cordobesa que hablaba sin parar (y sin respirar). Como este domingo se cumplen cien años del nacimiento de Niní, en Buenos Aires se ha armado una vasta exposición que organiza el periodista Carlos Ulanovsky —responsable hace poco tiempo de un homenaje póstumo a Tato Bores— y que se despliega en el Centro Cultural Recoleta, ese bastión contiguo a la iglesia del Pilar.

Bajo el título de Niní cumple 100 años, la muestra "recorre el universo artístico de la inolvidable actriz, a través de imágenes, grabaciones, afiches, textos y ropa. La intención consiste en recuperar para las nuevas generaciones y para el recuerdo de los mayores, una serie de personajes creados por aquella argentina que ahora cumpliría cien años". Cabe señalar que Niní Marshall había debutado en radio en julio de 1937 y mucho después reconoció que para abastecer su viñeta de Catita Pisafrola "se inspiraba en las mujeres que esperaban a los galanes a la salida de la radio". En ese y en otros personajes representantes de la oleada de inmigrantes, de la mentalidad de barrio o de la tilinguería de una clase alta, la actriz y libretista supo afinar una puntería capaz de convertir esas figuras en perfiles arquetípicos a escala social y por lo tanto en caricaturas de duradero valor sobre una época, un estilo popular, un vocabulario y hasta un espíritu parodial.

Cuando saltó de la radio al cine, Marshall llegó a filmar más de 35 películas, entre las que figuran enormes éxitos de público como Hay que educar a Niní, Casamiento en Buenos Aires, Divorcio en Montevideo o Yo quiero ser bataclana, donde las mayores carcajadas acompañaban las escenas donde bailaba La muerte del cisne en medio de abundantes payasadas. Admiradores de larga memoria tendrán presentes los diálogos que Niní mantenía en sus programas radiales con Juan Carlos Thorry, que sabía seguirle el tren, material que era programado puntualmente por emisoras uruguayas. Como señala ahora la directora del Centro Recoleta, "laas nuevas generaciones tienen mucho interés en redescubrir nuestra historia cultural y artística, y una de las maneras de hacerlo es a través de los personajes más queridos, como Niní", cuya figura y trayectoria ya fueron evocados con agudeza sobre algunos escenarios teatrales por la actriz Marilú Marini, sin ir más lejos.

IDAS Y VUELTAS. Hacia 1943 la actriz comenzó a ser hostilizada por un régimen de facto que cuestionó "la deformación del idioma" en que incurrían sus personajes. Ese y otros factores ambientales se agravarían cuando una incómoda situación frente a Eva Perón (por el comadreo de ciertas colegas muy peronistas) hicieron insostenible la actividad de Niní, decidiendo su radicación en México donde proseguiría su carrera cinematográfica. Volvió a la Argentina muchos años después y desde 1970 recuperó sus viejos niveles de éxito gracias a nuevos films y al espectáculo teatral Y se nos fue redepente, escrito por ella desde luego, donde un velorio era el pretexto para que desfilaran sus maquietas y ocurrencias. Se retiró de la actividad en 1982, aunque luego Antonio Gasalla la convenció para cumplir un breve retorno en 1988. Al año siguiente fue declarada Ciudadana Ilustre por la Municipalidad de Buenos Aires y en 1992 fue objeto de un gran homenaje organizado por la Asociación Argentina de Actores, entidad que le entregó el Premio Podestá.

Enormemente tímida en la vida real, Niní (que se llamaba realmente María Esther Traverso y era hija de españoles afincados en Buenos Aires) resucitó en el Centro Cultural Recoleta desde el viernes pasado. En la fachada de la casa de San Telmo donde vivió durante cuatro décadas, se descubrirá una placa mientras se impondrá el nombre de Niní Marshall al espacio cultural Anfiteatro, ubicado en la Costanera Sur frente a la fuente de las nereidas de Lola Mora: en ese acto Enrique Pinti será maestro de ceremonias y Les Luthiers evocarán la trayectoria de la actriz. Pero en la propia muestra del Centro Recoleta, que durará un mes, habrá de todo: películas, grabaciones radiales, diapositivas, exhibición de objetos personales de Niní, viejos programas de televisión, despliegue de fotos y hasta vestidos que la actriz usó en cine y en teatro. Valdrá la pena.

La eternidad y un día

La gran muestra Niní cumple 100 años que se inauguró el viernes pasado en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, abarca desde proyección de películas de la actriz hasta grabaciones radiales, fotos, documentos y objetos personales. Podrá visitarse hasta el 29 de junio en la Sala C de ese centro (Junín 1930, teléfono 4803.1041), de martes a viernes entre 14 y 21 horas, sábados y domingos de 10 a 21 horas. La programación prevista para esa exposición incluye entre otras cosas:

Los domingos, 12.30 hs., matinée con largometrajes de la actriz. Martes 10, 19 hs., debate con invitados especiales sobre Niní como actriz y libretista. Jueves 12, 19 hs., presentación del libro Niní está viva de Patricia Narváez. Viernes 13, 18.30 hs., mesa redonda sobre Niní en la televisión. Viernes 20, 19 hs., los críticos de cine repasan sus películas. Domingo 29, acto de cierre con entrega de recuerdos a personalidades del ambiente artístico y cultural.

La charla planeada para el viernes 13 estará destinada a recordar el paso de Niní por la televisión, desde las perspectivas de Nicolás Mancera, Carmelo Santiago (h), Fabián Stolovitzky y Clara Zapettini. Pero esta muy saludada recordación de la actriz no tuvo en la televisión de su país la repercusión que merecía, lo cual ha despertado críticas desde diarios porteños. Solamente el canal Volver se ha sumado a los festejos y esta tarde desde muy temprano emitirá los films Catita era una dama y Amor de locura, y a partir de las 18.25 horas recordará el programa Y se nos fue redepente que Marshall protagonizara junto a Carlos Perciavalle en 1978.

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