EL PAÍS | ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS
Ella sólo era una pobre chica que a los 19 años ya estaba cansada de todo, y él otro delincuente más, víctima del desolador mapa social que trazó la Gran Depresión estadounidense. Aunque nunca dieron un gran golpe, porque lo suyo eran chapuzas más o menos sangrientas, Bonnie Parker y Clyde Barrow quedaron como la pareja de convictos más legendaria de la historia. Al mito contribuyó la prensa, los tristes poemas que ella escribía y, sobre todo, los disparos de una vieja cámara que llevaba consigo un miembro de la banda y con la que jugaron a inmortalizar su romántico desastre. Wanted lovers. Las cartas de amor de Bonnie & Clyde (Alpha Decay) reúne por primera vez en castellano la breve e intensa relación epistolar que mantuvo la célebre pareja, y los poemas que ella escribió.
"Ni por listos ni por desesperados les irá mejor que a otros, / saben bien que la ley siempre ha ganado, / otras veces ya les dispararon / pero siempre supieron de largo / que la muerte es el salario del pecado. / Algún día se irán a pique juntos / y juntos descansarán sus cuerpos para siempre. / Habrá unos pocos afligidos, / para la ley será un alivio, / pero para Bonnie & Clyde será la muerte". Este poema que cierra el libro fue publicado en un periódico de Dallas poco antes de que la policía acribillara a la pareja. Inspiró la canción que Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot interpretaron en los años setenta y también una de las secuencias más desoladoras de la película que en 1967 selló el mito. Ana S. Pareja, editora y autora del prólogo, apunta: "El éxito del film distorsionó en cierto modo la imagen fidedigna de los dos criminales atribuyéndoles un halo de sofisticación y glamour más cercano a la recreación pop. Su mito cruzó fronteras". Lo que sí parece fuera de toda sospecha es que estaban enamorados. "Cuando estés limpio y no tengas que seguir huyendo, podremos salir a divertirnos un rato. Cómo odio escribirte cuando me siento tan triste como esta noche" le escribió Bonnie en su primera carta.