Bob Dylan inició sus shows por Latinoamérica en México DF

Fin. Ésta es su última recorrida por el continente y termina en Uruguay

AGENCIAS y EL UNIVERSAL

Sobrio, corto de palabras, el legendario Bob Dylan encendió la pasión de 10 mil personas en el primero de sus dos conciertos en México. Ayer dio el segundo, y con eso inauguró su gira latinoamericana, que terminará el 20 de marzo en Punta del Este.

Entre los espectadores quedó la duda sobre si en su presentación del martes, Dylan comenzó diciendo "Gracias, México". La audiencia le gritaba "Maestro", "Poeta", "Bobby". Pero Dylan no reaccionó, y sin mayores preámbulos ni discurso alguno, arrancó con sus canciones. Al igual que lo que ocurrió en Uruguay, la anterior presentación de Dylan en México, casi dos décadas atrás, se caracterizó por un pésimo sonido. La noche del martes estuvo muy lejos de eso.

Así, cuando salió a las tablas, tocado con un sombrero blanco y con su característica expresión adusta, la audiencia congregada en el Auditorio Nacional ya se había arrodillado ante la leyenda y el aura de realeza musical que le preceden. Acompañado por una banda pulcramente uniformada y al estilo de los tahures del Mississippi, Dylan reservó al comienzo sus mejores cartas y apenas se movió del sitio en las primeras tres canciones, que empleó para calentar la voz.

Arrancó fuerte el concierto con una clásica, Rainy day women, del disco Blonde on Blonde, de 1966. Sólo cuando se puso al teclado con Masters of war, de 1963, el artista reveló su mano ganadora y comenzó a imprimirle ritmo a una garganta curtida y marcada a lo largo de casi medio siglo de liza.

Al final de cada tema, el astro se permitía una leve inclinación como muestra de agradecimiento; las luces se apagaban entonces para darle unos segundos en los que recargar su magia. Con Things have changed, canción por la que obtuvo el Oscar en 2000, el artista sacó el primer as de la manga de la noche y ofreció una versión muy distinta al original, que le brindó, como había calculado, el asombro arrebatado de la concurrencia.

El concierto que ofreció estuvo empapado de aires de swing, rock & roll, blues y country, a lomos del teclado y la armónica. Cierta impasibilidad ante el público marcó su actitud escénica todo el tiempo. El repertorio siguió con clásicos como It ain´t me babe, Watching the river flow, Masters of war, The leeve`s gonna break, entre otras. Tiene detrás unos 50 discos y aproximadamente 800 canciones compuestas. No conforme con eso rehace las canciones en escena, ofreciendo nuevas versiones, diferentes a las grabaciones originales.

El auditorio, que casi todo el tiempo se mantuvo respetuoso, se puso en pie a bailar con Like a rolling stone, en la que Dylan puso todo su empeño y se llevó todo lo que el público tenía que ofrecerle en reciprocidad.

Poco antes de retirarse, se dirigió por única vez, en inglés, a los asistentes, para presentar a sus cinco músicos y sembrando la duda de si había pronunciado un rápido "Gracias México" al principio. No acabó ahí la noche porque volvió para recompensar al auditorio con dos canciones más, entre ellas un Blowin in the wind a ritmo de blues, como broche final a algo más de hora y media de concierto. Una última reverencia, más prolongada, sin que el sombrero blanco se hubiera movido de su sitio desde su entrada y paso sosegado de salida.

La discreción es la norma que rigió su estancia en México, sin peticiones especiales salvo la imposibilidad de tomar imágenes en los ensayos y de forma muy restringida en el propio concierto. No obstante, el artista sorprendió con una visita inesperada el lunes a un gimnasio de boxeo del Centro Histórico de la urbe, según pudieron confirmar medios locales.

Final de gira en Punta del Este

Tras estas dos presentaciones mexicanas, el cantante se marcha a Brasil para actuar dos veces en Sao Paulo (3 y 6 de marzo) y otra en Río de Janeiro (8).

Más tarde pondrá rumbo a Santiago de Chile (11), Córdoba (13) y Buenos Aires (15) en Argentina, y, como colofón, Punta del Este en Uruguay, en el parking del Conrad. Las entradas para este recital ya se agotaron. El promotor en México de Dylan para la gira afirmó hace unos días que el entorno del músico, de 66 años, había dicho que quizás ésta fuese su última gira por Latinoamérica. No en vano los seguidores uruguayos, y seguramente unos cuantos de Argentina, ya se aseguraron su entrada para el recital en Punta del Este. Todavía está fresco el recuerdo del recital que dio en el Cilindro, con una pésima calidad de sonido. Se espera algo mucho mejor para su despedida.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar