Bienvenido pasaje de los videojuegos al cine

CRITICA / MATIAS CASTRO

TERROR EN SILENT HILL

Director. Christopher Gans

Guión. Roger Avary

Musica. Jeff Danna, Akira Yamaoka

Fotografía. Dan Laustsen

Elenco. Radha Mitchell, Sean Bean, Jodelle Ferland Estados Unidos 2006

Antes de ver Terror en Silent Hill, conviene estar advertido de que se trata de la adaptación al cine de un videojuego de terror. El juego homónimo en sus cuatro ediciones, es casi como una película interactiva y aporta un material de base muy interesante. El resultado cinematográfico lo simplifica muchísimo y le es fiel en varios puntos esenciales.

En la película, lo que ocurre básicamente es un recorrido por distintos lugares del pueblo del título, en ruinas, envuelto en niebla y poblado por seres que de verdad asustan. La protagonista, Radha Mitchell, busca allí a su hija perdida. La excusa para el comienzo es mínima y no demora mucho en llevar a la madre y su hija al pueblo. Lo que importa acá es lo que sucede cuando alguien queda atrapado por las maldiciones del lugar.

Afortunadamente el cine estadounidense ha comenzado a tomar el imaginario oriental para filmar películas de terror, que al menos ha traído aires nuevos al género que ya se repetía en monstruos y asesinos seriales. Las almas en pena y los espíritus malignos que pueblan Silent Hill no tienen nada que ver con lo que el espectador medio está acostumbrado a ver y en varios momentos generan imágenes muy atractivas para el seguidor del género de terror.

Con esta película se da un caso curioso ya que los productores trabajan sobre la base de los consumidores del juego. Por eso mismo se entiende la lógica de la historia, expresada en lo que hace la madre: recorre decenas de habitaciones vacías, encuentra llaves y busca dónde usarlas, encuentra pistas y huellas que la llevan a descubrir nuevos lugares. Sin embargo la película no es aburrida y es comprensible para cualquiera que no conozca el material de base.

La simpleza de la trama y sobre todo de la excusa para enfrentar a la mujer a los horrores del pueblo, se compensa con la interesante resolución. La poca personalidad del director, que antes había hecho Pacto de lobos, se compensa por su lado con la galería de seres y escenarios que se suceden. Y algo que también realza el trabajo de dirección es la inclusión del compositor Akira Yamaoka, responsable de la música de los juegos. Acá contribuye mucho a generar climas de irrealidad con sus certeros toques industriales y a veces orquestales.

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