El salsero puertorriqueño conocido como Víctor Manuelle (su verdadero nombre es Victor Manuel) se presentará este miércoles por la noche en el cine Plaza con su banda completa.
Cantante, compositor y actor. Así se podría resumir el perfil de este puertorriqueño de 42 años que tiene 25 discos editados entre 1993 y la actualidad. La primera referencia que se puede dar sobre él es que ha compuesto muchas canciones para su amigo y padrino (lo descubrió en 1990), el salsero Gilberto Santa Rosa, quien ya se ha presentado en Uruguay. Esta semana habló con El País mientras estaba en pleno viaje por Perú camino a los recitales que daría allí. Antes había realizado una gira por países tan distintos como Suiza, donde participó del Congreso Mundial de la Salsa, Estocolmo, Alemania, Bélgica y España. Su show abrirá la posibilidad de acercarse a una música tan enérgica como tradicional.
Matías Castro
-¿Cómo se recibe la salsa en países tan distintos?
-Es muy interesante la influencia que está teniendo la salsa en las ciudades europeas. Es algo que me sorprende porque por ejemplo, en Perú, me encuentro con un público que ya está acostumbrado. En Europa hay muchos inmigrantes que, como digo yo, se llevan su colección de salsa bajo el brazo y provocan esta fiebre. Para nosotros es una responsabilidad grande visitarlos más a menudo. Antes era más complicado, pero ahora vamos más seguido, unas dos o tres veces al año.
-Desde la experiencia de la banda ¿qué engancha de esta música a gente tan diversa?
-Nuestro ritmo es muy bailable y muy contagioso. Aparte que la salsa tiene una combinación de buenas letras sobre desamor, despecho. El ritmo, incluso, yo diría que es medio sexy y para la gente todo eso se hace interesante y es como estar a la moda.
-¿Qué se puede esperar del espectáculo del miércoles?
-Es muy espontáneo. Pero para un público que no está acostumbrado a verme preparo un recorrido desde el primer disco hasta el más reciente. Y tal vez el público me vaya dirigiendo, porque interactuamos mucho con el público. Me encanta jugar con la espontaneidad y que el público sienta que es parte del recital y que tiene una participación directa.
-Eso es una exigencia extra para la banda, tienen que saber responder a esa espontaneidad.
-Es que llevamos ya quince años juntos, el más nuevo puede tener unos seis o siete años. Es una orquesta acoplada y responde a las necesidades de la improvisasión del show.
-Los títulos de sus últimos discos, "Yo mismo", "Muy personal", "Una Navidad a mi estilo", se refieren siempre a su propia persona, al menos en comparación con los primeros. ¿Qué lo ha llevado a buscar ese tipo de títulos?
-Probablemente es la etapa que estoy viviendo como empresario. Porque después de muchos años dejé de pertenecer a una discográfica y manejar yo mi propia carrera. En el último disco, Yo mismo, fue una forma jocosa de referirme a mi forma de trabajo porque yo mismo soy el productor, el compositor y el intérprete y la casa disquera. Es como un ciclo egocentrista pero de una manera jocosa. El título además es por algo personal, ya que no eran canciones comerciales pero que tenía guardadas porque tratan sobre cosas que marcaron. Y así es como desde que dejé la discográfica ha cambiado la intención de los títulos.
-¿Cómo es el trabajo de componer para otros?
-En el caso de Gilberto Santa Rosa lo que tenemos es una gran amistad. Y también he tenido oportunidad de trabajar con gente que no es del mismo género, como Noel, ex integrante de Sin Banderas. Ahora me estoy concentrando mucho más en la composición y eso me permite colaborar con más compañeros. La composición depende del artista que te solicitó la canción. Por ejemplo, soy un compositor bien despechado, con mucho desamor, traición y desengaño, para todo lo que hago para mí, es lo que más me ha funcionado. Gilberto es un artista más romántico y con él tengo que cambiar la intención de lo que hago para asemejarme al estilo de él.
-Es muy frecuente encontrar artistas de Puerto Rico que se convierten en estrellas en Estados Unidos, algo que no pasa con figuras de otros países ¿Por qué se da esto?
-Tiene que ver con la cultura, porque tenemos una afinidad increíble con Estados Unidos. E incluso podemos entrar al territorio con libertad. Y la música entra y sale de la misma manera. Desde pequeños en las radios tenemos mucha influencia de la música anglosajona. Tenemos una identidad propia pero tenemos mucha afinidad con Estados Unidos.
-Se elogia con frecuencia su capacidad para rescatar la tradición de la salsa y acercarla a públicos jóvenes. ¿De dónde surgió ese atributo?
-Yo nací escuchando a muchos salseros como Héctor Lavoe, Feliciano y otros. Por eso lo hago como parte de mi influencia. Y por otra parte cuando decido hacer algo musical yo estoy en una generación completamente diferente. Por eso le añado un poco del estilo de Víctor Manuelle a todo lo aprendido, para sonar con una forma moderna y a la vez tener la esencia de la tradición y de los fundamentos del género.
-¿Se valora la tradición de la salsa entre público y artistas jóvenes?
-La gente tiene respeto hacia la cultura y te permite innovar, pero el público está pendiente de que tengas un sonido y un conocimiento de la salsa tradicional. Y para llegar a una generación nueva que no creció con los viejos maestros de la salsa tenemos que hacer algunas fusiones nuevas. Para nosotros, por nacer en Puerto Rico, la salsa ya está en nuestros oídos. Pero para salir hay que apelar a las fusiones para hacerlo interesante para otros públicos.
En la piel de Rubén blades en el cine
Víctor Manuelle ha desarrollado una carrera paralela como actor, del mismo modo que Rubén Blades, aunque con menos repercusión internacional. "En mi caso una cosa llevó a la otra. Creo que al ser salsero y ser reconocido te da oportunidades. Uno se toma el riesgo con ellas y gracias a Dios me ha salido bastante bien. En Puerto Rico he hecho algunas miniseries y novelas pequeñas. Siempre y cuando esto sea beneficioso para mi carrera, lo seguiré haciendo. Igual no creo que esté en un momento de que vaya a pegar un giro en mi carrera hacia la actuación", cuenta el puertorriqueño sobre sus primeros acercamientos al mundo de la actuación en cine y en televisión. Y, precisamente, Manuelle interpretó a Blades en la película El cantante, de 2006. Esta película, dirigida por el cubano-estadounidense León Ichaso, fue protagonizada por Marc Anthony y su esposa Jennifer Lopez (quien también ofició de productora). La historia trata sobre la vida del salsero Héctor Lavoe, cuya problemática vida dio origen a una leyenda para el género. Anthony interpretó al salsero y afirmó que su trabajo había sido un homenaje al intentar imitarlo en su forma de actuar y de cantar. Para Manuelle el trabajo en este film representó otro desafío, ya que el personaje que interpretaba estaba vivo y las comparaciones se hacían inevitables. "Tenerlo allí era la mayor preocupación, además es un ícono y yo lo admiro muchísimo. Sé que me lo voy a encontrar en algún momento y me va a decir algo. Pero en este caso no tuve que sentarme a estudiar a Rubén el artista, porque lo conozco muchísimo y lo he seguido, nací escuchando su música. Ver sus videos y escuchar su música eran para mí una cosa cotidiana, solo hice un pequeño repaso. Lo interesante fue tener que salir de lo que soy yo e interpretar a una figura que tiene que ver con lo mío".