Aventuras y risas antes de que llegue el Diluvio

| Critica | Fabián MuroLA ERA DE HIELO 2Ice Age: The MeltdownDirección. Carlos SaldanhaGuión. Peter Gaulke, Gerry SwallowMúsica. John PowellAnimación. Raúl Chavez, Leif Jeffers, Robin Luera, Monsung LeeEstados Unidos, 2006.

Desde que Hollywood se dio cuenta que podía seguir generando lucro con las "sequels" de películas que demostraron gran poder de convocatoria, parece que hay más segundas partes que primeras. Repasen si pueden la cartelera de cine montevideana de las últimas semanas: el número 2 es rey. Si a eso se le agregan todas las ‘remakes’ y adaptaciones de viejas series televisivas o comics, el diagnóstico es cristalino: la pereza creativa es inversamente proporcional al afán de ganar plata. Esto último tal vez explique que se haya filmado una segunda parte de La cueva (¿alguien vio la primera? ¿a alguien le gustó?).

En el universo de los personajes animados por computadora, empero, el estado de las cosas es algo diferente. De hecho, son varios los ejemplos en los que la película original tuvo una más que digna continuación, como Shrek y Toy Story. Ahora, también La era de hielo tiene una "sequel" así y el resultado es tan bueno como para preguntarse si esta segunda parte no supera a la original.

Una de las reglas de las "sequels" —más es mejor— también se aplica en el caso de La era de hielo 2: hay más personajes, más chistes, más aventuras, más todo. El trío original —Manny, Sid y Diego— más la ardilla que persigue su bellota, vive de manera más o menos apacible en un valle rodeado de grandes paredes de hielo. Los días transcurren sin sobresaltos, pero un inescrupuloso vendedor ambulante hace el anuncio: "Se viene el fin del mundo. El hielo se derretirá y todo el valle quedará bajo agua". Y es así nomás, constata Manny cuando sube hasta lo más alto de las paredes que circuvalan el oasis del desierto helado. Hay que tomárselas. Y rápido.

Así comienza un peregrinaje de animales hacia el otro extremo del valle, donde supuestamente espera una gran corteza de madera que, como el Arca de Noé, los salvará del diluvio. La heterodoxa "manada" —un perezoso, un tigre dientes de sable y un mamut— elige su propio camino, un trayecto en el que sumarán acompañantes y enfrentarán varios desafíos. A pesar de que hay más personajes y vericuetos argumentales, el director, el brasileño Saldanha, no pierde de vista su objetivo principal: la aventura. Si bien hay una historia de amor, muchos chistes y algunos apuntes ingeniosos sobre la evolución de las especies, el film es ante todo una gran aventura.

El grupo no sólo tiene que desplazarse de un lado al otro del valle en el menor tiempo posible sabiendo que se les viene el agua encima. También es perseguido por nuevos depredadores: dos temibles peces, con dientes afiladísimos. Saldanha y su equipo brillan en las trepidantes secuencias de acción, sacándole provecho a todas las posibilidades que otorga la libertad absoluta de la cámara. Sin las restricciones de una cámara tradicional, la acción va desde las cimas heladas al fondo del mar en un segundo, al ritmo determinado por una edición cuidada y muy ágil.

El guión, en el entendido de que los personajes originales ya son conocidos, le da amplio espacio a los secundarios: la mamut Ellie y la pareja de zarigüellas Eddie y Crash, que seguramente aparezcan en una historia propia derivada de este universo prehistórico, de tan divertidos que son. También la ardilla Scrat y su bellota tienen un poco más de presencia que en la primera parte y sus apariciones son sinómino de risas en la platea. La inclusión de un número musical, además de que en ciertos momentos la animación del agua no es satisfactoria, le resta algunos puntos al film. Aún así, el 2 que acompaña a esta película no es un indicio negativo, todo lo contrario.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar