PUNTA DEL ESTE | CESAR BIANCHI
A los 65 años y más vigente que nunca, "Chico" Novarro sigue encantando con interpretaciones de boleros. El creador de temas tan diversos como El orangután o Carta de un león a otro" estuvo en el Teatro La Laguna de Carlos Perciavalle y conquistó a todos.
Después de la actuación con la Laguna del Sauce como escenografía natural, este sobreviviente del mítico Club del Clan argentino accedió a un diálogo con El País, a propósito de su permanencia sobre las tablas, sus más de 700 composiciones, y la paradoja de ser reconocido en el mundo entero y no poder vivir de los derechos de autor.
—¿Cuántos años de trayectoria?
—Uuuuuy... qué se yo. Cuarenta años.
—¿Cómo explica la vigencia en un ambiente artístico cada vez más competitivo?
—No sé, lo que pasa es que yo me muevo en el escenario pero a parte de eso trabajo como autor de muchos años, trabajé muchos géneros. Empecé con cancioncitas tropicales de mi estadía en América Central, después empecé con los boleros en los años sesenta, en los setenta me incorporo al tango, en los ochenta me gana el teatro, hasta los noventa incluso. Tuve la suerte, como compositor, de que mis canciones sean muy conocidas y de cautivar a públicos de distintas edades. Y como intérprete, me gusta desarrollar un show sobre el escenario, desplegar el humor, aprovechar del contacto con la gente.
—Se advertía cierta comunión entre usted y el público.
—Sí, hay un buen feeling. Este show particularmente que desarrollo acá en lo de Carlitos (Perciavalle) ha dado un resultado bárbaro. Desde hace dos años que lo llevo a cabo en el Atenero de Buenos Aires. Seguimos en la lucha. Yo quisiera trabajar un poco menos, pero... qué se le va a hacer.
—Tal vez la explicación de la vigencia esté en la versatilidad. —Exacto. Para no aburrirme me dedicaba a distintas cosas, y distintos géneros. Muchos dijeron: "éste es muy disperso, y si se hubiera dedicado a una cosa sola, le hubiera ido mejor". Pero yo soy así. He vivido bastante, no me he ido del Río de la Plata y gracias a Dios he podido componer canciones que están dando la vuelta al mundo y eso para mí es muy gratificante.
—¿Cómo toma que intérpretes de renombre como Vicentico y próximamente Andrés Calamaro hagan sus versiones de Algo Contigo?
—¿Si? De Calamaro no sabía. Es que es una canción universal. Es una canción compuesta en el año 1957, y tuvo millones de versiones como la de María Creuza y muchas orquestas la han hecho. Creo incluso, que hace un par de años, el "Puma" José Luis Rodríguez hizo una versión muy linda. Yo ya estaba pensando en darle un ritmo más movido y apareció la canción de Vicentico. Está muy simpática, y tiene un ritmo de salsa, porque a él le gusta la salsa. Hay una corriente con esta canción.
—¿Qué siente cuando artistas como los nombrados, o incluso en otros países, se nutren de su repertorio?
—Es muy gratificante, muy halagador. Incluso me siento tentado de decirles: "¡Mirá que tengo más, eh!, je, je.
—¿Cómo es cantar junto a su hijo (el actor y músico Pablo Novak), arriba del escenario?
—Es muy lindo. En primer lugar, yo soy un admirador de Pablo. Desde que tenía 10 años advertí que él tenía aptitudes para cantar, además de que tiene buena oreja y compone bien. Canta muy bien. A pesar de que él en realidad es actor. Empezó haciendo películas, hizo mucho cine y después teatro y ahora escribe obras de teatro. En abril estrenan una obra suya. Creo que es muy importante lo que está haciendo ahora, pero... yo, el viejo se pone baboso cuando lo escucha cantar.
—¿Hasta cuándo va estar arriba de los escenarios?
—Ojalá pudiera vivir de los derechos de autor. Si fuera norteamericano o europeo viviría de los derechos de autor, pero no lo puedo hacer. Tengo compuestas casi 700 canciones, sin contar la música para teatro y cine. Hay muchas que son muy buenas, pero no han tenido el resultado económico que me merecen. Está muy "bastardeado" el derecho de autor en muchos lados. Sí me honra, por ejemplo, que una canción como Carta de un león a otro figure en planes escolares como tema de estudio, o en países como Bolivia pidan autorización para incorporarla a los planes de enseñanza de lenguaje. Son cosas que me llenan.
El actor y cantante Pablo Novak tras los pasos de su padre
Pablo Novak (37) es conocido en Uruguay por su papel de Bobby en la telenovela Muñeca Brava, como mejor amigo del protagonista Ivo, interpretado por Facundo Arana. Hoy es uno de los actores de Confesiones del Pene en Buenos Aires, compone obras de teatro y en los ratos libres de su agenda acompaña a su padre, "Chico" Novarro, arriba del escenario.
"Es buenísimo cantar con mi viejo. Ya hace algunos años que lo hacemos. Yo me dedico más a la actuación, pero tengo facilidad para componer y cantar. El siempre me insistía que cantara con él, entonces un día empezamos y como anduvo tan bien, no paramos", dice Novak, al terminar la actuación en el Teatro La Laguna, de Carlos Perciavalle.
Novak define la sensación como "mágica" y admite que se siente "contenido" por el famoso padre. "Esto es como ser invitado a hacer algo que él viene haciendo de toda la vida. Me parece un tipo talentoso mi viejo, dice.
El actor y músico recuerda con cariño el personaje de Bobby en Muñeca Brava, aunque confiesa que no fue uno de sus mayores desafíos. Actualmente hace Confesiones del Pene en el teatro Lorange, en lo que significa su séptima obra teatral. "El personaje que hice en Mil Millones, con Araceli González y Gustavo Bermúdez, sí era un personaje difícil, porque era un personaje malo, en comedia. Tenía más fuerza dramática, que la de Bobby, un amigo que le daba el pie al personaje de Arana", reflexiona.