El próximo 1º de enero se estrenará en su país Lula, hijo del Brasil, película producida por Luiz Carlos Barreto sobre la vida del actual presidente brasileño, quien habrá dejado su cargo un día antes. Protagonizada por un actor sin experiencia previa (Rui Ricardo Dias), aunque con gente conocida a su alrededor (por ejemplo Gloria Pires), la película, actualmente en postproducción, está dirigida por Fabio Barreto, hermano de Bruno e hijo del productor, y es la de mayor costo que se ha producido hasta la fecha en Brasil. El presupuesto, unos siete millones y medio de dólares, fue solventado íntegramente por empresas privadas: las constructoras brasileñas OAS, Odebrecht y Camargo Correa, y las multinacionales Volkswagen, Ambev, Hyundai, Grendena y Souza Cruz.
La película se basa en la biografía del mandatario escrita por la periodista Denise Paraná, adaptada al cine por la autora, Fernando Bonassi y Daniel Tendler.
Barreto, quien descarta intenciones políticas en su film, asegura que produjo la película para ganar dinero y "salir del rojo financiero" en que se encuentra su empresa. "No me importan las candidaturas oficialistas u opositoras; hago esta película para salir del rojo financiero; mi objetivo es contar esta historia y, después de cuarenta y cinco años, ganar dinero con mi productora, que parece un bar", afirmó el productor, acaso con un exceso de modestia: vale la pena recordar que su nombre ha estado vinculado a gran parte de la mejor historia del cine brasileño de los últimos cuarenta años, del "cinema novo" a Doña Flor y sus dos maridos.