SEBASTIÁN AUYANET
Dueña de un registro de voz que remite a la época de oro del soul, esta joven cantante inglesa salta de la exquisitez musical al desenfreno cotidiano. No es fácil ser la heredera de Aretha Franklin y, al mismo tiempo, de Sid Vicious.
Tenía apenas 22 años y un disco llamado Frank que había vendido relativamente poco, a pesar de las buenas críticas. Tenía bastantes adicciones y una amenaza de su discográfica: si no entraba a rehabilitación, se terminaba el contrato.
En una caminata junto a Mark Ronson, productor artístico de aquel disco, Amy Winehouse, cantante nacida en una localidad cercana a Londres llamada Enfield, se quejó en forma de estribillo: "They try to make me go to rehab, I say no, no no" (quieren que vaya a rehabilitación, yo digo que no). Ronson detectó el hit y la llevó corriendo al estudio. Así nació Rehab, piedra fundamental de Back to Black, el disco con el que Amy alcanzó en su país la friolera de dos millones de copias vendidas e incluso, disparó una reedición de su antecesor, que llegó a las 300.000.
Pero al igual que esa canción, en la que conjuga una temática oscura con ritmos sugerentes y divertidos, el perfil de Winehouse plantea dos caras.
Basta con revisar en Internet los diarios y portales de los últimos meses para darse cuenta de que, lejos de ser apenas una cantante que cautiva con su registro de voz, Amy es una de las últimas "rockstars". Al lado suyo, un tipo como el cantante de Coldplay, Chris Martin, quedaría en ridículo como estrella del género. Lo mismo sucede con cualquiera de los cantantes de punk quinceañero que pululan por el hemisferio Norte.
En época de "rockstars" demasiado blandos y reconvertidos a hombres de negocios, Winehouse responde también a esa necesidad, a unque no lo busque. La historia del género testimonia que aquellos recordados o conocidos por esa condición de estrellas de rock son gente que lleva un estilo de vida ligado a la transgresión de valores socialmente aceptados en la vida cotidiana y a conductas extravagantes, descarriladas y que suelen alimentar páginas de periódicos formato tabloide.
Y eso es parte de lo que hoy también es el fenómeno Amy Winehouse. Portadas que anuncian una detención en una comisaría de Londres, un juicio por complicidad en un soborno al dueño de un pub agredido por su marido; una causa abierta en Noruega por porte y uso de drogas, agresiones a colegas que la elogian, insultos gratuitos a estrellas como Madonna -la llamó "vieja señorita"- o ingresos a hospitales por comas etílicos. A eso se le suma el desprecio sistemático por los mismos medios que alimenta y una apática oscuridad proyectada a su vida que, como en muchos otros casos dentro de la historia de la música, genera un efecto rebote: Winehouse es la estrella del año 2007 en el mundo anglosajón aunque a ella eso le importe bastante poco.
Pero quedarse apenas con la dimensión mediática de Amy Winehouse no significa priorizar ese aspecto. Por si quedan dudas, no hay que hacer más que darle play al primer tema de ese Back to Black y cruzarse no sólo con Rehab, sino también con el divertido ritmo de You know I´m no good o la triste y seria balada Love is a losing game, temas que terminan delineando un disco bautizado por la crítica inglesa como el mejor disco de soul de los últimos veinte años.
En realidad, Winehouse aterriza en varios géneros de la música negra que van más allá. Sus influencias viajan del Rythym and Blues a una fusión de jazz con ritmos populares y un delicioso sonido sesentoso y al mismo tiempo, actual.
Pero el acompañamiento que provee Ronson no sería nada sin la voz de Winehouse, eje alrededor del cual giran sus discos. Uno de sus atractivos más fuertes, si se tiene la posibilidad de verla por televisión, es el grado de esfuerzo que hace para llegar a las notas más profundas o más altas: cero. El choque entre la pseudoadolescente tatuada y desaliñada que se ve sobre el escenario y esa voz propia de una mujer cuarentona y oriunda de algún barrio neoyorquino confunde al principio y engancha después.
Como añadido, las letras son coherentes con la excentricidad y aura negativa pero atrayente que proyecta Amy, y van desde su mencionado problema de adicción hasta las cuestiones amorosas. Si en Frank sonaba como a una vieja cantante de club de jazz de los años cincuenta, en Back to Black Ronson le saca una veta musical más pop sin dejar de conservar el espíritu "retro" de su sonido. El resultado disparó el éxito y revalorizó el disco debut.
De Back to Black, Amy saltó al oro, luego al platino y posteriormente a la grilla de cuanto festival de música hubiera, tanto en Estados Unidos como en Europa. La vorágine de escándalos publicados creció, pero fue la música la que volvió adictos a los oídos de medio mundo. "No escucho nada demasiado nuevo", dijo hace poco esta especie de integrante de las Supremes fuera de tiempo y lugar a la revista norteamericana Spin. "Las cosas más viejas son más dramáticas y atmosféricas, podés contar una historia entera en un tema. Nunca escuché una canción `blanca`. No podría cantarte un tema de (Led) Zeppelin o de (Pink) Floyd".
El periodista que firmó ese artículo contó lo complicado que es lidiar no sólo con Winehouse (fue complicado hasta sacarle la foto de tapa) sino con su marido, Blake Fielder-Civil. Un niño malcriado que espera su juicio en la prisión de Pentonville por la agresión y el soborno referido líneas atrás.
Alguien podría simplificar que el fenómeno Winehouse es sólo actitud rock`n roll y "gossip" (chimentos) británico, pero basta con escucharla para que quede claro que es bastante más que eso.
Las cifras
2: De copias vendidas de su disco Back to Black, editado en 2006 por el sello Universal la transformaron en fenómeno de masas.
300.000 Fueron las copias vendidas con Frank, su primer disco. Fue apadrinada por Simon Fuller, creador del certamen American Idol.
Fuera del tabloide: 6 candidaturas a los Grammy
El pasado seis de diciembre, Winehouse se convirtió en candidata en seis categorías para los premios Grammy, entre las que se encuentran las cuatro principales: Mejor Disco del Año, Mejor Artista Nuevo y dos menciones para Rehab por Mejor Canción del Año y Mejor Grabación del Año. La ceremonia se realizará el 10 de febrero de 2008 en el Staples Center de la ciudad de Los Angeles. Amy compartirá la ceremonia con artistas como Kanye West (cuenta con diez nominaciones, el número más alto de esta edición), Herbie Hancock, Foo Fighters, Justin Timberlake y Beyoncé. Su productor Mark Ronson también está nominado en la categoría Productor del Año.
El momento del anuncio de los candidatos para cada categoría termina de pintar a la joven también votada como la "Celebridad más Sucia" del año 2007. El comediante George Lopez, encargado de anunciarlos, mencionó a Winehouse y dijo "Amy está nominada para seis categorías, así que por favor si alguien puede levantarla antes de las seis de la tarde para avisarle, estaremos agradecidos".
Carne para el chimento
A principios de año, el tabloide News of The World publicó que Amy Winehouse habría sido tentada para ser la nueva "Bond girl" en el próximo film sobre el agente 007. El rumor tuvo muy poca fuerza, pero sirvió para desatar una controversia en blogs y foros acerca de la posibilidad.
Se convirtió en la artista femenina de origen británico en rankear más alto en la historia de las listas de venta de los Estados Unidos. Llegó al "Hot 200" de Billboard entrando en el séptimo puesto.
En el famoso show de variedades británico Later with Jools Holland recibió elogios de Luke Pritchard, cantante de la banda The Kooks, y comenzó a insultarlo y menospreciarlo frente al atónito conductor y su audiencia.
Un día de octubre ingresó al hospital universitario de Londres por una posible sobredosis. Su discográfica explicó que la internación se había debido a una "profunda extenuación".
Winehouse no tiene problemas en hablar de sus adicciones y reconocer que fuma unas 200 libras (unos 300 euros) de marihuana a la semana. Sin embargo, aclara: "la cocaína no es lo mío".
En uno de sus shows agredió a una admiradora suya que se le había acercado. Luego la siguió con el novio de ésta, cuando se acercó para tranquilizarla.
El pasado 23 de diciembre, el mismo "News of The World" publicó que presos vinculados al narcotráfico amenazaron a su esposo con secuestrarla si no pagaban 200.000 dólares. La cantante decidió cancelar el resto de sus conciertos del año en Gran Bretaña argumentando la detención de su esposo.
Dos discos y un DVD fueron más que suficiente
Frank
2003
Winehouse debutó a los 19 años con un disco mucho más orientado a los años cincuenta. La atmósfera de club de jazz con baterías y sonidos procesados define el clima de un disco en el que ya se le ven buenas maneras para cantar y escribir.
Back to Black
2006
Canciones con sugerentes melodías pop pero se balancean entre una atractiva oscuridad. En este disco funciona todo, desde los temas más amables hasta las baladas más melodramáticas. Canciones con letras mordaces y corrosivas.
I told you I was trouble
2007
Primer registro en DVD de Winehouse, en el teatro Shepherd´s Bush Empire de Londres. Amy canta con pocas ganas, y por momentos parece hacerlo sólo para su marido. De todas formas, el resultado confirma su status y atenta contra su dejadez.