Adiós al chico malo

| El autor vuelve a trabajar con Ridley Scott, no habrá un gladiador 2 y no quiere volver a ser un tipo peleador

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GUILLERMO ZAPIOLA

Ha decidido cambiar de imagen, poner fin a sus agresividades y convertirse en un buen muchacho. Ese empeño de Russell Crowe responde aparentemente a cosas que también le ha ocurrido en la vida real. O algo así.

Tradicionalmente, el protagonista de Gladiador, Una mente brillante y Capitán de mar y guerra: la costa más lejana del mundo ha cultivado al margen de la pantalla un perfil de tipo problemático, que responde con impertinencias a periodistas que a veces se las merecen, le tira teléfonos a empleados de hotel (tuvo un procesamiento por ello) y dice lo que se le ocurre cuando le ponen por delante un micrófono.

En el cine, su personalidad le ha permitido empero estar de ambos lados de la línea: policía de moralidad ambigua en Los Ángeles al desnudo, héroe épico en Gladiador, genio conflictuado en Una mente brillante, oficial con un costado intelectual en Capitán de mar y guerra. Sin embargo, su reciente segunda paternidad y algunas opciones artísticas parecen estarlo decantando hacia el Lado Luminoso.

FAMILIA. Acaso el primer paso en esa dirección lo haya dado en El luchador de Ron Howard, donde era un boxeador pero también un portavoz de valores familiares. Y todo indica que prosigue en ella en su nuevo film, A Good Year (Un buen año), donde ha vuelto a reunirse con el mismo Ridley Scott que lo dirigió en Gladiador, y donde encarna a un competitivo y alcohólico experto británico en inversiones cuya vida cambia por completo al heredar un viñedo en la Provenza francesa tras la muerte de un tío. Allí se verá involucrado en una historia de amor con una chica de la zona, interpretada por la actriz Fanny Chenal, que ha padecido varias tormentas sentimentales y cree encontrar un refugio en ese extraño llegado de afuera. Actúan también en el film Albert Finney, Abbie Cornish, Tom Hallender y el niño Freddie Highmore, el de Descubriendo el País de Nunca jamás y Charlie y la fábrica de chocolate, quien encarna al protagonista en su infancia.

Crowe afirma que, hasta cierto punto, las películas que hace reflejan su estado de ánimo en el momento de hacerlas. Para él, 2006 ha sido realmente "un buen año", con una afirmación de su vida familiar. Tiene un hijo de tres años, y su esposa Danielle Spencer dio a luz un segundo bebé hace unas pocas semanas.

Por otra parte la película con Scott refleja algo que igualmente se relaciona con su experiencia personal: el carácter extremadamente competitivo del universo del espectáculo, que no tiene nada que envidiar en ese sentido a la City de Londres. Con respecto a su personaje, Crowe sostiene sin embargo que "es una persona desesperadamente necesitada de tener un cambio radical en su vida". No es su caso.

NEGATIVAS. El actor insiste empero en que pretende despegarse del estereotipo. Desde hace algún tiempo, los medios han insistido en que protagonizaría una secuela de Gladiador, pero tanto él como Ridley Scott lo han negado: no quieren incurrir en la obviedad de Gladiador II o Maximus contraataca. Sin embargo, no se han negado a seguir colaborando.

Luego de terminar Un buen año, Crowe ha vuelto a trabajar para el director de Blade Runner en American Gangster, donde encarna a un policía que debe dar caza a un narcotraficante interpretado por Denzel Washington.

DISTANCIAS. La persistente queja de todo actor es cómo una profesión que obliga a pasar largo tiempo lejos de casa afecta la convivencia (médicos y periodistas suelen protestar por casi lo mismo, lo que al parecer incide en la tasa de divorcios). Crowe ha contado que mientras estaba en los Estados Unidos rodando American Gangster, su esposa sorprendió al hijo de tres años queriendo salir de su departamento australiano con una maleta. "Me voy a América a ver a papi", anunció.

Por supuesto, lo detuvieron antes que llegara a la calle, pidiera un taxi y se fuera al aeropuerto, donde seguramente iba a haber otro incidente, pero el juego de "hacer las maletas" se repitió al parecer un día tras otro. Finalmente, la familia Crowe se reencontró en Nueva York. El actor evoca, tal vez con algo de nostalgia, sus tiempos de soltero: "Era un gitano, podía irme en 30 segundos". El matrimonio tiene esas cosas, claro, aunque casi todo casado sabe que también hay ventajas.

También será un antihéroe del far west

Si bien Russell Crowe ha decidido ser un buen marido y un buen padre de familia en la vida real, sigue resuelto a encarar su carrera cinematográfica con márgenes de versatilidad por los que corresponde felicitarlo. Ejecutivo redimido en Un buen año, agente de la ley en American Gangster, tras esas dos labores junto a Ridley Scott se va a tomar unas vacaciones y luego rodará en Nuevo México una nueva versión del clásico western de Delmer Daves El tren de las 3.10 a Yuma (1957).

Crowe encarnará bajo las órdenes del director James Mangold al encantador villano Ben Wade, el ambiguo "bueno/malo" que Glenn Ford interpretara en la versión anterior, un jefe de foragidos que es capturado por fuerzas de la ley y es vigilado por un granjero (Van Heflin en el original, Christian Bale ahora) en espera del tren que debe llevarlo a prisión.

Al menos en el cuento original de Elmore Leonard y en la espléndida versión de Daves, Wade es un personaje complejo, inteligente y seductor, que juega psicológicamente con su captor y trata de aprovechar sus debilidades. Se supone que es el malo de la película, pero es imposible no quererlo. Para Crowe puede ser un interesante desafío.

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