Adiós a un cineasta excepcional

| La tragedia cancela una de las carreras más promisorias del cine uruguayo contemporáneo

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El País

GUILLERMO ZAPIOLA

La noticia cayó como un mazazo en el medio cultural uruguayo, que no acaba de recuperarse del impacto provocado por la súbita, trágica, inesperada muerte del realizador Juan Pablo Rebella (32 años, suicidio). El cuerpo del joven cineasta fue encontrado sin vida por su novia y por su compañero de toda la vida, Pablo Stoll.

El sentimiento de dolor fue compartido ayer por mucha gente. Bastaba hacer girar el dial de la radio para constatar hasta qué punto la muerte de Rebella estaba pegando a gente que lo conoció. El equipo del programa No toquen nada, de Océano FM, arrancó refiriéndose al tema, tardó unos minutos en confirmar la noticia, y un rato después sus integrantes, casi todos ellos amigos del cineasta fallecido, se declararon incapaces de seguir haciendo su trabajo habitual, pusieron música y luego cerraron con otra referencia a la tragedia. Sus colegas y rivales de Justicia infinita reaccionaron de manera similar.

Esos amigos y mucha otra gente (de hecho, casi toda la gente del cine, la música, la publicidad y el periodismo uruguayos) estuvieron después en el breve velatorio que se realizó entre las 14 y las 16 de la tarde en la empresa Martinelli, y en el posterior entierro en el cementerio del Buceo.

TRAYECTORIA. Es casi un lugar común decir que el aporte de Rebella, Pablo Stoll y su productor y editor Fernando Epstein, reunidos en la empresa Control Z, marca un antes y un después en la historia al parecer siempre incipiente (pero ahora menos) del cine nacional. Fue gracioso y hoy es trágico comprobar que algunos veteranos del medio los consideraron al principio algo así como los `outsiders`, los intrusos a los que se miraba un poco por encima del hombro, y que se convirtieron de pronto en el centro de la atención y el elogio crítico internacional.

Estudiaron juntos en la Universidad Católica, y allí se consolidó una amistad y un equipo de trabajo que empezó haciendo cortos (Buenos y santos, Víctor y los elegidos) y llegó al largo con 25 watts, que fue premiada el Festival de Rotterdam y luego hizo "clic" con toda una franja de jóvenes uruguayos que se sintieron identificados con su cuadro de desconcierto existencial. Filmada en un blanco y negro que era todo un acierto y también, cabe entenderlo, una opción estética (así es la vida de estos personajes, parecía decir la película, sin los brillos del color), la anécdota transcurría con una aparente placidez que no excluía cierta agudeza crítica en su retrato de individuos viviendo al día, sin hacerse muchas ilusiones sobre el futuro y tomándose las cosas con una mezcla de ironía, desencanto y resignación.

Si 25 watts retrató a la propia generación de Rebella y Stoll, su siguiente película, Whisky (premiada en Cannes y casi todo otro festival en la que fue presentada, y probablemente la mejor de la historia del cine uruguayo) constituyó un desafío mayor: internarse en los fracasos y las soledades de una generación que no era la suya sino, en todo caso, la de sus padres. Había empero rasgos de estilo y puntos de vista que vinculan a los dos films. En ambos casos se trataba empero de historias mínimas en las que aparentemente pasa poco o nada, en ambos el desarrollo de la anécdota operaba en base a la reiteración de situaciones, de rituales que los personajes parecían cumplir de manera casi mecánica, en ambos casos una dosis de humor melancólico corría por la entrelínea del asunto. Diálogos triviales, largos silencios, pequeños gestos reveladores, una cámara deliberadamente quieta que daba cuenta de una parálisis vital: con esos elementos estaba tejida la sutil trama de Whisky.

DOLORES. Cabía esperar que esos dos logros mayores fueran el principio, y súbitamente se descubre que fueron el final. "Los Pablos" (como alguien ha bautizado a Rebella/Stoll) continuaron escribiendo juntos hasta último momento su proyectada próxima película, y entre los planes de Rebella había un viaje a Italia. Ahora ya no está. Para quienes lo conocieron (lo conocimos) queda el recuerdo de un individuo inteligente, imaginativo, entrañable, con un considerable sentido del humor, de quien todavía correspondía esperar mucho. También quedan la rabia, la desolación, el desconcierto, y el abrazo (aunque sea a distancia) para familiares y allegados.

Breve y masiva despedida a un ser querido y respetado

Pocas veces la expresión "un mar de lágrimas" fue tan apropiada para describir una situación como la vivida durante el breve velatorio a Juan Pablo Rebella. Casi todos los que deambulaban por las salas de la empresa mortuoria -colaboradores, amigos, colegas, familiares y conocidos- lo hacían con los surcos de las lágrimas en los rostros. Y los que no, tenían en sus gestos las expresiones de la tristeza y la pérdida. Si la asistencia a la última despedida a Rebella puede verse como el indicio de algo, fue que Rebella era tan reconocido como querido y respetado.

Colegas como Aldo Garay, Mario Handler y Walter Tournier fueron a expresar sus condolencias, así como también representantes de la Asociación de Críticos Cinematográficos, Cinemateca Uruguaya y muchos periodistas de radio, televisión y prensa, además de trabajadores y directores de distintas agencias de publicidad y productoras audiovisuales.

También varios músicos estuvieron en la última despedida a Rebella, como algunos integrantes de las bandas Buenos Muchachos, Astroboy y Supersónicos, todas ellas merecedoras en algún momento de los elogios del cineasta y alguna de ellas también incluida en la banda sonora de la primera película de Rebella y Pablo Stoll.

Lo que deja un director

MIRELLA PASCUAL. "A mí me cambiaron la vida. En mi carrera, de ser una actriz de teatro en un país subdesarrollado a ser conocida en el mundo. Ambos son seres maravillosos. Juan era un excelente director de actores, y tenía algo especial en ese sentido. De él sólo te puedo decir lo mejor. Una carrera lamentablemente truncada". (Actriz de Whisky)

MARIO HANDLER. "El que ellos hayan logrado algo tan importante y maduro en un país al que le cuesta salir fue un gran acontecimiento. Con Pablo Stoll y Fernando Epstein habían logrado alcanzar una capacidad estructural que es difícil de conseguir en nuestro país. Tenían varias virtudes de carácter maduro muy difíciles de sobrepasar y sus perspectivas iban mucho más allá de las dos películas que hicieron. Da mucha lástima porque uno ha vivido más del doble de lo que vivió Juan Pablo". (Director de Aparte)

GUILLERMO CASANOVA. "Si van a escribir algo me parece que hay que hablar de él como persona, como individuo. Esto es luto nacional, es luto para el cine". (Director de El viaje hacia el mar)

SERGIO MIRANDA. "Más allá de lo que significa la pérdida desde lo personal, el cine uruguayo pierde un talento gigante, una persona que era una referencia para muchos de los que aspiran a hacer películas". (Director de la Escuela de Cine del Uruguay)

Compromiso

Como "un severo golpe a la cultura uruguaya y al país en general", calificó el Ministerio de Educación y Cultura al deceso de Juan Pablo Rebella. En el comunicado oficial, que también es firmado por la Dirección de Cultura y el Instituto Nacional del Audiovisual, se reconocen el "talento singular y la precoz madurez" del cineasta.

De esa manera, el MEC sumó su voz "con hondo pesar" a la desazón que ganó a amplios sectores de la cultura uruguaya. Tras reconocer la hostil realidad que creadores como Rebella enfrentaron a la hora de decidirse a hacer cine, el comunicado ministerial afirma: "su aporte contribuyó decisivamente a revertir esta realidad y su ausencia nos compromete, pese a todo, a asumir el imperativo de su legado".

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