A muy poco de la consagración

Hacía bastante que no nos presentábamos en Montevideo y para este concierto invertimos mucho tiempo y corazón. Verlos a ustedes hace que todo valga la pena". Palabras más, palabras menos, ese fue el saludo inicial del cantante de Once Tiros Pablo Silvera a la audiencia del Cine Plaza en la noche del viernes, cuando el grupo presentó Glamour y violencia.

La presentación del disco era una parada importante para Once Tiros y el colectivo de ocho músicos estuvo a la altura de lo que tanto ellos como el público esperaban: un concierto caliente, con mucho baile, salto y canto masivo. Previo al concierto, el guitarrista Bruno Andreu había definido a Once Tiros como una "gran banda under". Dicha definición sigue vigente ya que Once Tiros aún no es una banda que, por sí sola, agote un Cine Plaza (según la producción, se vendieron un poco más de la mitad de las 2.100 butacas disponibles).

De todas formas, el entusiasmo demostrado por los más de mil seguidores compensó las butacas vacías del Plaza. El escenario fue un constante desfile de gente que subía, abrazaba al cantante o a uno de los guitarristas, saludaba y volvía a descender a la masa. Los encargados del escenario tuvieron una noche atareada, pero todo transcurrió sin empujones o violencia.

Apoyados por un sonido poderoso pero que permitía el lucimiento de los muchos instrumentistas que se apretujaban en el escenario —los ocho integrantes tuvieron varios refuerzos e invitados—, los músicos realizaron una impecable presentación. Más allá del gusto que cada uno profese por las canciones de Once Tiros, el show del Plaza fue irreprochable. Con un desempeño colectivo sin fisuras, la banda expuso en el escenario el resultado de ensayar seis horas por días todos los días durante varios meses. Agréguese a eso el fervor de los fanáticos, una ambiciosa puesta en escena con banderas gigantes y una cuidada y pensada iluminación y eso redondea otra destacada presentación en vivo de una agrupación de rock uruguaya.

Aunque toda la banda tuvo una noche acertada, el cantante y la dupla de guitarristas —Bruno Andreu y Santiago Bolognini— fueron protagonistas. Silvera no es un cantante particularmente dotado, pero sus bailes, saltos y gestos contagian no sólo al público sino también a los propios integrantes de Once Tiros. Andreu y Bolognini, en tanto, dieron rienda suelta a sus dedos, que son veloces y seguros.

Los guitarristas se turnaban en un ida y vuelta de solos, riffs y acompañamiento que, a veces, llevaba a Once Tiros al terreno del heavy metal: punteos rapidísimos y agudos con acordes machacantes y oscuros. En el disco, las demostraciones de sus virtudes puede resultar, para algunos, aburrida y exhibicionista. En vivo, las guitarras fueron el combustible para que la banda volara. También la sección de vientos se destacó por sus precisas intervenciones de funk y ska.

De los muchos invitados que tuvo Once Tiros, uno de los más celebrados fue el cantante de La Trampa Alejandro Spuntone, quien hizo junto a Silvera Mal de karma. Los intérpretes se entendieron a la perfección y ni siquiera un molesto atisbo de acople obstruyó el diálogo musical. La sorpresa la dio Fernando Cabrera, productor artístico de Glamour y violencia (quien también realizará la misma tarea en el próximo disco de La Trampa), quien subió al escenario para el cierre, Televicio.

critica | fabian muro

ONCE TIROS

Invitados. Entre otros, Alejandro

Spuntone, Fernando Cabrera,

Osvaldo Garbuyo, Federico Lima.

Fecha. 24 de junio

Sala. Cine Plaza.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar