Vincent Van Gogh

| Recomendado | Bernadette Laitano

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La palabra enuncia el nombre de Van Gogh y la mente recrea su pincelada. Puede tratarse de un campo de trigo, los girasoles, su habitación en Arles o su autorretrato. Seguir sus pinceladas largas y onduleantes, llenas de colores y luz, no es una exigencia imposible si se tiene en cuenta que hoy se ve el retrato del pintor incluso en una marca de hojas para impresoras.

La pintura ya está presentada, no necesita tarjetas. Por eso, Van Gogh se centra en conocer al hombre detrás de esas obras, acceder a sus pensamientos, dudas y cuestiones sobre el arte, la sociedad, la vida, la naturaleza. Para hacerlo, la obra se inspira en Cartas a Theo, una recopilación de cartas que Vincent le envió a su hermano -suman más de 600- y que con el tiempo se transformaron tanto en una autobiografía como en una postura estética. Luego, la elección de realizar un unipersonal, con Fernando Dianesi interpretando al artista holandés.

"El que vive sinceramente y encuentra penas verdaderas y desilusiones, que no se deja abatir por ellas, vale más que el que tiene siempre el viento de popa y que sólo conoce una prosperidad relativa", llega a decir el artista, que se suicidó de un disparo en el pecho.

No hay un hilo narrativo. Hay fragmentos de cartas y cada uno de esos momentos llevará al espectador a varios lugares de pensamiento. Así, por ejemplo, reflexiona sobre la pintura moderna, mencionando los trabajos de diferentes artistas como Monet y Gauguin, subraya su decisión de alejarse del academicismo y cuestiona a la crítica tambén invadida por la teoría y las técnicas. Pero también hay lugar para desnudarse y confesarse enamorado y no correspondido. Al igual que habla sobre el hambre que padece, la enfermedad mental de la que es presa y lo lleva a internarse, por propia voluntad y conocimiento de causa. Por supuesto, a todo esto no escapa su lugar en la sociedad, como artista no comprendido.

Es mucho material que reclama la escucha atenta del espectador porque no hay una "historia" que seguir sino reflexiones que escuchar. Aquí la carga se aliviana con los cambios de iluminación y los breves momentos de silencio. Al escuchar, Fernando Dianesi capta la atención dando a los distintos pasajes sus momentos exactos de expresión. Al hacerlo, recorre el espacio escenográfico que, sin representarlo directamente, tiene elementos que se asocian con el cuarto en Arles, tal como Van Gogh representó.

Datos de la obra

obra: Van Gogh

autor: Ever Blanchet (basado en Cartas a Theo)

dirección: Ernesto Clavijo

actor: Fernando Dianesi

vestuario y escenografía: Carlos Pirelli

iluminación: Martín Blanchet

teatro: Museo Torres García

funciones: Sábado a las 21 horas. Domingo, 19:30

localidades: $120

ASÍ ES, SI LES PARECE

Beatriz Massons interpreta a Frola, la suegra terrible que el italiano Luigi Pirandello creó en 1917 para atacar la intromisión en la vida privada de las personas. Así es (si les parece) también habla de la imposibilidad de conocer la verdad sobre las otras personas: si muchos ojos recaen sobre nuestro ser, cada quien construye una imagen diferente. (Stella. Viernes y sábado 21 hrs. Dom., 19 hrs.)

Hermanos masilotti

Marcel Sawchik, Pablo Isasmendi y Horacio Camandulle (actor de Gigante), se reúnen en el Bar Kalimba para dar un espectáculo al estilo café concert. Sawichik es el presentador de los otros dos, que realizan tres números, todos de una dupla que se recrimina un pasado. Se trata de dos profesores de danza, dos blandengues y dos que esperan en una sala -de espera, sí-. (Bar Kalima, Durazno y Jackson. Hoy a las 23 hrs).

Para niños

Comienzan a aparecer títulos infantiles en la cartelera teatral. Muchos de ellos son reposiciones, como Caperucita Roja, la versión del clásico que aquí es acompañada por canciones, bailes y personajes invitados. En 2007, se llevó el Florencio a Mejor Actriz en su categoría. (Teatro Alianza. Sábado y domingo a las 16:30).

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