Por Luis Ventura
Es cierto, la vida de uno es propia y nadie nos puede obligar a compartirla, si uno elige guardarse la intimidad. En los últimos días han pasado algunos hechos de público conocimiento que sacudieron una vez más los límites de hasta dónde se puede ir con la información y las fotos de quienes son personajes públicos o hijos de la fama.
Y una vez más el planteo, de qué es primero, el huevo o la gallina. Porque notorios, mediáticos y celebridades se amparan en la chapa que otorga el "todo vale" para la gente que se cree intocable por el hecho de haber aparecido tres veces en televisión o en la tapa de los diarios, y no así. Y a la larga se dan cuenta de lo equivocados que están.
Ahí está el caso de Carolina Baldini, la mujer o ex mujer de "el Cholo" Simeone. ¡Un minón que no puede pasar desapercibida adonde vaya! Una de las caritas glamorosas del aglutinante Bailando de Tinelli que no dejó de sorprender. La madre de los hijos del técnico del River campeón del último Apertura argentino. La mujer que viste las marcas más importantes del fashion mundial. Uno de los cuerpos femeninos más trabajados y miles de rumores arriba de su nombre. Queda claro de quién hablo.
Esta chica, que me despierta cariño, ternura y hasta compasión por la inocencia que tiene, viaja a México para encontrarse con Fabián, el bañero al que le dicen "He-Man" por su larga cabellera dorada como el personaje del cómics y su físico impresionante. Y en una playa plagada de uruguayos y argentinos, que saben quién es uno y quién es el otro, comparten momentos de íntima amistad ante cientos de ojos y miradas. Estamos hablando de dos personas, que aunque no fueran famosos de las circunstancias, llamarían la atención por sus cuerpos y también por su vestuario diminuto y fosforescente. ¡Y creían que nadie los descubriría! A plena luz del día… ¡Cuánta inocencia junta!
Una vez más, un paparazzi casero, un hombre común, que paseaba con su familia, en lugar de fotografiar a su esposa y a sus hijos, eligió a " la Chola " y a "He-Man" como foco de su camarita digital y las fotos no tardaron en salir en todos los medios imaginables. ¿La culpa sigue siendo de los medios y de los periodistas?
Entonces aparecen los pacatos, los moralistas, los defensores de las vidas privadas aunque éstas sean descuidadas y hablan de invasiones, de vigilanteadas, botoneadas… ¡Por favor! Si no querés quemarte no jugués con fuego. Como le reclaman a Guillermo Andino de haber presentado la nota del Burrito Ortega borracho, chocándose con la vida y que de puro milagro no terminó en tragedia… ¿Matamos al mensajero o resolvemos el problema?
Lo más fácil para quienes tienen la cola de paja es atacar a los que muestran la evidencia de las historias y es lo que nos pasa a quienes hacemos periodismo. Después pone el color que quieras. Chau, hasta el Sábado… Show.