Un nuevo Garo: el poeta dice la verdad

Garo Arakelian se hizo de nuevo. Un mundo sin gloriaes su lugar después de La trampa. Un lugar que antes que nada quiso definir con él mismo.

 20121228 600x397

MARIÁNGEL SOLOMITA

FOTOS: DIEGO MARTINO Y RAFAEL HERNÁNDEZ

Cada vez se puede diferenciar menos lo que es un comercial de yerba y gran parte de la música popular de hoy en día", dice Garo Arakelian sin querer sonar amargado. "Hay demasiada información que se acepta como parte nuestra que habla mucho de lo geniales que somos y que nadie se cuestiona. Eso me tenía bastante preocupado, me gustaba mucho la idea de poner lo opuesto. Hacer una recopilación de historias no cómodas pero con las que convivimos y hablan más de ese nosotros y ponerlas en una obra". Esa es una de las razones por las que apareció Un mundo sin gloria, un disco solista que no busca iniciar una carrera solista, ni premios, ni entrevistas, ni aplausos.

-¿Nunca antes habías pensado en cantar?

-Siempre lo consideré como una cosa que no iba a pasar.

-Aunque fuiste el fundador número uno de La trampa.

-Me lo empecé a cuestionar recién cuando dejamos de tocar con la banda. Quería seguir componiendo porque era lo que había hecho siempre pero no tenía ganas de volver a formar otra banda o volver a tocar con La trampa. Ahí empecé a probar cómo podía funcionar yo y fue muy difícil.

La música del bar. La canción que más impacta en este disco es Gloria, un tema que se revive una crónica roja que escribió el periodista Leonardo Haberkorn. Gloria Cor, 38 años, se pegó un tiro en el tórax porque no podía pagar la cuenta de la luz. Detrás de ese disparo hay una vida muy dura y un contexto que implica, entre muchos defectos sociales y culturales, las condiciones de trabajo de los policías. De esto no se canta. Al menos ahora. "Este texto te impacta, básicamente te humilla. Algunas cosas de la cultura parecen envoltorios brillantes, quise buscar el lugar para que algunas cosas de la cultura te puedan acercar a eso que te termina humillando".

Las canciones nuevas que trae Garo son historias de desventuras. Se ubican en el espacio que queda entre la promesa inicial del amor (de pareja, laboral, hacía el país...) y en lo que deviene. "Hay canciones que son un poco trágicas y hay alguna de crónica roja, pero para mí todas son de alguna forma de amor", asegura. "Me costó muchísimo componer. Fue como arrancar de cero, tuve que buscar lo que yo quería decir y cómo lo podía decir, porque no soy un cantante. Cuando escribís una canción para un cantante sabés que hay un montón de recursos expresivos que él puede tener en su rango de voz, acá hice un proceso que tendría que haber hecho de adolescente". Empezó a descubrirse a los 46 años.

-¿Cómo fue esa prueba?

-Fue un proceso en el que me tuve que defender a mí porque yo siempre compuse para un cantante. Me preocupaba cómo el rock uruguayo habló mucho en primera persona: el que dice parado en el escenario es el que cuenta su historia, o "la historia nuestra". Entonces vos ponés canciones y el público se siente gatillado y se da la celebración de nosotros y eso me parece medio pelotudo. Cuando sos joven es parte del proceso, cuando tenés varios años eso te coloca en un lugar donde te estás signando para siempre y es muy difícil salir de ahí.

-Este disco tiene mucho olor a Darnauchans y a Dino, dos músicos que te apoyaron en el inicio de tu carrera ¿Es un poco volver a tu inicio?

-Creo que sí. No es cuestión de homenaje ni de reivindicación, me parece que es lo que yo entendía que era la canción que me fascinaba cuando todavía no sabía hacer canciones. Después pasé mi vida haciendo lo que tuve que hacer, y de lo que estoy orgulloso, pero ahora vuelvo a tener esa mirada.

-Ahora podés hacer las canciones que admirás.

-Eso.

-Estaba pensando en esa versión pesada de Arma de doble filo (Dino) que presentó La trampa, ¿hoy la tocarías de la misma forma?

-No, no. Son expresiones de momentos diferentes. Viste que no se puede confiar mucho en los recuerdos porque son más que nada sensaciones que están corrompidas por la moral de un uno actual, uno siempre quiere ver su mejor versión. Pero yo creo que en aquel momento -`91, `92- lo más importante era querer ser. Ahora eso ya no tiene sentido para mí; esa no es la cuestión.

-Es que ya conseguiste el éxito.

-Sí y no.

-Llenaste teatros, vendiste miles de discos, te elogió la crítica...

-Eso no significa nada. Lo valoro mucho porque sé que hay músicos mucho mejores que yo que no han logrado esa comunicación, por eso lo entiendo y lo valoro, pero eso no tiene nada que ver con ser feliz. Me siento afortunado pero no es suficiente.

-¿Crees que este disco te va a enfrentar a un público nuevo?

-Sí. Por suerte. Llega un momento en que vos no sabés qué es lo que quiere el público. Es gente que te quiere mucho, que reclama tu presencia y una forma de hacer canciones, entonces vos no sabés lo que quiere: ¿Quiere al artista o quiere sentirse parte de algo que no le va a permitir al artista dejar de ser? ¿Cómo recuerdo esa época en que tocamos Arma de doble filo? Con libertad. Empezaba a hacer música, no sabía tocar pero no estaba coartado por nadie. De repente alcanzás cierta masividad pero el público no te permite moverte. Quieren que seas lo que ellos entienden que sos, y eso generalmente no coincide.

Testamento. Garo dice que eligió cantar contando. Espontáneamente afirma que estas canciones no hablan de él, al menos explícitamente, de su intimidad, de su persona. Está esa postura, incluso política, de ponerse en perspectiva y detenerse a pensar qué es lo importante de ser narrado. Pero a mitad del disco aparece una canción como Celebración (25/10/09). "Pienso en mi generación mientras vuelvo a casa y en los muros puedo ver que no dice nada".

-¿Este no es un cuestionamiento personal? ¿Este trabajo no es una respuesta a que no haya nada escrito en los muros?

-Todas las historias aunque sean historias son personales por cómo las elegiste, por cómo las cantaste. En Celebración no creo que esté hablando de mí, yo creo que hablo de un contexto y de cómo no hay lugar para personas como yo, ¿me explico?

-¿Qué es ser una persona como tú?

-Yo veo a algunas personas como yo. Es un tema de una generación desaparecida, básicamente. Cuando yo estaba en facultad, en el segundo o en el tercer año, era una cosa muy germinal, con muchísima expectativa, había una especie de promesa de lo que significábamos nosotros, éramos una generación única. Esta es una canción de generación desaparecida. De una generación que no incide en hacer de esto algo mejor.

-Somos generaciones que no estamos ante situaciones determinantes.

-Y esa es una excusa. No sé si con una pos guerra hubiéramos sido mejores. Es como que estamos muy cómodos, ¿decís? Capaz que sí, estamos todos muy cómodos y la gente que se tiene que cuestionar algo es la que menos se tiene que permitir estar cómoda. Hay gente a la que no tengo la condición moral ni ética de exigirle cuestionamientos pero a la gente que hace canciones sí.

-Decías que no hay canciones de la crónica roja, que parece que el femicidio fuera algo nuevo, que no están las historias de violencia del Uruguay.

-Hay solo cosas puntuales, perdidas y separadas.

-Eso llevaría a preguntarse si hay que preguntarse de qué se debe escribir canciones.

-Claro. Julio Iglesias evidentemente cantó canciones y en realidad podés hacer canciones de lo que quieras, pero si vos tenés 30 años de ausencia notoria tiene que haber una pregunta, por alguna razón no se mira a la parte que no se celebra...Hay mucha canción de lo bueno que somos, de cómo nos gusta el Carnaval, cómo respetamos a los negros que tocan el tambor, cómo todos tomamos mate, cómo cuando llega un niño del interior el pueblo lo recibe: todo es mentira. El discurso de la mayoría de la música uruguaya es casi el de un jingle.

-Estás proponiendo otra mirada hacia el tratamiento de la violencia cuando se presenta como una novedad.

-Cómo podés seguir haciendo canciones de lo mismo cuando el mundo cambió tanto, ¿no? Es eso.

La visita. En este camino Garo tuvo cómplices. Varios músicos como Pepe Rambao ("revisamos cosas que tienen que ver con la canción, con el lenguaje, con las palabras, cosas que son de muchas horas, de trabajar toda una noche"). Tüssi Dematteis, Ernesto Tabárez (productor artístico, y que dijo que este disco era una joya que iba a durar mil años). Hay muchos otros nombres involucrados, por eso es que su autor dice que este disco se hizo rodeado de afecto, contrariamente al paisaje de las canciones que propone. Apenas el disco salió a la calle, los elogios y el entusiasmo funcionó como un boca a boca potente.

-¿Qué esperás de estas canciones?

-Nada, es con uno mismo.

-¿Pero qué te gustaría que pasara con el disco?

-Sinceramente, todo esto que está pasando, que es un disco que ha tenido buena opinión, la cantidad de entrevistas, todo esto, no estaba en lo previsto. Para mí era un disco que no te digo que iba a ser ninguneado porque está bien hecho, bien dicho, pero sí que no creía que iba a tener inclusión. No esperaba esto. No lo hice para lanzar una carrera solista. Cuando empezaron a suceder estas cosas, me di cuenta de que vos tenés que ser original. Que si hay una cosa que es importante y vos la mirás, de repente puede llamar la atención de otros.

-Y dentro de la escena musical, ¿en qué lugar querés estar?

-Página/12, en Argentina, publicó una reseña del disco y el periodista decía `ni murguero, ni cantautor, ni indie`. Eso me gusta mucho, el tema de no estar inmediatamente incluido en la oferta de artistas que hay. Quiero ser independiente de las expresiones culturales predominantes de hoy. Tengo una energía bastante excéntrica, estuve 20 años en una banda, soy soy una partícula desorbitada y no puedo entrar en la energía gravitacional de otra movida. No estoy en condiciones de eso porque no me siento parte de nada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar