ENTREVISTA
El periodista continúa desarrollando su perfil deportivo y también de información general. Se incorporó como comentarista de los partidos del fútbol local para Star plus.

-Te incorporaste al equipo de transmisión de Star plus para el fútbol uruguayo como comentarista, ¿cómo surgió esa posibilidad?
-El año pasado transmitimos el Torneo Clausura para ESPN, una señal que se veía en toda América, salvo en Uruguay. Este año, se decidió ir por la plataforma Star plus, incluso para Uruguay. Es una experiencia nueva en un rol que me gusta. Me siento muy cómodo comentando y súper reconfortado por la oportunidad porque es una señal internacional y se generan cosas que el mercado interno no te da, como participaciones en programas de la cadena. Se abren algunas aristas muy interesantes.
-¿Qué repercusiones has tenido?
-Buenas y algunas no tanto pero todas grandes repercusiones, lo que es importante. Es natural cuando lo que está en juego es un partido de los equipos grandes. Cada vez que jugaban los grandes se generan cosas. Estar comentando a Peñarol o Nacional en TV te da una exposición mucho más fuerte que otro ámbito del periodismo, entonces ese genera que cualquier cosa que pase repercute para un lado o para el otro.
-¿Cómo te tomas eso porque hay hinchas que están midiendo cuánto hablas de uno y de otro? O a situaciones similares de juego, ¿qué decís sobre uno o sobre el otro?
-Yo creo que esos hinchas son simple minoría, pero con el advenimiento de las redes sociales se transforman en una masa. En mi caso, lo llevo bien. Cuando empecé con el tema de las redes sociales hace algunos años era más contestatario. Ahora no contesto mucho o he optado por no leer. A veces publico un tuit aclaratorio pero no respondiendo a nadie en particular pero sí como parar una bola de nieve.
-Pasó hace unos días que durante la transmisión apareció una voz que gritó un gol de Nacional frente a Wanderers y te acusaban de haber sido vos.
-Exacto. Eso fue muy cómico, primero porque yo no fui. Yo no grito ningún gol de nadie. Me acostumbré por el periodismo a no gritar. Ni quisiera de Uruguay los grito. Fue un compañero mío, que incluso me llamó y me dijo “Seba, limpiate, decí que fui yo”. Y la verdad yo no voy a quemar un compañero jamás. Quedó por esa, un micrófono abierto y nada más. Además, el compañero que lo gritó no lo hizo como hincha, sino por el fervor del partido. El gol fue en los descuentos. Te digo más: hizo lo mismo en el 2 a 1 de Wanderers, pero no repercutió de la misma forma que en el gol de Nacional.-Dos semanas atrás, apareciste entonando cánticos de la hinchada de Danubio...
-Sí, jugaba Danubio - Peñarol. Me tocaba transmitir con el Bambino Pons, que por una cuestión de programación de ESPN estaba relatando la Premier League de Inglaterra, entonces llegaba tarde la transmisión de fútbol uruguayo. Yo tenía que empezar la transmisión solo y en las pruebas, me pidieron los productores argentinos que comentara lo que se veía. En el monitor aparecen los hinchas de Danubio y me puse a cantar lo que ellos cantaban. “¿Esto no está saliendo al aire?”, pregunté. Me dijeron que no. Después canté con los de Peñarol también, ilustrando lo que veo. Después hicimos el partido y al otro día el presidente de Peñarol me manda riéndose, en una buena y con la mejor onda, el vídeo donde estoy cantando la canción de Danubio. Salió al aire sin querer. Por suerte no salió cuando canté la de Peñarol.
-También te han dado por el otro lado...
-Sí. Me han tildado de “prensa blanca” y de “perio manya” casi que el mismo día. Cuando pasa eso, evidentemente algo bien estás haciendo. De todos modos, insisto que son las minorías los que descalifican así.

-¿Cuál es tu análisis de la clasificación de Uruguay?
-Muy bien. Nunca en la era Tabárez se hicieron 12 puntos de 12 en eliminatorias y mucho menos se había jugado el último partido ya clasificado y yendo a ganar en Santiago contra Chile.
-Hubo quienes se acordaron de Tabárez y le agradecieron la clasificación. ¿Crees que hay que agradecerle?
-Creo que sí. Tabárez dejó una solidez grupal en solidez y de concepto muy importante. Diego Alonso le puso el revulsivo. Todo en la vida es cíclico. Y hay momentos en que hay que cambiar y los ciclos se terminan. Evidentemente, Alonso, con el diario del lunes, respondió. El fútbol es resultadista. Si Uruguay quedaba afuera del mundial, no iban a faltar aquellos que dijeran: “Vieron, no había que sacar a Tabárez”. Pero ahora qué le vas a decir a Alonso y al Ejecutivo.
-¿Vas a ir al Mundial?
-Por tu trabajo en Apertura sport y también en Subrayado, te has metido en muchos temas de actualidad de la agenda noticiosa. ¿Crees que en la política hay un Peñarol - Nacional también? ¿Un duelo casi que de hinchadas?
-Me parece que sí y quedó patentado en el referéndum. Si antes se politizaba cualquier cosa, para darle un poco más de picante a ese duelo, aparecieron los políticos tuiteros. Para uno que está en el seguimiento de los temas, es divertido. Pero por otro lado hay que preguntarse: ¿Está bien que un político traslade al teclado y a la pantalla lo que piensan o tiran disparadores que podrían incitar el odio el otro? Me parece que más allá de que el fogoneo en redes sociales, los políticos deberían ser más cuidadosos para transitar ese camino porque es riesgoso.
-Cada ambiente tiene sus particularidades pero a la hora de trabajar con deportistas por un lado y con políticos por el otro, ¿cuáles serían más difíciles de tratar?
-A mí nunca me deja de sorprender la política en el fútbol: por rivalidades, por alianzas y por búsqueda de intereses. Yo creo que en el fútbol se violan más códigos que en la política nacional. En la política nacional todo es más coherente: uno blanco o colorado y el otro es frenteamplista y si bien algún caso de cambio de partido existe, impera una coherencia ideológica. En el fútbol se mezcla lo político con los intereses. Entonces en la carrera por el sillón este de la fama, lo conveniente va cambiando: hoy te votan una cosa, mañana te vota en otra. No hay que olvidar lo que pasó en las últimas elecciones de la AUF. En la primera vuelta ganó el que perdió. Ahí hubo llamados de teléfono y cambio de votos. Es válido porque el fútbol es así.
-Los entrenadores y jugadores están a la vez más distantes de los medios, ¿lo ves así?
-Sí. Ha cambiado mucho. Cada vez es más difícil hacer una entrevista. Alonso, por ejemplo, cerró todo con lonas las canchas del Complejo Celeste para que no se viera nada, Munúa había hecho parecido en Nacional... En Peñarol tampoco se entra. Está difícil.-¿Se sabe menos con Alonso que con Tabárez en la previa de los partidos?
-Sí, Tabárez ponía un equipo el martes y ese equipo jugaba el jueves. Él no te lo decía pero te enterabas y era así. Con Alonso no te enterás de nada. Cada vez se le da al rival menos detalles. Interpreto que es por eso, no por la prensa. Nosotros tenemos que tener la avidez de ir por otro lado. Porque no vamos a estar llorando todos los días porque no podemos hacer una nota o no tener la alineación del equipo. Hay que buscar alternativas. Más allá de eso, el vínculo con jugadores y entrenadores y también con los dirigentes es muy bueno. Son las reglas del juego.
-¿Cómo han tomado los actores políticos o de gobierno que vos, teniendo un perfil muy identificado con lo deportivo, te dediques también a la actualidad nacional?
-Lo toman muy bien. Es más, me hizo muy bien venir del deporte porque la sociedad uruguaya es futbolera. Me sucedió de llegar a lugares y que un ministro me saludara igual que a todos los colegas pero a mí me preguntara: ¿Cómo ves a Nacional? ¿Cómo ves a Peñarol? ¿Ganamos el domingo? Eso me da como otra entrada y todo el mundo me trató con mucho respeto. Nadie jamás me ninguneó por venir del fútbol.
-En lo familiar, acaban de ser padres con Paola Garabedian de Guadalupe, de dos meses. ¿Cómo viene esa paternidad renovada?
-Es una bebé divina que está creciendo y nos enamora. Duerme, lo que es importantísimo. Los hermanos están muy contentos con ella también. Ha traído mucha paz y amor a la casa.