Por: Miguel Bardesio
China Zorrilla vive en la calle Uruguay. Víctor Hugo Morales en un apartamento que da al Río de la Plata y en noches claras, las luces de Colonia aparecen tan cercanas que, a decir de él mismo, parece que puede tomar la ciudad con la mano. Hermenegildo "Menchi" Sábat no guarda una relación domiciliaria con su país natal, pero aún 40 años después de instalado en Buenos Aires, dedicado al arte y a los dibujos políticos en Clarín, conserva intacto el acento uruguayo.
Víctor Hugo, el más locuaz, explica esa particularidad: "Los tres somos una síntesis de lo que entendemos por rioplatense. Es como que el Río de la Plata nos llama y su capital, Buenos Aires, nos adopta. Pero hay una esencialidad uruguaya que hace que la gente nos reconozca como tales".
Respondiendo al llamado o llamándose ellos mismos a partir, los tres llegaron a Argentina en los años `60 (Sábat), los `70 (China Zorrilla) o a principios de los `80 (Morales) y a esta altura se han transformado en referencia incuestionable, cada uno en lo suyo, de la cultura bonaerense. Recibieron premios, éxitos de audiencia, de crítica y mantienen hasta hoy un nivel de actividad como el primer día. Inclusive China, con 87 años, está a punto de reestrenar junto a Carlos Perciavalle la obra El diario de Adán y Eva, y prepara un libro de memorias donde reunirá decenas de cartas que ha escrito desde sus múltiples residencias: Londres, Nueva York y también Montevideo y Buenos Aires.
Víctor Hugo Morales (61 años) conduce el programa matinal de radio Continental, los fines de semana relata fútbol y tiene un ciclo radial de música clásica. Y Sábat (75) pone su firma cada semana en Clarín, además de pintar y dedicarse a la docencia.
A invitación de Sábado Show, los tres hicieron una pausa para reunirse en el apartamento de Víctor Hugo con ventanales al Uruguay. para un encuentro entre uruguayos. Se conocen desde hace muchos años y todo empezó con anécdotas en común, vocalizadas sobre todo por Sábat, que si bien nunca ha escrito una palabra en sus dibujos, es un gran narrador. "La primera vez que escuché el nombre de Víctor Hugo fue al final de un clásico, que había ganado Peñarol. Un colaborador le dice al aire: `Víctor Hugo, en la puerta 12 hay un montón de hinchas de Nacional enfervorizados que piden tu cabeza`. Y él le responde: `Entonces dígales que voy a salir por la puerta 12`". Tras la risa, el relator hace memoria y finalmente acota: "Sí, eso habrá sido por el 76, 77. Era el comienzo incipiente de lo que hoy son los barras bravas".
China Zorrilla recuerda de Sábat sobre todo un dibujo. "Es un genio. Cuando se venía la caída de De la Rúa, sacó un dibujo que era para llorar. Yo lloré. Era el presidente en el agua, como ahogándose". "De la Rúa, pobre De la Rúa", responde el caricaturista.
Pero la charla también deriva en un debate. El tema lo pone China Zorrilla sobre la mesa. "Estoy consternada por lo que está pasando, lo que ha provocado en la opinión pública y en gente que conozco y respeto, el episodio del asesinato del muchacho amigo de Susana Giménez. Las cosas toman un tono que ponen a la gente del lado blanco o del negro. Hebe de Bonafini le dijo "puta" a Susana, yo la amo a Hebe, pero no puede decir eso de ella, ni de nadie.
-Pero Susana Giménez tampoco puede reclamar que vuelva el servicio militar obligatorio- acota Sábat.
-Mirá, capaz que mis ideas no son muy de avanzada. Soy un vieja. Pero hoy los chicos jóvenes que andan fumando paco (pasta base), mamados en las esquinas, provocando a todo el mundo, estarían mejor en el servicio militar. En lugar de quemarse la vida.
-China, te hago este comentario- dice Sábat-. Los militares enseñaron a matar. A esos chicos que fuman Paco, si no estuvieran ahí, les estarían enseñando a matar. Por eso me parece ligero que Susana Giménez, una especie de ídolo popular, diga que hay que imponer de nuevo el servicio militar.
Y tercia Víctor Hugo: "Sea lo que sea, lo haya dicho, lo grave es que supuestamente lo dijo desde el dolor, pero también desde la superficialidad absoluta. A las pruebas me remito. Ella (Susana) es entrevistada el día que muere este muchacho, en la puerta de su casa. Advertida de que estaban todos los medios, le vino un ataque de divismo en donde eso no puede pasar, tenés que ser humilde ante Dios, ante la sociedad. Y habló desde el dolor de la muerte de su amigo. Pero no fue al velorio. Al otro día se fue a San Juan a ganar unos pesos vergonzosos para ser jurado del concurso de la reina del sol. Entonces, esa frivolidad, esa mentira del dolor... Y sobre la pena de muerte, se han cometido muchas injusticias en la historia que se mata a inocentes. Ahora, si alguien agrede a alguno de mis hijos, no quiero ni plantearme en qué grado, es probable que lo ahorque, lo mate, le corte la cabeza, pero el Estado, como institución, ¿organizado para matar, China?"
-Yo no digo eso, pero por qué se tienen que separar así las aguas. Decirle "puta"...
-No se lo puede decir a nadie- concede Víctor Hugo-. No tengo nada en contra de Susana. Tampoco tengo mucho a favor. Pero esa frivolidad de lanzar a la sociedad a una compulsa, a una división de aguas. Después se sumó Cacho Castaña, ¿desde qué autoridad?
-¡Desde la autoridad de todas las personas del mundo de decir lo que piensan! -levanta China la voz-, no hay que ser un intelectual para decir lo que pensás. Y Susana habló desde la furia de la saña, porque al tipo no solo lo mataron, le ataron de piernas y brazos y lo tiraron vivo a la piscina.
Víctor Hugo interrumpe: "Si estás muy dolorida, ¿sabés lo que podés hacer? Le mandás un telegrama al gobernador de San Juan y le decís: `Frente a lo sucedido, discúlpeme, no voy a ir`".
-¡Pero vos no sos Susana Giménez! Vos hablás como quien sos. Un tipo educado, triunfador, talentoso. Los caminos por los que va Susana no son los mismos que los de Víctor Hugo Morales, o Menchi o yo.
-No es un tema de inteligencia o cultura. Es de sensibilidad. De todos modos, este escándalo sirvió para algo, para recordarnos en qué sociedad vivimos, desquiciada.
De a poco, el debate se va apagando y la charla deriva en algo que los tres tienen en común: Uruguay. Lo dice Víctor Hugo: "Sobre el servicio militar, hay una cosa que quiero decir. El uruguayo es mucho más libre, menos genuflexo del de arriba y menos verdugo del de abajo. La cultura argentina le da una tremenda importancia a quién está apenas un escaloncito arriba y le crean una inferioridad enorme al de abajo. El uruguayo, en cambio, es retobado, nadie lo lleva por delante".
A propósito, ni los hijos del relator y periodista, ni los de Sábat, son argentinos. Nacieron en Uruguay.
URUGUAY, UN MISTERIO. El tema siguiente viene cantado. Sin hablar de ellos directamente -la humildad forma parte de esa esencialidad uruguaya- los tres se refieren al extraño milagro geográfico y demográfico de un país como Uruguay que genere tantos talentos. Elogian a Taco Larreta, al arquitecto Carlos Ott, a varios pintores y hasta futbolistas. ¿Por qué? "Un ámbito donde se ve el fenómeno con claridad es la pintura; hay toda una generación fantástica con Barradas, Figari, Torres García", responde Víctor Hugo. "Es muy probable que el vínculo francés con el Uruguay sea decisivo de muchas cosas. Leí una novela sobre la Guerra Grande y la resistencia de Montevideo fue principalmente francesa. Creo que esa conexión, teniendo en cuenta lo que es Francia a la cultura universal, hace del Uruguay un país único. Yo puedo preparar cualquier examen de la historia de Francia sin ninguna dificultad en una semana. ¿Por qué? Porque lo tengo incorporado. Que nuestro secundario se llame Liceo, que yo me llame Víctor Hugo y tengo un hermano llamado Dumas, mis padres no eran personas cultas pero todo eso estaba instalado".
China Zorrilla coincide y acota: "Una vez vino a Montevideo una compañía teatral de Francia y ellos me comentaban que las reacciones del público uruguayo eran las mismas que en París. Para ellos, era como estar en casa. No lo podían creer".
-El Uruguay es un misterio -interviene Hermenegildo Sábat-. Isidoro Ducasse (el Conde de Lautremont) nació en Montevideo. ¿Por qué? Es maravilloso y misterioso. Horacio Quiroga nació en Salto. Y es un misterio también porque uno cruza -señala el Río de la Plata-, llega a Colonia y se da cuenta de que está en un lugar diferente. Pilar (Buenos Aires) está más lejos que Colonia, pero uno llega a Pilar y está en el mismo lugar. Pero Colonia es otra cosa. Siempre me he preguntado y me asombra, cómo el tránsito permanente con Buenos Aires, no cambió la ciudad de Colonia. Es la idiosincrasia, con "s", como dicen.
-Nunca había pensado en eso -lo mira China Zorrilla.
-Ahora, Víctor Hugo hablaba de la influencia francesa en el Uruguay. Pero también está la italiana, que acá, en Buenos Aires, es devastadora. En 1975, me acuerdo, hicimos el primer viaje a Europa con nuestros hijos. Llegamos al aeropuerto Leonardo Da Vinci y voy a agarrar un carrito para las valijas y me dicen: "No puede agarrar". ¿Por qué? "Sciopero", que es "huelga" en italiano. ¿Qué? ¿Los carritos también hacen huelga? Vamos a un tomar un taxi y sciopero de taxis. Es ese razonamiento negativo, que acá está impregnado. Igual, para ser justos, yo le debo muchísimo a la ciudad de Buenos Aires, a un diario que me permite publicar mis dibujos y me da tiempo para pintar.
Sábat con aquello de las influencias vuelve a Uruguay. "Es un país que también está a la búsqueda de raíces importantes. Y eso lleva a veces a cuestiones que rozan lo grotesco como ese debate sobre dónde nació Gardel. A mí lo único que me importa de Gardel son sus discos y sus películas. Escribí hace unos años un sonetito de que se titula El día que me naciste, que hablo de estas cosas".
-Sí, eso de Gardel es un debate que no sé por qué no se termina- interviene Víctor Hugo-. Acá hay una jueza que impide que se haga un análisis de ADN de los restos de Gardel que terminaría con este tema. Ahora, estamos en la situación de que si decimos que Gardel no era uruguayo, sos poco menos que un traidor a la Patria.
GObierno pingüino. A través de las páginas de Clarin, Hermenegildo Sábat pone, siempre sin palabras, su interpretación de la política. Y uno de sus dibujos fue particularmente comentado: el que realizó de la presidenta Cristina Fernández con la boca tachada y que ella calificó como "cuasimafioso".
-Esto fue en abril del año pasado comenta Sábat. Y en ese momento, como ahora, decidí no hablar del tema. Por una razón muy simple. Cuando yo empiezo a hacer dibujos políticos en 1955, en el diario Acción de Uruguay, al que me llevó Jorge Batlle, yo agradecí la oportunidad. Pero esa práctica de ver políticos, ministros y gobernantes me hizo pensar en algo: mi vida no va pasar por acá. Y simultáneamente, me dije: `qué lindo sería encontrar un diario que publique mis dibujos y que me dé tiempo para poder pintar. Ese era mi deseo y me costó muchísimos años encontrar ese diario, que fue Clarín. Entonces, sobre lo que me pasó, no hablo porque el dibujo tampoco tiene palabras. Además, yo he llevado una vida lo más distante posible del poder, cosa a veces difícil porque te invitan a un lado y a otro. Y uno dice que no, pero decir que no puede ser un gesto afirmativo.
-Eso es bien uruguayo- interviene Víctor Hugo-. Fijate el más grande de los relatores, Carlos Solé. Él nunca le dio mucha pelota a ningún protagonista del fútbol. Y fue por eso el autor de la frase más increíble que haya dicho un profesional en mi trabajo, cuando (Víctor) Espárrago le mete el gol a Rusia, la última gran alegría de Uruguay en los mundiales, en 1970. Con el gol, los relatores qué hacemos. "Gollll, entró Espárrago, valiente, metió el arpón hasta el fondo y Uruguay revive en los campeonatos del mundo". Eso diría yo. Pero Solé hizo esto: "Gol, Espárrago, este mediocre futbolero, tocado por la varita mágica de la gloria". Es maravilloso y lo pudo hacer porque Solé nunca había cruzado ni una palabra con Espárrago. A mí, me han dicho de todo: que era hincha de Peñarol, de Nacional, de Boca, de todo. Y si de algo tengo una distancia total es de la posibilidad de hinchar por cuadro alguno. Es algo imperdonable para un profesional.
China Zorrilla, en la cabecera de la mesa, no deja pasar el tema político. Esta vez sin debate, ni respuesta de los demás, opina: "Yo no sé muy bien qué pasa en Argentina, no entiendo mucho. Pero soy medio pingüina. Creo que en Argentina hay un machismo que aparece y lo comprendo. En el momento más difícil para el mundo y América Latina, en el sillón de Rivadavia hay una flaca elegantona que cambia el peinado y los trajes y muchos no se la bancan".
LAZOS. Cada vez que puede, Víctor Hugo Morales realiza algún programa en Uruguay. "Me gusta mantener el vínculo", asegura, aunque este año difícilmente desembarque por la pantalla uruguaya. "Tengo mucho trabajo, en radio y en televisión uno siempre trabaja para las minorías, veo el cine que ven las menos, la música, la ópera".
Montevideo o Buenos Aires, ¿dónde siente que es su casa? "Me siento bien en las dos", prosigue. "Aunque soy un hombre de grandes ciudades. Hoy mismo, a las 20:30 me voy a ver ópera, a las 22:30, jazz. Y ambos del mejor nivel. Eso lo permite Buenos Aires. En Montevideo también me va bien, pero yo me siento rioplatense. Nací en Cardona, que está exactamente a la misma distancia de Montevideo que de Buenos Aires. Escuchaba radios uruguayas y argentinas. Iba en mi pueblo a la estación de trenes y era el último en irme, viendo cómo partía el tren, soñando con el mundo. Después, voy a estudiar a Colonia y el primer partido que relato es una selección argentina contra Nacional. Estaba destinado a Buenos Aires".
"MI VIDA ES LO QUE HAGO". China Zorrilla dice tener un solo secreto para conservar la frescura y la actividad, pese a los años. "Yo vivo haciendo para vivir. Hay una cosa que me sigue gustando como el primer día, que es salir para el teatro, lo hago desde hace 60 años y lo voy a seguir haciendo. Ahora, por ejemplo, me asombra el éxito de El diario de Adán y Eva. La gente está harta de líos y de los desnudos, entonces Carlitos (Perciavalle) y yo, que sumamos 150 años, les contamos la historia de Adán y Eva y me ha sorprendido el público. Cuanto peor está el mundo, más necesidad hay de una historia como esta".
A la vez, la legendaria actriz prepara un libro de memorias. "Soy de escribir muchas cartas y cosas raras. Le escribía a mamá, cuando estaba en Londres (1946) y le contaba lo que sucedía y la política inglesa. Soy muy politiquera. Pero también muchas cosas divertidas que me pasaron. Conocí a Maurice Chevalier, que me regaló bombones y nos escribimos cartas. También, en Nueva York, Dustin Hoffman trabajó conmigo cuando todavía no era famoso. Esas cosas, que son divertidas y dan un testimonio".
Hermenegildo Sábat introduce al final otro tema de la vida en Buenos Aires. "Hay personas que me dicen `uruguayo`, pero yo no sé si como sustantivo o adjetivo". Como de inferior, de provinciano.
Y Víctor Hugo: "Ahora que lo decís, Menchi, hay un tipo público y notorio, que no voy a nombrar, que siempre me dice `uruguayo` y yo siempre le encontraba el adjetivo en eso. Le tengo un profundo rechazo. Porque si efectivamente es así, hay mucho de imbecilidad en ese tipo".