LA BANDA DE DANI PUIG WOLF Y SOFI RUIZ

Reverdecer

Vivían en Punta del Este, sabían el uno del otro, pero se vieron las caras por primera vez tres años atrás en una fiesta de disfraces, y desde entonces no se separaron más. Dani Puig Wolf y Sofi Ruiz tienen 19 años, se criaron en casas musicales, y en diciembre de 2017 crearon el dúo Reverdecer.

Reverdecer
El hijo de Patricia Wolf tiene una banda junto a su novia.

El hijo de Patricia Wolf y su novia cantaron covers de oldies en bares de Punta del Este durante todo el verano, y el plan es componer temas propios. Aquí los detalles sobre la banda y su relación. Dani, además, contó cómo fue enterarse del vínculo entre su madre y Agus Zuasnabar, por qué quiso ser testigo de la boda y cantar en la fiesta. “Agus es lo máximo”, dice.

Patricia Wolf hacía dormir a su hijo con música clásica o con las canciones de Sinfonía bajo el mar, de Piero. Aunque pasaron 18 años, Dani Puig todavía recuerda la portada de ese disco: "Era un tipo con patas de sirena y tenía un coro de niños alrededor". La modelo y actriz transmitió a su único hijo el amor por la música y dice que le fascina escucharlo cantar Elvis Presley. Considera que tiene gran presencia escénica y que es súper "lanzado".

Dani empezó clases de guitarra con Germán Mendaro de pequeño porque cuando veía shows o fotos de estrellas de rock pensaba, "me gustaría ser como ellos". Jimi Hendrix rankea primero en su lista de idolatrados. También es fanático de Bob Dylan. Le gusta el folk y el rock clásico. Nunca le dio una oportunidad al heavy metal y dice que la cumbia y el reggaetón son "atroces". Vivió durante muchos años junto a Danilo Astori (hijo) porque fue pareja de su madre, y resultó uno de sus mentores en materia musical. "Me dio una base muy grande. No solo me mostraba vinilos y músicos increíbles sino que me transmitía un montón. Armaba una batería imaginaria, y si bien a mí no me interesa ese instrumento, me mostraba cómo era todo y me narraba el contexto histórico. Es fanático de Los Beatles y sabe cómo se hizo cada canción".

Sofía Ruiz se crío en una casa donde sonaba música desde que se levantaba hasta que se acostaba. Su abuelo, Ignacio Vizcarra, es una leyenda del tango en Paraguay y además de transmitirle el gusto por ese género, le enseñó a tocar la armónica cuando era una niña. Después ella siguió con el piano, y más tarde encontró una guitarra en su casa y empezó a practicar con tutoriales de Youtube. Vio que tenía facilidad, decidió tomar clases pero al año abandonó porque "el profesor me enseñaba cosas básicas y me di cuenta de que sola por internet aprendía lo que yo quería y cosas más avanzadas".

Su novio coincide: "En los tutoriales y las webs tenés un profesor en el living de tu casa sin horarios y a disposición las 24 horas". Pero ahora que decidieron volverse más profesionales están asistiendo a clases de canto y guitarra juntos. Sofía, además, se inscribió en un curso de luthería, y se mandó traer maderas y piedras de nácar para hacerse su propia guitarra. A Dani le quedaron tres materias de sexto y las está cursando en el liceo departamental de Punta del Este, donde vive con su padre. Y además estudia fotografía.

Sofi Ruiz y Dani Puig tienen un dúo musical desde fin del año pasado y un amigo los ayudó a bautizarlo: les sugirió Reverdecer porque toman canciones de antaño que los jóvenes de su generación suelen desconocer y las reversionan. Este verano cambiaron las extensas jornadas de trabajo en un local gastronómico durante la temporada en Punta por toques en un boliche de la zona.

Además de la pasión por la música, comparten el gusto por el surf. Dani es fanático de este deporte y se lo contagió a su novia. "A veces me tiro con el tablón pero cuando la ola está medio chica. No soy muy buena". Él no deja que se achique: "Surfa muy bien para lo poco que le mete".

Enamorados.

Sofi y Dani se conocieron hace tres años en una fiesta de disfraces. Ella tenía 15 y él 16. Los dos viven en Punta del Este, sabían uno del otro porque tienen amigos en común, pero nunca se habían visto en persona. Ella había sido invitada a la fiesta porque la organizaba una amiga suya, él se coló con otros siete amigos de Montevideo.

"Sofi estaba disfrazada de india y yo improvisé un samurai con una colita y una espada. Tenía un vino en el bolsillo de una campera que le había robado a mi madre y mientras estábamos en el fogón ella venía y me lo sacaba. Terminamos hablando y al final nos dimos un beso". Desde entonces, no se separaron más.

Sofi no recuerda muchos detalles de la noche en que conoció a Patricia Wolf, su suegra. "No hubo una presentación formal. Vinimos a Montevideo a la casa de los abuelos de Dani y la conocí esa noche. Es lo máximo, divina, podemos hablar libremente con ella de lo que sea", dice Sofi. Y ambos coinciden en que es "cero celosa".

A dos voces.

Formar una banda no fue algo premeditado por la pareja. Nunca habían tocado juntos, siempre lo hacían por separado en sus respectivas casas, pero una noche se encontraron probando el dúo en la casa de una amiga en común en José Ignacio. Coincidió que apareció la hermana de la dueña de casa y se acordó que precisaba una banda para una cena a beneficio de Bajo el ombú, el jardín de infantes donde manda a su hijo, así que les hizo la propuesta. Se trata de una escuela donde imparten actividades alternativas: aprenden técnicas de respiración, yoga, y surf. Les gustó la idea de que les enseñen "a hacer cosas de manera divertida" y se coparon con la propuesta. "Queríamos tocar juntos pero nunca salía la opción, así que esta fue una buena causa y una motivación para concretarlo", opina Dani.

Fue la primera vez que tocaron en vivo y armaron un show de una hora con un amplio repertorio que incluyó Rolling Stones, Beatles, Amy Winehouse, Buena Vista Social Club. El principio de Sofi y Dani es cantar la música que les gusta, siempre y cuando sea factible hacerlo a dos guitarras y voces.

En ese debut en vivo estaban nerviosos, pero subirse juntos al escenario les dio gran seguridad. Patricia opina que su hijo no es nada vergonzoso, "tiene buena presencia escénica y es muy lanzado".

Hicieron las primeras presentaciones como Sofi y Dani porque no tenían nombre. Tuvieron que buscar uno cuando el asunto se volvió más serio. En diciembre de 2017 tenían todo previsto para trabajar juntos en un local de comida en Punta del Este. La idea inicial era hacer toda la temporada de verano para ganar unos pesos, pero la llamada de un amigo les cambió los planes "¿Qué les parece si vienen a tocar una vez por semana a mi restaurante de diciembre a febrero?" No tuvieron ni que pensarlo. Más allá de lo económico, era adquirir experiencia haciendo lo que más disfrutan: cantar.

De la mano de esa propuesta apareció el dilema de qué poner en los flyers para promocionar los shows. "Sofi y Dani era muy novato", opina él. Así que le pidieron ayuda a su grupo de amigos ¿De qué forma? Tenían que decirles qué veían en el dúo cuando tocaban en vivo.

"Un amigo llegó con la propuesta Reverdecer y nos convenció el concepto porque tocamos canciones que para nuestra generación son vintage, y se parece mucho a la idea de agarrar una planta que está marchita, con las hojas caídas, darle agua y hacerla reverdecer. Es lo mismo que queremos lograr con nuestros temas".

Hasta ahora solo han tocado covers pero el plan en un futuro cercano es mostrar temas propios. Llevan compuestos dos pero todavía no están prontos: "Los seguimos puliendo".

Durante el verano llegaron a hacer tres presentaciones por semana en diversos boliches de Punta del Este y José Ignacio. Coinciden en que la publicidad a través de las redes fue la clave para darse a conocer.

Madre e hijo.

Hay algo que a Patricia Wolf siempre le llamó la atención de Dani: "Desde chiquito fue de comer sano. Si le ofrecías caramelos no quería, él prefería las pasas de uva. Se cuida desde siempre pero no porque haga dieta, sino porque es consciente de lo que le hace bien o mal". Le inculcó el gusto por el cine y la música desde que era un niño, y aunque desde hace unos años él vive en Punta del Este y ella en Montevideo, son carne y uña.

—Cantaron el tema Brindo, de Devendra Banhart, en el casamiento de Patricia y Agus Zuasnabar, ¿se lo pidieron ellas?, ¿cómo fue?

Brindo es un tema que nos propuso mamá para que toquemos en los boliches porque es un himno al amor ya que tenemos el formato de dúo y somos pareja. Nos pareció muy buena la temática. Para su casamiento mamá nos dijo, "tienen que tocar esta canción, con Agus estamos festejando nuestro amor". Fue muy lindo y emotivo. De hecho, prendieron bengalas durante la actuación.

—Vos fuiste testigo de la boda también. Tu madre contó que se lo pediste vos, ¿no querías perdértelo?

—(Dani): Se lo pedí yo. Había un testigo que no les confirmaba y en medio de ese dilema les dije, "quiero ser parte". Alguien que fue testigo de este amor fui yo: estuve desde el principio. Ellas quedaron chochas. Me dijeron que tenían ganas de proponérmelo, pero no lo hicieron para no forzarme.

—Tu madre siempre dice que pensó mucho en vos antes de blanquear la relación con Agustina, ¿cómo fue esa charla?, ¿la recordás?

—Fue gracioso. Una noche salimos todos juntos y yo quedé encantado con ella. Yo ni a palos me imaginaba que mamá salía con una chica nunca lo hubiera pensado. Ella siempre tuvo muchos novios con los que yo me llevaba bárbaro y fue una experiencia increíble porque aprendí de muchas personas, todos gente increíble. No me shockeó para mal pero me tomó por sorpresa porque ella no lo demostraba.

Después de esa salida, mamá me llamó por teléfono y me preguntó, "¿qué te pareció Agus?" Le contesté, "es lo máximo, me encanta, una genia. Me alegra que la hayas conocido". Pero yo pensaba que me preguntaba qué me parecía como amiga. Ella me lo dijo pero no fue explícita. Después salieron las notas por todos lados y no entendía nada. Dije, "¿cómo no me avisó?" Me chocó que lo hubiera confesado públicamente y no me lo hubiera contado a mí. Pero me lo había dicho y yo no me había dado cuenta. Ella pensó que yo había reaccionado lo más bien y estaba chocho.

—¿Qué pasó cuando viste la noticia?

—Yo nunca leo el diario ni nada pero vino mi padre y me dijo medio en shock, "mirá esto". Lo leí y dije, "¿y esto?" No entendía "¿Qué pasó con nuestra confianza?" Me chocó que no me lo hubiera dicho, no que saliera con una chica. Quedé sorprendido. Con mamá tenemos una confianza extrema porque podemos hablar horas de lo que sea.

—¿Cuál fue tu reacción?, ¿la llamaste?

—La llamé como loco, ella estaba en Buenos Aires y no me atendía. A la hora me devolvió el llamado y tuvimos una conversación súper linda. Me calmó saber que me lo había querido decir con ese primer llamado, y hoy me llevo bárbaro con Agus. Es lo máximo. Sofi y yo vivimos en Punta del Este pero tenemos un cuarto en la casa de mamá y Agus y cuando venimos a Montevideo nos quedamos ahí.

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