Poder sin límites

Tres compañeros del secundario (Dane Dehaan, Alex Russell y Michael B. Jordan) descubren en el bosque un pozo que deciden explorar. Como consecuencia de su aventura adquieren poderes que se van incrementando a medida que pasan los días, hasta que llega un momento en que las cosas se salen de control. El joven director Josh Trank elige contar esta historia con un recurso bastante habitual últimamente, que es la cámara en mano combinada con el estilo documental. La elección se justifica porque uno de los chicos se ha dispuesto grabar todo lo que le ocurre en su último año del secundario y, lo que supuestamente él no habría podido filmar, proviene de cámaras de seguridad o alguna grabación que hacen los canales de televisión. Es decir, las cámaras son parte de la historia y no simples observadoras. El recurso funciona en la primera mitad de la película, en la que los chicos exploran sus poderes y hay más humor, pero empieza a decaer hacia el final, donde se va más por el lado del efectismo y se busca la lección que se puede extraer de este relato. Una película que atrapará más a los jóvenes, pero también a aquellos que busquen un entretenimiento pasajero con bastante originalidad.

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