ENTREVISTA

María Alejandra Jaimes: "Me dicen Miss Venezuela"

Actriz, bailarina e instructora de fitness, la venezolana María Alejandra Jaimes está instalada en Uruguay desde hace cinco años. Forma parte del elenco de la obra Maldito, una megaproducción de teatro El Tinglado que presenta una versión en lunfardo de la tragedia de Macbeth.

María Alejandra Jaime.
María Alejandra Jaimes. Foto: Gabriel Parra

-Sos parte del elenco de Maldito, la versión de Macbeth, que estrenó días atrás en El Tinglado, ¿cuál es el diferencial de ese espectáculo?

-Es una versión libre de la tragedia de Macbeth de José María Novo. Pasó la versión original a lunfardo y quedó maravilloso. Somos 33 artistas en escena porque incluye actores, cantantes y bailarines.

-En tu caso, ¿bailás y actúas?

-Sí. En la primera parte salgo como bailarina. Soy una de las prostitutas del cabaret y hacemos una coreografía. Luego me toca el papel de “La perra”, que en la versión original sería Hécate: una bruja del mal que le dice a Macbeth lo que va a pasar con él. Hago un trabajo físico y acrobático muy intenso mientras voy diciendo el texto con otros bailarines que me acompañan. La propuesta de Novo me encantó porque disfruto mucho del trabajo con el cuerpo en la actuación. Estoy muy feliz.

-¿Y el acento? ¿Esta Hécate es venezolana?

-No, no hablo en venezolano. Lo hago en un español medio gallego. Esa fue la propuesta que me hizo Josema en cuanto al acento y me encantó. Yo viví en España e incluso mi carrera de actriz la comencé allí, así que no me resultó complicado.

-Implica un gran despliegue, ¿cómo terminás cada función?


-Cansados, pero felices. La aceptación del público en el estreno y en las siguientes funciones que hemos tenido ha sido increíble. El trabajo de los actores y el director es maravilloso. Tenemos hasta efectos especiales. Los vestuarios de Nelson Mancebo son impecables. No hay ningún detalle librado al azar. José María fue muy cuidadoso de todo y de ser fiel a la tragedia real de Macbeth. El desempeño de los protagonistas (Cristian Amacoria y Karina Méndez) es muy destacable: tienen mucho trabajo de texto y están impecables.

-¿Cuánto tiempo de ensayo llevó?


-Fueron muchos meses. Incluso, ensayamos los movimientos detrás del escenario, con los cambios de ropa y de escenografía. Por ser teatro independiente, no tenemos gente que nos ayude con los cambios y todo lo hacemos los actores. Hay un telón que baja en el intermedio y mientras algunos cantan para el público, otros estamos haciendo el cambio de escenografía. Todos estamos muy compenetrados y trabajamos muy unidos. Creo que eso es parte del éxito.

-¿Qué otros proyectos teatrales tenés?


-Estamos pensando en el reestreno de Mejor sola, una comedia que hicimos en El Tinglado y con la que nos fue muy bien. Por otra parte, tengo dos proyectos con Teatro de la Baraja, que es la compañía que dirigimos con Lucho Suárez. Se trata de dos obras de Marco Antonio de la Parra, que es un autor chileno.

-En paralelo, ¿te dedicás al fitness?


-Sí, esa es la actividad a la que le dedicó más tiempo. Doy clases y también difundo tips de nutrición.

-¿Qué noticias tenés de Venezuela?


-El país está más calmo desde el punto de vista de que no hay tanto alboroto como hace unos meses. Pero la situación sigue hirviendo y cada vez peor. Sigue muriéndose la gente, faltan medicamentos y alimentos pero yo creo que la fe del venezolano sigue allí. Entiendo que vivimos en una montaña rusa: un día decimos que va a ser imposible cambiar la situación pero luego pensamos que sí, que estamos cerca de salir adelante.

-¿Por qué el empuje de comienzos de año, con la proclamación de Juan Guaidó, no terminó en elecciones?


-No es fácil que todo salga adelante. Hay muchas piezas que tocar y mucho apoyo que pedir. Los venezolanos que estamos afuera y los que están adentro queremos seguir creyendo y luchando. No dejarnos caer porque Venezuela es un país que se merece luchar por él hasta el fin de los días. Es una nación maravillosa y siempre voy a estar orgullosa del país en el que nací. No solo por la belleza natural, sino por lo humano. Es un país al que ibas y el venezolano te recibía con los brazos abiertos. Esa humanidad, alegría y positivismo un poco se ha perdido porque hemos vivido muchas cosas fuertes. Somos seres humanos y tenemos rabia y miedo. Pero lo que nos caracteriza siempre es que luchamos y no nos dejamos vencer. Me encanta cuando veo a los venezolanos manifestándose.

-¿Venezuela es una dictadura?


-Es una dictadura total y absoluta. Cuando tú no eres libres de ejercer tus derechos, estás una dictadura. Por ejemplo, yo sigo sin pasaporte venezolano porque está vencido y no lo renuevan. Es mi derecho como ciudadana y no lo tengo. Ya tengo pasaporte uruguayo para viajar pero para entrar a Venezuela necesito mi pasaporte. Llevo seis años y medio sin ir. Quiero volver en diciembre; estoy intentando regularizar esa situación, pero no lo consigo. En el Consulado te dicen que no se puede, que no hay renovación por ahora, que no hay material, que son muchos pedidos... siempre hay un pero para negarlo. Porque en realidad, el gobierno no quiere que quienes nos hemos ido regresemos a influenciar políticamente en la situación. Ese es otro ejemplo claro: cuándo limitás derechos, como el mío a volver, es dictadura. Cuando no tenés la libertad de comprar un medicamento o de acceder a la educación, también es una dictadura.

-¿Desde cuándo vivís en Uruguay?


-Me fui de Venezuela en 2008. Estuve seis años en España y ahora hace cinco que vivo en Uruguay.

-¿Te costó adaptarte?


-Me adapté muy rápido. Conservo el acento que es raro, entre venezolano y español. Cuando has vivido en otro país, como me sucedió a mí con España, el proceso de adaptación es más sencillo al volver a emigrar. Ese camino recorrido te da los tips para adaptarte a otro país. Así que ay me adapté a la rambla, al fainá, al chivito todavía no. Y a la torta frita tampoco.

-¿Tomás mate?


-Sí, soy de las que llevo mate al teatro. Y amargo como debe ser. El mate te da eso de formar parte de algo. Es una forma de crear un lazo en los grupos que socializan por algún motivo.

-¿Qué familia conservás en Venezuela?


-Tengo a mis padres y una hermana. También muchos tíos y primos. Si bien muchos se han ido, mi familia es muy grande. Mis padres vinieron hace tres años a visitarme pero yo no he podido. Acabo de vivir una situación difícil. Se murió mi madrina hace un mes y no pude ir, no pude estar con mi familia. También lo viví con mi padre cuando murió su madre. Esas son situaciones muy duras. Esa es la impotencia que vivimos: en esos momentos queremos estar con nuestras familias y no podemos. Mi hermana, que vive en Colombia, está en la misma situación. Tampoco tiene pasaporte. Algunos podrán decir: “No te hubieses ido si querías estar con tu familia”. Sin embargo, al estar fuera puedo ayudar a mis familiares enviando medicamentos o lo que necesiten.

-¿Cómo definirías a Uruguay como receptor de inmigrantes?


-Es increíble como se recibe a los venezolanos aquí. Cada día somos más en Uruguay. De cuando yo llegué, se han multiplicado. Uruguay es muy país generoso, muy sensible a nuestra problemática. En mi caso, me recibieron con una aceptación muy linda. Los uruguayos siempre están dispuestos a ayudar. Mis alumnas, por ejemplo, siempre están pendientes de cómo están mis padres y me preguntan. Hacen un asado familiar y te invitan. En fechas como Navidad, te preguntan si tenés con quién pasarlo. De verdad los uruguayos no son grises ni negativos, como se dicen a sí mismos. Más allá de que hay una situación climática que influye en la vida.

-¿Y en el ambiente artístico cómo te han tratado?

-Muy bien. En todos los grupos de teatro me integré muy bien. Intentan hablar como hablo yo y me dicen “Miss Venezuela”. Me encanta eso porque toda la vida soñé con ser Miss, aunque mi 1,60 de altura me lo impidió.

-¿Qué te parece Uruguay para vivir?

-Sigue siendo de los más seguros de Latinoamérica. He vivido algunos robos pero cositas muy pequeñas. Nada extremo como sucede en mi país que te matan por un celular.

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