La periodista Malena Castaldi emprende un nuevo desafío profesional. A partir de esta semana conducirá En Clave País, el programa periodístico en formato streaming de El País, que se emitirá de lunes a viernes, de 10:00 a 11:00, junto a Joaquín Silva y Faustina Bartaburu.
“El desafío es mantener el rigor periodístico y la calidad de la información, pero con una forma de comunicar más cercana y dinámica con la audiencia”, adelanta. Cada emisión desarrollará los principales temas del día e incluirá entrevistas.
Castaldi, que vuelve de este modo a una redacción que supo integrar, considera que el diferencial de una propuesta periodística debe estar en el valor agregado. Además, da su visión sobre la evolución del consumo de noticias, el rol de la primicia y su función de hace nueve años en Telemundo.
-¿Qué es En Clave País? ¿Qué encontrará el público desde el próximo 15 de julio?
-Es una propuesta que busca conjugar el mundo de las plataformas digitales y el lenguaje del streaming con la marca registrada de El País: periodismo, seriedad e imparcialidad. El objetivo es ofrecer un espacio para entender qué está pasando, profundizar en los principales temas del día y sumar una entrevista vinculada a la actualidad y los asuntos que importan en cada jornada. Queremos que sea un programa dinámico, fresco y con mucho intercambio entre quienes estamos en la mesa, además de contar con el respaldo de toda la redacción de El País. Apostamos a conjugar el lenguaje de las nuevas plataformas con la referencialidad y rigurosidad del periodismo y de El País en particular.
-¿Cómo será la dinámica con Joaquín Silva y Faustina Bartaburu?
-Cada uno aporta una mirada diferente. Faustina se destaca en periodismo de datos e inteligencia artificial, mientras que Joaquín está muy enfocado en política y en la cobertura de Torre Ejecutiva. Creo que ese cruce de perfiles permite explicar la actualidad con un lenguaje simple, cercano y accesible.
-Venís de la televisión. ¿Qué representa este paso al streaming?
-Es mi primera experiencia en una plataforma digital. Hice radio hace muchos años y llevo una década en televisión, pero esto tiene un lenguaje distinto. El desafío es mantener el rigor periodístico, la imparcialidad y la calidad de la información, pero con una forma de comunicar más cercana y dinámica con la audiencia.
-¿Qué diferencial puede ofrecer un streaming periodístico en un mercado creciente, con muchas opciones?
-Las propuestas digitales han crecido exponencialmente y en muchos casos, a ensayo y error, experimentando. En la gente, está muy instalada la idea de que el streaming es algo para pasar el rato, donde los comunicadores se sientan a hablar de temas variados, como en una reunión de amigos. Nosotros también apostamos por ofrecer un espacio periodístico de calidad que vaya más allá incluso del formato de presentación de noticias. Se puede hablar a la gente directamente, de forma llana y sencilla, pero con un contenido que está pensado, preparado y producido. El horario también es propicio: salimos a las 10:00 de la mañana, con el día ya empezado. Los temas principales ya están en parrilla y es ideal para trabajarlos y agregar valor agregado.
-El programa se realizará desde la redacción de El País. ¿Qué aporta eso?
-Muchísimo. No solo se verá el trabajo periodístico en vivo, sino que tendremos el respaldo de toda la redacción. Durante los pilotos participaron periodistas de distintas secciones explicando temas de actualidad que están trabajando en tiempo real. Eso enriquece muchísimo la propuesta al mostrar el dinamismo de una redacción en movimiento.
-¿Qué valor tiene hoy la primicia?
-Sigue siendo valiosísima y ningún periodista va a decir que no quiere tenerla. Pero hoy no alcanza con eso. Hay que agregar contexto, análisis, explicación y nuevas derivaciones. Pueden surgir otras primicias de una noticia primaria. La información evoluciona durante todo el día y el desafío es aportar valor permanentemente.
-El formato también incluye entrevistas. ¿Cómo definís tu estilo como entrevistadora?
-Creo que lo más importante es preguntar con claridad y escuchar activamente. Muchas veces uno llega con un plan, pero el entrevistado abre una puerta inesperada y hay que saber seguir ese camino. La entrevista es algo vivo y, además, en televisión y en plataformas digitales el tiempo siempre obliga a ser muy dinámico. No es lo mismo tener una hora de entrevista que 10 o 15 minutos.
-Las redes sociales generan un clima cada vez más hostil para los periodistas. ¿Cómo convivís con eso?
-Trato de mantenerme al margen de las polémicas. En las redes muchas veces hay un alto componente de violencia y de prejuicio. Antes respondía más, pero entendí que muchas discusiones terminan siendo un desgaste emocional. Hoy prefiero compartir información que considero valiosa y no entrar en confrontaciones.
-En materia de información política da la sensación de que el clima está enrarecido. El oficialismo tiene pocos voceros y se han cuestionado aspectos de comunicación. ¿Cuál es tu visión de este aspecto?
-Creo que el gobierno tiene desafíos en materia de comunicación, lo que ha sido reconocido por ellos mismos. Es algo factual esto, ni siquiera una opinión. Se percibe incluso en las encuestas de opinión pública. El otro día escuchaba a Mariana Pomies cuando presentaba la última encuesta de Cifra, que daba cuenta de un crecimiento de la desaprobación de 19 puntos entre febrero y junio. Ella marcaba un componente importante que es el cansancio de la gente en un plazo relativamente corto. Así que desde el punto de vista de la comunicación importa no solo lo que se dice, sino lo que el otro entiende. Esto es válido independientemente de quién esté sentado en el sillón presidencial y de cuál sea el partido político.
-¿Cómo comenzó tu carrera en el periodismo?
-Empecé en medios escritos, haciendo entrevistas y aprendiendo el oficio. Luego trabajé en Crónicas Económicas, estudié un tiempo en Chile y, al volver, pasé por Radio Carve, Últimas Noticias y El País. En 2011 ingresé a Reuters, donde estuve nueve años. Dado el perfil de la agencia, empecé a especializarme en la información económica y financiera. Después llegó casi por casualidad la televisión, primero en Nuevo Siglo, luego en VTV y finalmente en Telemundo, a donde llegué hace 9 años.
-¿Qué te aportó tu paso por la prensa escrita al desarrollo de tu carrera?
-Cada medio tiene su propio lenguaje, aunque los periodistas en Uruguay estamos bastante acostumbrados a pasar por diferentes medios y lenguajes. El periodismo escrito permite desarrollar mucho más una historia; la televisión obliga a sintetizar, pero la clave es no perder precisión. Ese fue uno de los mayores aprendizajes de mi pasaje: adaptar el mensaje sin resignar profundidad.
-¿Trabajaste aspectos más propios del medio como la voz o la postura?
-Sí. Cuando empecé en Telemundo Central trabajé con la fonoaudióloga María del Carmen Núñez, muy reconocida en el ambiente, porque entendí que la voz también es una herramienta de trabajo. Ella me ayudó mucho con técnicas para proyectarla, cuidarla y aprovecharla mejor. Soy muy alérgica a cualquier cambio de temperatura o de estación y eso me cambia la voz o la apaga, así que me cuido mucho. En cuanto a la postura, fui probando frente a cámara para encontrar las mejores opciones.
-En su momento, Telemundo innovó con una conducción de tres periodistas, el recurso de la pantalla. ¿Cómo es la dinámica del formato?
-Tenemos una gimnasia muy incorporada con Aldo (Silva) y Mariano (López) que se afianzó a lo largo del tiempo. Aldo abre el informativo y luego vamos dando la bienvenida a los periodistas que están en la calle y empezamos con el desarrollo de la información. El resto es repartir tal o cual noticias, cuándo vamos a la “L” (así le llamamos a la pantalla) cuándo a la mesa. Hay un circuito definido.
-¿Hay alguna temática que le toque a un periodista en particular o es indistinto?
-Es indistinto. Como me gusta y sigo llevando algunos temas económicos, a menudo me toca este tipo de información o columnas de compañeros sobre indicadores u otras temáticas de economía. Pero luego nos toca presentar todo tipo de noticias: nosotros somos el último eslabón de la cadena, que es la presentación del trabajo de tus compañeros.
-Los informativos centrales están más de dos horas al aire, ¿son demasiado largos?
-Es una realidad que estamos dos horas y media al aire con la información. Eso es un desafío pero al mismo tiempo una oportunidad para los periodistas. La gente lo mira de una manera quizás distinta a lo que ocurría en el pasado. Creo que el informativo está prendido como compañía, el público le va poniendo atención en función de temáticas que le interesen. Nadie prende a las 19:00 y se queda sentado frente al televisor hasta las 21:30, el noticiero va acompañando la dinámica de los hogares a esa hora. Hay quienes se detienen más en el deporte o en lo político, lo económico, lo cultural.
-Hubo épocas de preponderancia de la información policial. Hoy parece más abierto el abanico…
-Yo creo que a la gente le gusta verse reflejada en la información. Uno tiene que conectar con lo que se está diciendo. En cada edición de un informativo hay temas importantes, innegociables, que hay que dar y forman parte de los titulares. Pero también hay que contar aquellas historias con las que la audiencia puede conectar más fácilmente.
-¿En este momento de tu carrera qué representa el nuevo proyecto de En Clave País?
-Es salir de la zona de confort. Estoy muy feliz en Telemundo, pero también me entusiasma trabajar con un equipo nuevo, aprender otro lenguaje y descubrir otras formas de hacer periodismo. Siempre está bueno demostrar que uno también puede explorar otros registros y seguir creciendo profesionalmente. El formato permite explorar otras facetas: con Joaquín y Faustina tendremos una hora diaria para presentar los temas y desarrollarlos , además de tener una conversación de calidad con un entrevistado de actualidad.. En lo personal es un desafío: después de casi una década en el informativo, la gente te ubica en un casillero, en este caso de presentadora, pero también está bueno saltar a un nuevo casillero y mostrar otros colores.