FENÓMENO

¿Qué le pasa a Alfredo Casero con Uruguay?; la historia de una enemistad

Con sus críticas de diversa índole, el actor argentino se convirtió en un provocador para muchos uruguayos. Pero no siempre fue así: en 2014 calificaba a los uruguayos como “amigos profundos”. 

Alfredo Casero
Alfredo Casero en La noche de Mirtha  el sábado pasado. 

Alfredo Casero fue uno de los invitados del sábado pasado en La noche de Mirtha, en el Canal 13 de la TV argentina, donde una vez más se refirió en términos increpantes (al menos) a Uruguay.

Con el tema excluyente de la pandemia, el actor argentino ex Cha, cha, cha, fue breve pero contundente en una visión que relativiza la situación de control que tiene Uruguay respecto a la pandemia por coronavirus en función de su baja escala demográfica. 

Luego de que otro de los invitados mencionara el caso uruguayo, Casero tomó la palabra para decir: “Me hablan de Uruguay... Lo dije y se enojan los uruguayos pero es la verdad. Hay más gente en (la estación) Constitución a la tarde que gente caminando en este momento en Montevideo”, dijo en uno de los programas de mayor audiencia de los sábados en la pantalla argentina.

No ha sido la primera vez en que el humorista hace la comparación entre la población uruguaya y el flujo de pasajeros en la populosa estación del sur de Buenos Aires. En mayo y luego de compartir un artículo del diario Clarín referido a Beatriz Argimón con el título: “La vice de Uruguay diferenció las medidas de su país de las de Argentina ante el coronavirus”, Alfredo Casero hizo la misma comparación y añadió dirigiéndose a Argimón: “No te comas la galletita... No boquies”, según escribió en Twitter.

El comentario le valió una catarata de mensajes de seguidores uruguayos que los cuestionaron y lo insultaron. Casero respondió a varios de ellos. Comparó el modo de hablar de Luis Lacalle Pou con el de Jorge Rial y “mandó” a los críticos orientales a “mirar Cacho Bochinche” y a que no se metieran en “temas argentinos”.

La pregunta es: ¿qué le pasa a Alfredo Casero con Uruguay? Porque a estas alturas se ha transformado en una especie de hater porteño de lo que ocurre de este lado del Río. Una excepción, ciertamente, en una relación de cariño desigual, marcada por el afecto mayoritario de los argentinos hacia los uruguayos y una baja correspondencia de ese afecto en el sentido inverso. Es decir, casi todos los argentinos quieren a Uruguay, menos Casero. ¿Qué le pasa?

Algunos especulan con una mala experiencia de verano porque efectivamente, Casero tuvo casa en Punta del Este, la que vendió luego de “reiterados robos”, según confesó.

Otros señalan que Uruguay y los uruguayos han caído en la garras de la ironía propia de su estilo de humor. O sea que no lo dice “en serio”.

La respuesta no está del todo clara porque, en los últimos tiempos, Casero no ha otorgado notas a medios uruguayos. Con Teledoce, por ejemplo, vivió un momento de alta tensión en abril de 2019. Luego de que Marcel Keoroglian lo criticara al aire (lo llamó “gordo globo”), se quejó con el área de producción y amenazó con iniciar acciones legales.

La enemistad de Casero con Uruguay, o con algunas de sus manifestaciones políticas o culturales, es un fenómeno reciente. Desde 1993 en adelante, el humorista se ha presentado reiteradas veces en Montevideo y Punta del Este. La gente lo recuerda primero por Cha, cha, cha el programa de humor absurdo que dirigió en la década de los ‘90 y que iba por el desaparecido canal de cable I-Sat.

Estuvo en 2007 y en 2008 en los teatros Metro, Movie y Nogaró, entre otros escenarios. En 2014 presentó su espectáculo Mi hemisferio derecho y fue su última vez ante el público montevideano.

En ese entonces, en una nota que dio a Cecilia Bonino (para El Observador.TV) calificó a los uruguayos como “amigos profundos”, aunque ya esbozaba alguna crítica política. Por ejemplo, se manifestó en contra de la legalización del cannabis que Uruguay había aprobado recientemente. “La marihuana te convierte en un pelotudo”, dijo y añadió que lo decía con conocimiento de causa.

Mirá el video: (la referencia a Uruguay comienza en el minuto 39:00)​

En esa nota de 2014 hubo también una revelación muy significativa para lo que vendría después. Casero dijo que los comentarios críticos que podía dirigir a Uruguay y su sociedad los formulaba desde la amistad. “Lo digo porque los quiero”, dando a entender que de no importarle la suerte oriental, no diría nada o dedicaría al país elogios hipócritas.

Aun dando por buena la lírica teoría de que sus ataques provienen del amor, “la excepción Casero” está dando pasto en las redes sociales a las fieras antiporteñas que abundan por este lado. Cada cuestionamiento de Casero hacia aspectos de Uruguay, produce el efecto malón en su contra, con comentarios que empiezan con “porteño” y siguen con “agrandado, envidioso, amargado o acomplejado”, por citar solo los adjetivos publicables. Sus notas en TV Show son de las más leídas, como todas las referidas a figuras argentinas que cuestionan algún aspecto de la nacionalidad oriental y muchos se sienten tentados al click y al comentario para defenderla de la “soberbia porteña”.

Pasó con Alejandro Fantino (dijo “Artigas es nuestro”), con Chiche Gelblung (cuando opinó “Uruguay no es un país”) o en el plano futbolero, con el periodista deportivo Mariano Closs (“Uruguay es equipo muy flojo, con pocas virtudes”). También por la picota oriental pasó Martín Liberman cuando se refirió a Luis Suárez como “caníbal” tras morder a Giorgio Chiellini en 2014.

Pero en todos estos casos hubo marcha atrás (Fantino y Gelblung aclararon o pidieron disculpas) o no se habló más del tema (Closs y Liberman). Casero es el único que reincide y en cada reincidencia parece que va a más en esta “guerra” que es personal y nacional al mismo tiempo.

Alfredo Casero
Alfredo Casero

"República bolivariana de Uruguay"

 Alfredo Casero (57 años) vive en una chacra, es también mecánico de autos antiguos y se presenta en redes sociales (más de 550 mil seguidores en Twitter) como “artista” y y “activista por la República”.

El gran vuelco en su actividad pública se produjo cuando ganó en 2015 Mauricio Macri. Casero fue uno de los artistas que más defendió en campaña y luego en gobierno el proyecto macrista y por ende, ha dedicado ríos de tuits a defenestrar todo lo proviniente del kirchnerismo izquierdoso.

Por motivos políticos se produjo la primera trifulca tuitera entre Casero y algunos exponentes uruguayos. Promediaba 2017 y José Mujica declaró que de reunificarse el peronismo, “se terminaba Macri”.

Al compartir una noticia con las declaraciones del expresidente uruguayo, Casero comentó: “viejo archipelotudo. Este boludo que sigue vendiéndole humo a los uruguayos, y se lo fuman”.

El comentario le valió enemigos uruguayos pero el malón no fue unánime. Los detractores internos del expresidente llegaron a celebrar que Casero no tomara del almíbar con el que se suele servir a Mujica en el extranjero o al menos, no lo interpretaron como un ataque nacionalista.

El siguiente cruce fue más serio. Enero de 2018: una temporada turística difícil, que había que pelear argentino por argentino, y el actor escribió: “A los que van a vacacionar a la República Bolivariana de Uruguay, cuiden a los chicos. Recuerden a Lola Chomnalez”.

El escándalo fue inmediato de esta lado del Río, con respuestas oficiales, incluidas. El intendente de Rocha, Aníbal Pereyra, le respondió y también varios legisladores.

En una nota con La Nación, días después y cuando se esperaba una marcha atrás, Casero hizo todo lo contrario. Apretó el acelerador. Dijo que su mensaje era un pedido de justicia por la muerte de la joven, cuyo caso permanece impune. Y agregó: “Los uruguayos pueden llegar a perder el gran honor de ser mejores que nosotros y nosotros dejar de ser tarados”, para insistir en su consejo de no hacer turismo en un país “inseguro”. También recordó su mala experiencia. “Yo tuve que vender mi casa en Punta del Este porque me robaban a cada rato. Hablo con conocimiento de causa”.

Ya en 2019, Alfredo Casero cruzó a Lucía Topolansky, entonces vicepresidenta, quien había declarado: “La Argentina es un país maravillosamente rico, Dios le dio todo, pero también le dio a los argentinos”.

El actor macrista no se la dejó pasar. “Esta señora viene a escupir el asado a la Argentina: no darles de comer a los bolivarianos de Uruguay, dejen de gastar en Punta del Este, no vale la pena”, aconsejó a medio millón de seguidores en Twitter. Pero lo que pudo haber terminado en un enfrentamiento político, en el siguiente tuit, fue casi una declaración de guerra. Dirigiéndose a los uruguayos, escribió: “Personalmente les haré mierda el marketing de bonachones macanudos. Cuidado este verano, roban a argentinos porque nadie hace nada: políticos y jueces son lo mismo”.

Otra vez se ganó una ola de criticas uruguayas (entre ellas la de Keoroglian) y cuando le preguntaron los medios argentinos por este incidente, Casero dijo que mientras gobierne la izquierda en Uruguay no volvería al país a actuar. 

Alfredo Casero
Alfredo Casero (Foto: archivo)

¿Y los "amigos profundos"?

 La persona que entrevistó Cecilia Bonino en setiembre de 2014 parece otro Alfredo Casero. No solo porque luego adelgazaría más de 50 kilos, si no y sobre todo por lo que dice. Aunque hilando fino, algunos comentarios podrían ser coherentes con lo que vendría después.

Sin entrar en consideraciones políticas, Casero tuvo en 2014 comentarios de elogio hacia José Mujica, entonces presidente. “Toda persona que se parece a quien dice ser, inspira confianza”, dijo sobre el mandatario.

Contó que se presenta desde 1993 en escenarios del país y que el primer consejo que dio a los uruguayos en esa época fue: “No miren televisión argentina porque se les va a pudrir la cabeza”.

Tras el halago de “amigos profundos” a los uruguayos, también reveló una relación conflictiva. Comparó su relación sentimental con Uruguay con la que tiene con su exesposa. “Yo la quiero, pero ella me odia”, dijo. Siempre adepto a los consejos, se dirigió luego a los uruguayos: “No tendrían que odiar tanto (a los argentinos). Si después se toman el barco y van allá. Les sale más barato y pasan bien”.

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