La justiciera de bien madrugar

María Noel Marrone, alias "el camionero" en su doble perfil de las mañanas del 12 y Justicia Infinita.

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Por: Mariel Varela

Entró a la Universidad convencida de que su perfil iba por el lado de la publicidad. En el trayecto su camino se bifurcó y, sin querer, terminó en un estudio de radio y con micrófono en mano. Hoy recuerda que Gustavo Rey (conductor de Abre palabra por Océano FM) se lo había pronosticado en primero de facultad, cuando en una charla profesor - alumna le adelantó que su futuro era el periodismo. Diez años atrás tampoco se hubiera imaginado en el rol de conductora por televisión abierta: "No me gustaba y no me veía ahí", cuenta. Hoy, con otra edad y más experiencia, se manifiesta cómoda en esa posición por sentirse "más cerca" del público de un magazine. María Noel Marrone o "El camionero", como le dicen sus compañeros de Justicia infinita y amigos de la adolescencia, aporta a Bien despiertos esa cuota de naturalidad y espontaneidad propias del ámbito radial, y características de su personalidad informal.

ANÉCDOTA. Su primera vez al aire fue desde un taxi. La tecnología le jugó una mala pasada y debió buscarle la vuelta para poder salir con el móvil. Con habilidad y astucia, encontró la solución en el teléfono de un tachero. Open radio se emitía por FM Del Sol los sábados y domingos, y cubría todos los deportes del fin de semana con distintos contactos en vivo. En medio de la pista de atletismo y con la entrevistada pronta para hablar, el celular dejó de funcionar: "Tu primera nota y no tenés cómo avisar. Un papelón", rememora entre risas. "Entonces me acerqué al tachero, le pedí el teléfono y llevé a una de las que corría para dentro del taxi", cuenta. En medio de esa peculiar hazaña y con una perfecta historia de color, María Noel dio sus primeros pasos en el mundo radiofónico y decidió quedarse en él.

"Es un medio fascinante" que aporta "una naturalidad increíble" y permite que te olvides de todo cuanto "exige la televisión". Si bien se planteó desde el inicio actuar "lo más parecida" a como se la escucha a través de la 93.9, reconoce que en la pantalla chica resulta más complejo jugar con el doble sentido en las distintas salidas o comentarios, así como crear una especial complicidad con el público. "Todo lo que uno dice (en televisión) se toma con otra responsabilidad y se decodifica con más seriedad", y eso reclama un "mayor filtro" en la transmisión del mensaje, argumenta. La chance de salir al aire distendido y relajado son elementos que hacen a la esencia de la radio, y promueven la libertad y creatividad a las que la periodista se amolda con facilidad.

NUNCA DIGAS NUNCA. Esta frase hecha pero no por ello poco cierta, se aplica a la historia profesional de María Noel. Al arrancar la carrera se tiende a decir "tal cosa no la haría o tal entrevista tampoco porque es un embole", dice. Hoy, y con sus vivencias como telón de fondo, es proclive a apartar esa postura. Apuesta a los desafíos sin olvidar ciertos criterios personales que entiende deben prevalecer. La exposición que genera la televisión no le entusiasmaba a los 20 años. "No me gustaba y dije nunca lo voy a hacer". Pero la experiencia, sumada al "aprendizaje de compañeros, jefes y entrevistados te da más tolerancia, y otra cintura" al momento de encarar el trabajo, cuenta.

Si bien en radio puede moverse como pez en el agua y mostrar su carácter bien dicharachero, empezó a tomarle el gustito a la pantalla chica por sentirse más afín y preparada para afrontar ciertos temas. "Diez años atrás no tenía un punto de contacto" con el público de un matutino por una cuestión generacional, y "no había nada que me pudiera interesar", argumenta. La propuesta de sumarse a Bien despiertos llegó en el momento preciso y no dudó en tirarse al agua: "Es ahora o nunca".

La buena onda con que se desenvuelve el equipo de trabajo la hizo sentir cómoda desde el inicio, y ayudó a que el nerviosismo del vivo "desapareciera" de inmediato. La campaña electoral y la posibilidad de entrevistar a los políticos desde un sillón, en un marco poco convencional, donde se crea un "clima más light" también fueron clave para que la chica descubriera otras puntas interesantes y se entusiasmara con el magazine.

El 2009 estuvo signado por buenas nuevas para la periodista de 33 años. Además de la incursión en televisión, se incorporó a un proyecto que vio nacer, pero desde otra vereda, en el rol de amiga de Salvador Banchero y Gonzalo Cammarota. La amistad se remonta a los 15 años: "Conocí a Salva en el liceo Kennedy y él era amigo de Gonza de la escuela", cuenta. El grado de conocimiento e intimidad que tienen entre los tres abre paso a un interesante juego donde prima un mensaje compinche, "de amigos" que atraviesan "una adolescencia eterna". María Noel se refiere a un chiste interno donde se ríen de que no maduran más, y actúan como si tuvieran 18 años: "Nuestras conversaciones, salidas y reacciones" son típicas de esa edad. La gran audiencia, así como la confianza y los códigos compartidos son claves para crear un ambiente ideal, donde el trío se divierte y la pasa bien: "No es una cosa que digas, tengo que ir a trabajar. No me canso", dice María Noel.

¿CAMIONERO? "Cuando era chica le decía a mi madre que iba a querer ser hombre de grande porque tienen una forma mucho más práctica de encarar la vida y solucionar los problemas", bromea María Noel. Y agrega que siente "un poco de envidia" por esa actitud del género masculino que les permite hacer las cosas de un tirón, sin dar vueltas: "¿Vamos a tal lado? Dale, me pongo un short, una remera y salimos", ejemplifica.

Producto de esa forma de encara la vida es que María Noel no considera que tiene la responsabilidad de ejercer el rol de "figura femenina" en Justicia infinita. Lejos de "etiquetar", entiende que puede llegara tener opiniones "más duras, bizarras o masculinas" que los dos hombres, y eso es parte de la dinámica del programa. Quizá se aleja un poco de lo que son las típicas reacciones de las mujeres y por eso es que sus amigos la joden con que es un "camionero"; o tal vez porque "cuando te crías con amigos hombres les sacás más la cabeza". Ni un extremo ni el otro; ni masculina ni femenina. Se trata de buscar el equilibrio. Lo cierto es que María Noel no se pasa en la peluquería, no va al gimnasio, ni hace dieta: "No soy una súper producción pero me gusta comprarme ropa o vestirme de determinada manera".

PREMIO. Se levantó un día y pensó "qué bueno sería hacer un reconocimiento a los músicos". Corría el año 2001 y aún no había despegado el auge del rock and roll uruguayo, pero sí ser percibía en el aire: "Había una cantidad de boliches, bandas y sellos que apostaban a ello", comenta.

Jamás imaginó que la mera inquietud de una joven fanática de la música podría redundar en la ejecución de la primera entrega de premios Graffiti, que se celebró en la Sala Zitarrosa, en 2002. Hoy, a la distancia, cuenta que no pensó que se podía transformar en algo tan grande.

"Me planteé hacer una movida, y hablé con alguien de un sello discográfico. Le conté la idea y le pareció buenísima", recuerda.

A partir de esta reacción optimista, miró hacia el costado y advirtió que trabajaba con la persona ideal para proponerle unirse al plan: Miguel Olivencia. Su compañero había sido manager de los Tontos, y era un fanático empedernido del género musical. "Lo empezamos a armar y así salió". Se necesitó de gran esfuerzo y compromiso por parte de ambos ya que la difusión no era tarea simple, en un momento donde el galardón no contaba con el prestigio que goza en la actualidad.

Así como los periodistas deportivos pueden compararse con "jugadores de fútbol frustrados", María Noel traslada esa analogía a esta creación que se transformó en un proyecto palpable, y afirma que ella podría catalogarse como una "música fracasada".

Vestuario: Tits y Studio Muro. Peinado y maquillaje: Nicolás Pintos para Fabián Sciuto.

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