Ella se fue

Stanley (John Cusack) y su esposa Grace se conocieron cuando se formaban como soldados del Ejército estadounidense. Un problema de vista hizo que él fuera dado de baja, mientras ella siguió la carrera y hoy sirve en la Guerra de Irak. Mientras tanto, Stanley cuida a sus hijas, de 12 y 8 años. Pero un día recibe la maldita visita en la que le anuncian la muerte de Grace. Sin saber qué hacer frente a semejante noticia, termina embarcado con sus hijas en un viaje de días con destino a un parque de diversiones sin decirles nada de la muerte de su madre. El film, escrito y dirigido por James C. Strouse, muestra ese viaje por la carretera en la que la única que parece estar cómoda es la más pequeña de las niñas. La mayor intuye que algo sucede, pero igual se deja llevar por esa repentina libertad que les propone un padre hasta entonces de reglas estrictas. Una mirada a lo que sucede con las familias de las víctimas de una guerra que no se juzga, si bien en algún momento el personaje del hermano rebelde de Stanley funciona como crítica. Lo que importa es ver cómo esa familia resuelve su nueva situación, con tiempos que le son propios y que vale la pena respetar.

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