El trabajo soñado que le permitió estar junto a sus ídolos: la historia de Joaquín Lynch

Joaquin Lynch. Foto: Difusión

ENTREVISTA

El publicista argentino radicado en California habla de sus trabajos con Michael J. Fox y Pharrell Williams, vivir en China y hacer publicidad para el mundo

Comenzó en Argentina de la mano de la empresa Young & Rubicam y ahora está viviendo en Los Ángeles, aunque su vida ha sido de valijas, pasaportes y buscar oportunidades. Hace 12 años que Joaquin Lynch trabaja en publicidad, ahora es creativo, y dice que todo el día está pensando en comerciales. Su profesión lo llevó a trabajar con personas importantes en la industria, como Robert Yeoman, quien ha sido director de fotografía de las películas de Wes Anderson, y trabajaron juntos en un proyecto para un videojuego.

También le interesa mucho en fútbol, porque cuando atiende el llamado de Sábado Show lo primero que pregunta es cuál ha sido el cambio con el nuevo director técnico de la selección uruguaya. Vive en el exterior y es de Argentina, pero el fútbol le gusta mucho.

Si bien uno puede tener la imagen de ese mundo gracias a series como Mad Men, o películas donde los ejecutivos siempre están apretando una pelota para el estrés (Lynch dice que no dista mucho de la realidad), este creativo que comenzó en un equipo chico en Argentina ya estuvo en China y ahora vive en Estados Unidos y trabaja para la MLS, que es como jugar en la Premiere League, ya que es una de las firmas importantes en publicidad del mundo.

Además de divertirse y poder trabajar con sus ídolos, en 2010 fue reconocido como el Mejor Director de arte menor de 28 años en Argentina por el Círculo de Creatividad Argentina. Así es la vida de Joaquin Lynch, quien repasa algunos momentos de su carrera y sus campañas.

—Este trabajo te ha permitido trabajar con gente como Pharrell Williams. Imagino que no era lo primero que tenías en mente cuando decidiste dedicarte a la publicidad.

—Sí, pasan estas cosas cuando estás trabajando afuera. Tenés estas oportunidades que te llama Adidas y te dice: tengo una campaña para presentar la ropa de Pharrell y tenés que hacer una campaña con él y tenistas para el US Open. Así que de golpe estás pensando ideas para que venga Pharrell y hable a la cámara. Son momentos donde decís: qué estoy haciendo.

—También con Michael J. Fox.

—Sí, teníamos que lanzar Sonnet que es una agencia de seguros digital de Canadá que era nueva, y había que pensar una campaña que fuimos trabajando y terminamos usando a Michael J. Fox que era como uno de nuestros ídolos. Lo pensamos para usar su voz. Se nos ocurrió que podía ser él y a la empresa le gustó, y de repente estás grabando con el tipo que era tu ídolo de la infancia que lo veías en Volver al futuro y ahora lo veo mientras lee y actúa mi guion. Entonces es muy divertido todo.

Joaquin Lynch. Foto: Difusión
Joaquin Lynch. Foto: Difusión

—¿Es complicado hacerse un nombre dentro de una industria competitiva como la publicidad?

—Es difícil porque es medio como el fútbol, es de oportunidades, mucho de haber caído en un lugar indicado y que una persona conoce a otra y te vaya vinculando, y después tu trabajo y que sea bueno y famoso. A veces estando en lugares desconocidos, como Argentina, es más difícil llegar a ser importante. Entonces empezás a moverte, vas a otros países.

—¿Cuál fue tu salto?

—A China. Me llegó la oportunidad de liderar Coca Cola en un país que no conocía, entonces fue aprovechar la oportunidad que está buenísima porque es manejar un equipo de publicidad en China aunque no sepa el idioma.

—¿Cómo te hacías entender?

—Un poco de inglés, y después es entender que las ideas empiezan a ser más globales y te podés hacer entender. Y yo, viniendo de un país como Argentina que es el segundo o tercero que más consume Coca Cola en el mundo, a ellos les servía, para meter esa comunicación en China. Entonces empezás a usar cosas que sabés de tu trabajo y tu vida y las vas usando en otros mercados, mientras tanto tenés que ir aprendiendo qué cosas son las que le gustan a los chinos. Tenés que meterte en su cultura y aprender que a ellos no les gustaba el líquido negro. Fuimos viendo cómo podíamos hacer para que les gustara y enseñarles a tomar esa marca. Así sacamos una campaña para que tomen Coca Cola. Y todo fue con presupuestos gigantes porque son millones y millones de personas y todo es gigante. Además, al ser Coca Cola trabajábas con famosos de Asia. Yo no los conocía, pero allá son lo más grande que hay y terminé trabajando con una banda que no tenía idea quiénes eran, pero eran como los Beatles de Asia. Terminamos produciendo una canción con ellos para una campaña de verano. Esas cosas son muy graciosas.

—Y después de ahí te fuiste a Nueva York.

—Sí, fue irme a otro mundo y otra forma de pensar la publicidad.

—¿Por qué?

—Porque en Argentina y China son campañas para ahora y este mes hacemos tal campaña. En Estados Unidos es más planeado y son cosas más conceptuales. Tienen lo del día a día, pero hacen campañas pensando que van a durar dos o tres años. Entonces las ideas son distintas, y todo eso lo vas aprendiendo, moviéndote y trabajando con distintas agencias. Hay unas más creativas, otras más de negocios y es otro tipo de idea y creatividad. Han sido 12 años de aprendizaje y mezclar el conocimiento.

—En Argentina, China o Estados Unidos, ¿la publicidad es igual?

—Sí, al final del día es entretenimiento. Cada uno tiene su lenguaje específico y sus detalles, pero hoy estamos en un mundo globalizado y todos seguimos lo mismo. No hay diferencias entre los adolescentes de Nueva York y los de Buenos Aires, los dos escuchan rap, miran fútbol o basquet, tienen la cultura de las zapatillas, los chistes de amigos son los mismos; te ponés a pensar y a encontrarle las diferencias y son pocas. Es lo que pasa cuando te piden una campaña “para el mercado hispano”, y vos le decís: es lo mismo, no hay diferencias, porque es el mismo humor, las mismas historias. Todos quieren ser felices, todos quieren crecer, tener una familia sana y feliz, divertirse con amigos. Al final del día somos todos iguales aunque seamos todos distintos.

—¿Qué es lo te gusta de la publicidad?

—Me gusta que aprendés mucho de la gente. En publicidad tenés que estar todo el tiempo buscando insights y conceptos sobre la gente y eso te abre a escuchar distintas culturas. Eso es lo divertido.

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