Entre las varias curiosidades de Mr. Bean, está la coincidencia de su nombre de pila con el de su actor: Rowan. En los cinco años que duró la serie en la televisión británica (desde 1990 hasta 1995) jamás se mencionó el nombre del particular personaje. Fue recién en su primera película -Bean, 1997-que se develó la identidad completa de este señor alto, infantil y tan cínico como ingenuo. Podría decirse que Mr. Bean se convirtió en el mejor exponente del humor inglés contemporáneo.
Rowan Atkinson nació el Día de Reyes de 1955. Se graduó como ingeniero eléctrico pero poco a poco se fue acercando a la interpretación, primero escribiendo, luego poniendo el cuerpo. Mr. Bean es su creación más popular, de hecho esta serie británica se vendió a más de 200 territorios, generó dos películas, una serie de dibujos animados, un videojuego y variedad de merchandissing.
Hay un capítulo en especial que logró destacarse del resto, consiguiendo casi 19 millones de espectadores: The trouble with Mr. Bean, que se emitió en 1992.
Si Mr. Bean se rodeó de su amigo empeluchado Teddy, su novia Irma y su auto Austin Mini al que cierra con candado, Mr. Atkinson tiene una debilidad: los autos deportivos. Incluso sufrió dos accidentes de tránsito.
Atkinson acumuló premios gracias a Bean (Emmy Award, British Academy Award, entre otros) pero fue lo suficientemente hábil como para despegarse del personaje. Si bien tuvo una participación en James Bond: Nunca digas nunca (1983), creó su propio agente especial: Johnny English. Tan extravagante como Mr. Bean, pero con muchas más palabras, English estrenó en 2011 la secuela Johnny English recargado. Si siente curiosidad, todavía puede verlo en las salas de cine locales.