El precio por estar cerca de la fama

Por Luis Ventura

Hasta cuánto podemos llegar a pagar por un minuto más de fama, por estar cerca de alguna figura o no dejar el protagonismo? Me lo pregunto todo el tiempo y no siempre encuentro las respuestas. Y me impongo profundizar en el tema porque han pasado cosas en los últimos días que me han conmovido y plantean interrogantes.

Por ejemplo, la muerte del león de la cumbia, Leo Matteoli. Todos sabíamos que su salud no estaba bien, que él no sólo decía que se iba a morir joven sino que también volcaba en sus letras y en sus temas la figura de la muerte y la tragedia. Como si un espíritu premonitorio lo invadiera, como si tuviese la clarivedencia de saber cómo sería su final. Es más, varios días antes de su cumpleaños, que era el 13 de agosto, a él le festejaron su onomástico con 39 velitas y en esa ocasión sentenció que no esperaba morirse por haber armado la torta antes.

El domingo 7, cuando no respondía a los llamados, lo fueron a buscar a la habitación de un hotel de Necochea y Leo Matteoli estaba muerto. ¿Causas?... El certificado de defunción habló de infarto. La realidad muestra que murió de su insuficiencia respiratoria por el centenar de cigarrillos que fumaba por día, durante semanas, meses, años. Por el alcohol en desmedida y otro tipo de excesos entre los que deben contemplarse la intensidad y la cantidad de trabajo. Tres, cuatro... y los recitales que fueren necesarios para mantener a sus músicos y a su familia con dignidad. Leo era una máquina de facturar y nadie quería ni pedía que descansara.

Matteoli seguía trabajando, cantando, con frío y con calor, recorría kilómetros en las madrugadas que se convertían en mañanas. Quizás tampoco quiso bajarse del éxito, del protagonismo. ¿Por qué?

Rocío Guirao Díaz terminó en pocos días desvinculada de su infantil El arco iris del Teatro Broadway, con todo el estrés y fue a bailar a ShowMatch y terminó estrellando su rostro contra el piso cayendo de casi 2 metros de altura. ¿A título de qué? Si dinero, por estar casada con el zar de los embutidos en el Río de la Plata, no le falta. Fama tampoco, ¿quién puede cuestionar a Rocío como modelo popular? Pero ella no paró hasta quedar escondida en su realidad y muy deprimida.

Y en estas horas, la madre de un chiquito de 13 años, denunció a Cynthia Fernández porque en el medio de una multitud descontrolada le pidió una foto a la modelo y, según la madre, Cynthia le dio un puñetazo cuando estaba en medio de una turba. La bailarina pide disculpas y dice que jamás se enteró que ese niño existía y mucho menos de que haya sido su intención golpearlo.

Todo bien, la admiración, el tratar de acercarse a la gente de los medios, pero a esa mamá habría que haberle dicho también que no debió llevar a su hijo de 13 a un tumulto semejante como fue Un sol para los chicos porque lo que le pasó también es consecuencia de desafiar al peligro de amontonamientos donde puede pasar de todo. El estar cerca vuelve a convertirse en trampa de tantos disgustos y lo más saludable es evitarse antes. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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