¡Basta de homenajear a Adelito por TV!

Por: Luis Ventura

Hay días en los que siento un hastío espiritual que no logro controlar y prefiero apagar el televisor. Como si mi vaso estuviera a tope y el goteo televisivo siguiera cayendo sobre mi tolerancia a ver tanto reviente, tanta mugre y tanto delito. Está bien que el mundo, la sociedad y mucha gente no elige el mejor camino, pero también es cierto que sería bueno distinguir el optimismo, la buena educación y los sentimientos sanos en pantalla. Estoy cansado de que aunque al final ganen los buenos, y no siempre, la mayoría de las ficciones distingan a los malos, los perversos, los tramposos y a los estafadores a cada rato.

En días en los que pude quedarme en casa y logré adueñarme del control remoto, hice un ejercicio visual para descubrir que lo malo tiene más presencia en la TV que lo bueno. Tomate el tiempo para hacer un mapeo de propuestas televisivas y vas a descubrir que lo oscuro le gana a lo transparente, que lo turbio a la claridad y que la delincuencia es exaltada por sobre la ley y la calidad de vida. ¡Basta de pálida, loco! Si mirás los noticieros, te enterás de que robaron un banco, estafaron a una financiera, que incautaron no sé cuantos kilos de droga, que fulano asesinó a sutano, que el fútbol fue desbordado por la violencia... ¿No es hora de que también informemos otras cosas? Yo no digo que si vale la noticia se la integre a los informes, pero también démosle aire a la inauguración de una escuela, al alumno que tuvo el mejor promedio, al deportista que batió un récord, al chico que devolvió una billetera que encontró en la calle, al futbolista que salió goleador de inferiores, al botija que labura y estudia sin drogarse…

Y si me meto en las ficciones, no son pocas las que se abrevan en historias retorcidas, rebuscadas de pasados pesados, presentes complejos y futuros inciertos. Los personajes siniestros siempre capturan el centro de la escena para poner en jaque el protagonismo de los bondadosos. Y si le sumás toda esa guarda de programas que te empiezan a escarbar en los suburbios y la periferia de la sociedad, ¡ni te cuento! Ahí tenés Cárceles, con toda la parafernalia tumbera. Y detrás de este tipo de ciclos te aparecen Policías en acción, E-24, Cámara testigo… Todo el reviente y rebusque morboso de la droga y las adiciones más devastadoras. Ya está, muchachos… Todo bien, pero cada vez me dan más ganas de ver las boberías de Marley tropezándose con su torpeza, escuchar los chimentos frívolos de Rial, los dibujitos coloridos de Disney, los documentales de selvas y faunas, y recuperar a El Chavo, Los 3 Chiflados, El gordo y el flaco o al eterno Chaplin… ¿Me estaré volviendo viejo o a lo mejor saludable? Puede ser... Chau, hasta el Sábado… Show

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