Anahí Lange: "Me entregué al sistema y me vacuné para cuidar a Ciro"

Anahí Lange. Foto: Andrea Silvera
Anahí Lange meses después de haber recibido a Ciro, su primer hijo.
Foto: Andrea Silvera

NOTA DE TAPA

La comunicadora y su marido Sebastián Rebollo recibieron a Ciro, su primer hijo, el 21 de enero. El bebé nació por cesárea y pesó 2,800kg. "Es un bebito feliz", asegura ella en una entrevista íntima.

Anahí Lange. Foto: Andrea Silvera
"La cantidad de seguidores en mis redes subió muchísimo durante mi embarazo", asegura Anahí. Foto: Andrea Silvera Make up: Victoria Vázquez

La vida de Anahí Lange dio un giro de 180 grados el 21 de enero de 2022. Ese día dio a luz a Ciro, el primer hijo que tiene con su marido Sebastián Rebollo. “Salimos de casa siendo unos y volvimos siendo otros”, recuerda emocionada. Pero no todo fue color de rosas. El bebé llegó luego de una secuencia de mucho estrés para la pareja, que incluyó un contagio de Covid y dificultades en el trabajo de parto que derivaron en una cesárea. “Es tan lindo lo que se recibe del binomio madre-bebé que todo vale la pena al 100%”, destaca ella.

En un diálogo íntimo, la integrante de Algo Contigo habla sin tabúes sobre la maternidad y de los primeros meses de crianza de su hijo. “Me ordeño en el estudio durante los cortes del programa”, revela. Además, confiesa que pese a sus dudas, finalmente se vacunó contra el Covid. “Me entregué al sistema”, dice entre risas.

-¿Cómo dirías que estás atravesando el proceso de la maternidad?

-La maternidad me tiene muy contenta. Nunca fui tan feliz. Estoy en mi mejor momento personal. Es muy difícil de explicar el amor que se siente por un hijo hasta que uno lo tiene. Sentir ese amor tan inmenso es lo que me hace más feliz. El 21 de enero nos fuimos de casa con Seba siendo unos y nunca volvimos a ser los mismos.

-¿Cambió tu personalidad en algún aspecto?

-Me impresiona cómo cambiaron mis prioridades. Lo que más me importa es Ciro y todo lo demás pasa a un segundo plano. Hay discusiones con Seba que ya no tenemos porque los dos estamos dedicados al cuidado del bebé. Viene mi madre a contarme un problema, o algo que pasa entre amigas o en el trabajo y antes me podía preocupar, pero hoy me resulta ínfimo.

-¿Cómo es Ciro?

-Maravilloso. Es muy despierto. Todo el mundo decía como algo bueno “qué despierto que es” porque los recién nacidos en general se pasan durmiendo. Pero todo lo despierto que es de día también lo es de noche. Duerme lo necesario, pero no más de tres horas de corrido. Es activo y movedizo. En la panza se pasaba pateando y ahora que nació también. Es muy simpático. Mira una cara nueva y lo primero que hace es sonreír. Hace un mes empezó a dar carcajadas y eso a mí me derrite. Es un bebito feliz. Tiene un humor muy lindo, no llora demasiado. Nos fuimos a Buenos Aires cuando él cumplió tres meses y se portó divino.

-¿Cuál dirías que es la parte menos positiva de la maternidad?

-Soy una abanderada de no hacer de la maternidad algo perfecto. Lo más desafiante es el tiempo y la energía mental y corporal que le demanda a la madre. Todo el tiempo hay que estar poniendo el cuerpo. Me baño rápido porque si entro a la ducha y el bebé quiere estar conmigo tengo que salir a calmarlo. Me aguanto las ganas de ir al baño para hacer lo segundo porque muchas veces el bebé me precisa por algún motivo. Estoy todo el día ordeñándome donde puedo y pensando en cuántos mililitros me faltan para llenar las memitas que le tengo que dejar para el día siguiente. Mientras duermo lo escucho respirar, y si respira diferente me despierto para ver qué pasó. Una está en un estado de alerta permanente. Al tener otras actividades, una está siempre cerca de desbordarse.

-¿Cómo te llevás con los cambios en tu cuerpo por haber atravesado un embarazo?

-Si bien es cierto que mi figura es similar a la previa al embarazo, yo no me veo igual. Yo trabajo con mi imagen y me veo todo el tiempo. La realidad es que solo me entran dos jeans de los que me entraban antes. Yo estoy agradecida con toda la metamorfosis que hizo mi cuerpo, pero verme diferente me cuesta. No dramatizo la situación, pero por momentos tengo que concentrarme y repasar todo lo que viví para que no me gane la ansiedad de querer que me vuelva a entrar la ropa que me entraba antes.

-En los días previos al parto, tu marido Sebastián se contagió de Covid, ¿cómo transitaron esa situación?

-Si Ciro hubiera nacido en esa semana, Seba no me iba a poder acompañar al parto y para mí eso era fundamental. Me tuve que amigar con la posibilidad de que Seba no estuviese. Eso me mataba y me angustió. No le tenía miedo a mi contagio. Tenía miedo de que Ciro naciera y Seba no pudiera estar. Finalmente no me contagié. El alta de Seba era el 14 de enero, que era la fecha que tenía Ciro para nacer. Por suerte nació después, pero pasamos una semana horrible. 

Anahí Lange. Foto: Andrea Silvera
Anahí aplica un particular método de crianza por el cual el bebé permanece descalzo. "Entra mucha información por los pies", explica la mamá. Foto: Andrea Silvera
-¿Cómo fue el día del parto?

-Muy intenso. Empecé con contracciones fuertes en casa a las 11 de la noche y Ciro nació al mediodía del día siguiente. Fuimos al hospital a las 5 de la mañana y me dijeron que todavía faltaba. Yo seguí con el trabajo de parto y cuando vi que era lento llegó un momento en el que pedí darme la (anestesia) epidural, que no la habíamos contratado de antemano. Seba llamó a 10 doctores y ninguno podía ir porque justo había una ola de ómicron y unos estaban contagiados, otros en cuarentena y otros de licencia. Yo estaba a los gritos como una loca. Cuando empecé a pujar, la ginecóloga me dijo que el bebé no descendía y que había que seguir intentando media hora más. Le dije a Seba que no daba más así que terminamos en una cesárea. Fue una cesárea divina en la que me contaban todo lo que iba pasando.

-¿Tuviste alguna complicación con las exigencias nuevas, como amamantar?

-Sí, uno de los pezones se me lastimó con la primera agarrada de Ciro. Durante su primera semana hubo un pezón que no lo pude usar. Estaba agrietado, se me cortó al medio y era muy doloroso. Esa semana fue brava porque el bebé estaba aprendiendo a amamantar, yo también estaba aprendiendo y estaba dolorida.

-¿Tenés algún pudor a la hora de amamantarlo en un espacio público?


-No tengo ningún pudor. De hecho, me ordeño en el estudio de Algo Contigo. Hay una sala de lactancia en el canal, pero ir hasta ese lugar me lleva tiempo así que lo hago en un rinconcito.

-¿Cómo impactó la llegada de Ciro sobre la pareja?

-A mí me hizo reenamorarme de Seba. Él es un padrazo. Yo ya lo sabía porque tiene un hijo de 22 años al que conocí en su adolescencia, pero ahora lo volví a ver tomando un rol de padre impresionante. Y es flor de compañero. Parte de sentirme tan bien en estos primeros meses tan difíciles y demandantes tiene que ver con la buena compañía que tengo. Hemos tenido rispideces, pero gracias a que nos conocemos mucho y tenemos mucha terapia encima siempre ponemos en palabras lo que nos pasa y no dejamos que eso avance.

-¿Recordás alguna discusión puntual?

-La última fue porque yo fui sola al pediatra con Ciro, que me demoró, y Seba quiso ponerse a la orden pero yo no le di lugar. Él quiso demostrar que me quería ayudar, pero yo estaba en una postura de “yo puedo sola”. Cuando salí del pediatra ya era tarde y encima al auto se lo había llevado la grúa. Yo tenía que llevar el bebé a casa y no me daba el tiempo para llegar al canal. Me desbordé y hubo una discusión con Seba en la que él me decía que se había puesto a la orden. Estuvimos como dos días alejados hasta que lo hablamos y floreció al amor.

-¿Hay tiempo para sexo en la pareja durante esta etapa?

-No hay ni tiempo ni ganas (risas). Nosotros somos una pareja sexualmente activa que disfruta mucho de su intimidad, pero todo cambió completamente cuando nació Ciro. Se necesita una ceremonia para que eso suceda. Ya no puede ser de forma espontánea. Tiene que ser mientras Ciro esté durmiendo, y durante la situación él tiene que seguir dormido. Si se despierta, hay que cortar el asunto e ir a atender al bebé. La libido de la mujer muchas veces cambia cuando está amamantando. Yo no siento el deseo sexual que sentía antes. Buscamos la forma de mantener la llama viva, pero es difícil.

-¿Finalmente te vacunaste contra el Covid?


-Sí, después de parir. Me entregué al sistema (risas). Cuando nació Ciro había una ola de casos de ómicron. Entendí que si me vacunaba podía actuar como una barrera para que no se contagie Ciro. Una noche escuché una conversación privada entre Seba y nuestra doula Alicia en la que él le decía que le preocupaba que yo me contagiara. Me llegó al corazón.

-Hiciste una especie de reality show en las redes sobre embarazo y los primeros meses de Ciro, ¿cuáles fueron las repercusiones?

-Siguen siendo muy buenas. La cantidad de seguidores subió muchísimo durante mi embarazo. Ahora un 80% de mi comunidad son mujeres. Me encanta compartir con ellas lo que me pasa y recibo mucho feedback del estilo “esto no lo sabía y me hace bien saberlo”. Hay madres que me pasan piques buenísimos. También hay mensajes que me emocionan como “tuve a mi bebé ayer y me acordé de lo que dijiste”. Pensar que una mujer que está pariendo se acuerda de una recomendación que yo hice me llega a la fibra muy interna.

-¿Te cuestionaste en algún momento sobre si es bueno exponer a Ciro en las redes?

-Con mi embarazo no me cuestioné, pero con respecto a Ciro a cada rato nos preguntamos eso con Seba. No sabemos si hacemos bien en exponer al bebé. Es una decisión que Ciro no puede tomar. Una dice “hasta que él no me diga que no quiere fotos yo le sigo sacando”, pero tampoco está bien. Lo debato a cada rato, pero es tan lindo que no puedo dejar de mostrarlo.

-¿Recibiste alguna crítica en esa dirección?

-Sobre la crianza la gente se siente muy en la libertad de opinar. Cada uno hace lo mejor que puede. Cuando me critican también lo hacen desde ese lugar: “a mi hijo lo crié de esta manera y me salió bien así que vos tenés que hacerlo de la misma manera”. Yo tengo una corriente de crianza muy clara con la que no todo el mundo está de acuerdo. Por ejemplo, con dejarle los pies descalzos. Hay muchos estudios científicos que dicen que por los pies entra mucha información durante los primeros dos años de vida, entonces está bueno que estén descalzos. Mi madre, por ejemplo, ve los pies descalzos y me dice “abrigalo porque se va a enfermar”. Algunos se interesan y me preguntan los motivos y otros me dicen que soy una inconsciente.

-¿Le has dado algún consejo a Andy Vila, que atraviesa el mismo proceso?

-Le di consejos durante todo el embarazo. En los últimas semanas estuvimos más en contacto. Me preguntaba por los dolores durante los días previos al parto. Le recomendé que contrate una doula, y llamó a la misma que yo.

-¿Te costó renunciar a Día a Día, el programa que hacías con Fito Galli en VTV?

-Muchísimo. Extraño a Fito (Galli) y Día a Día. La decisión la tomé para estar más tiempo con Ciro. Estuve durante muchos años y me costó cerrar ese ciclo. Me encantaría volver en algún momento. Fito es mi gran maestro en televisión. Él siempre me dio un muy lindo lugar y aprendí un montón al lado de él.

-Y te reincorporaste a un Algo Contigo (Canal 4) diferente…


-Sí, estaba un poco nerviosa. Me encontré con una muy linda sorpresa. La escenografía es espectacular y la nueva producción es muy linda. Está buena la sinergia entre lo que sucede al aire y detrás del aire. Extraño mucho a Lu (González), pero ella tomó la decisión de dejar el programa.

-¿Estuviste de acuerdo con su decisión?

-Sí, pero me costó. Ella es mi amiga y dejamos de vernos todos los días. Cuando me lo planteó ya era una decisión tomada. Yo lo único que podía hacer era apoyarla. Me la veía venir, ella necesitaba algo diferente.

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