En una casa amplia y vieja del barrio Capurro ensaya el Cuarteto Ricacosa: Camilo Vega, Matías Romero, Martín Tejera, Sebastián Rey. Rondan los 30 años y son amigos de la infancia y de la música. Se acercaron al tango lentamente, convencidos por la guitarra y esa seguridad que dan los espacios conocidos: es la música que escuchaban sonar en los almacenes de La Teja, los boliches de Belvedere, los parlantes de las ferias. Al tango lo sienten más que al rocanrol. Cuando decidieron quedarse en el género golpearon las puertas de los viejos maestros para saber cómo hacen ellos para cantar tango con las cuerdas de las guitarras. Y de paso mostrarse un poco atrevidos, pero con orgullo.
MARIÁNGEL SOLOMITA | FOTOS: LEO CARREÑO
Para contestar las preguntas se sientan en fila, reproduciendo la formación de un cuarteto. En un gesto automático agarran las tres guitarras y el guitarrón y empieza a sonar una música susurrante. Este sonido acompañará las primeras respuestas.
"Nos pusimos a investigar el tango porque nos pareció muy interesante toda la escuela guitarrística y no solo en el tango, sino en la milonga, en el folclore, como un gran paquete", dice Sebastián, una de las dos voces de Ricacosa. "De alguna manera estaba en nosotros. No es que vengamos de familias tangueras, de más chicos tocábamos otro tipo de músicas pero comenzamos a interpretar a nuestra trilla urbana como una escena muy tanguera y empezamos hacer canciones con esos aires pero con la cotidianidad de lo que son nuestros días".
El cuarteto Ricacosa arrancó en el 2006. En este tiempo se fue un integrante, Fabricio Breventano, y se sumó otro, Matías Romero. Ganaron algunos fondos que les permitió comprar equipos y grabar tres discos (Milongueando, Bien parejito, Cimarrón) y quedarse con dos premios Graffiti al Mejor Disco de Tango. Llenaron boliches y algunas salas, incluyendo el Solís. De esa experiencia surgió el DVD que editó Ayuí Tacuabé hace pocos días. En 2013 se van de gira por primera vez: Colombia, Panamá, Costa Rica. Queda pendiente el recorrido por Uruguay, pero aún no han conseguido apoyos económicos que permitan costearlo.
Audaces. Desde el lanzamiento de Cimarrón los Ricacosa trabajan con manager (primero fue Tamara del Castillo, ahora Adrián Minutti). Fue necesario para organizar la bohemia. Hoy en día viven de la música -o la viven, según dicen bromeando- y tocando en el país.
Este DVD surge por gusto y estrategia. "Queríamos hacer un show grande para poder sumar temas de todos los discos y queríamos un material tipo carta de presentación para movernos mejor, con la formalidad que da un concierto en el Solís", explica Martín, la otra voz de la banda. Con esta misma determinación debieron haber golpeado, literalmente, la puerta de Hilario Pérez.
"Le caímos a su casa para preguntarle cómo es lo que él hace. En eso sí somos atrevidos", dice Camilo. Se suma Martín: "Julio Cobelli fue el primero que se arrimó a ver qué estábamos tocando. Con él compartimos más tiempo". También han cantado junto a ellos referentes como Giovanna y Adriana Varela. "Su respeto lo hemos ganado porque no nos hemos metido en el tango y en la música criolla de atrevidos, sino investigando, mirando para atrás, rescatando discos viejos, tratando de aprender de estas músicas", agrega Matías.
No es fácil integrarse en el círculo tanguero. "Aunque depende de qué manera. Si vas a jugar al gardelito se te va a hacer muy difícil, pero el grupo tiene su personalidad", retoma Camilo. "Esa personalidad nos abrió más allá de este círculo." "Está ese mercado for export en que no solemos estar contratados, por ejemplo para los mundiales de tango", interrumpe Martín. "La guitarra es lo más marginado que hay en el tango y acá para ganar un respeto tuvimos que tener un repertorio bailable y tocar varias veces con milongueros, como para ganarnos su respeto, sino te hacen la cruz", concluye Camilo.
-¿Cómo dirían que es su público?
-Matías: Viejo.
-Martín: Hay de todo, niños y jóvenes también. Van más montevideanos, más veteranos. Hay muchos adolescentes que no escriben por Facebook, algunos nos han dicho que luego de escuchar nuestras canciones se juntaron con amigos para hacer tangos. Nos pasó acá y en Argentina.
-Sebastián: Ahí te sentís que te convertiste en una piedrita para que resurja la música autóctona, que es justamente lo que a nosotros nos gusta, la cuestión de la raíz.
-En el momento de interpretar un tango, de cantarlo, ¿cómo encontraron el estilo original?
-Sebastián: ¡Yo le copio al `Negro` (Martín) y el `Negro` le copia al `Polaco` Goyeneche!
-Martín: Hay influencias desde Gardel a Goyeneche, también Adriana Varela en su momento abrió la cancha para que surgiera una nueva manera de interpretar el tango para esta generación que tenemos unos 30 años. Es una mina que arrimó a mucha gente al tango, ella misma influenciada por el `Polaco`. Si nos ponemos a escarbar un poco capaz que un maestro como Alberto Mastra no era tan conocido acá para mucha gente que lo conoció a través nuestro. Hay gente que ni siquiera escucha tango pero escucha Ricacosa.
-Camilo: Hay gente de otro palo que se interesó en el tango por Ricacosa y a su vez Ricacosa se interesa y está influenciado por otras cosas que son tangueras y no son tango. Como las bandas de rock nacional, Jaime Roos, Rada, Fernando Cabrera...si escuchás bien el tango está en todos.
-Martín: Por ahí de ese licuado de influencias termina saliendo algo que es único también, y que nosotros consideramos que es nuestra manera de cantar: a la manera Ricacosa.
Quebrada y papelón. El próximo disco vendrá más cargado de temas propios. Hasta ahora sus discos y shows alternan un tema clásico y uno "de la barra". Hay letras de cada uno de sus integrantes y de amigos como Fabricio Breventano y "Pato" Mendaro. "Los clásicos que tocamos son obras que sentimos como nuestras, aunque suene trilladísimo", dice Martín; y sigue "pero es así, sentimos que las milongas de Mastra hablan de las mismas calles que transitamos nosotros. Las obras de Troilo no son uruguayas pero están en el sonido de nuestro boliche, de nuestra radio. Ese es el sonido de acá, nos identifica más que el rocanrol o cualquier otro tipo de música".
El público inicial fue un grupo de bailarines de tango. En esa época, la de los primeros ensayos, cuando empezaba a salir ese sonido conjunto, el Cuarteto vivía en la calle Hermano Damasceno. Ahí organizaban Las milongas de Damasceno, ellos tocaban, los bailarines acompañaban.
-Insisten mucho en el baile: ¿Cómo creen que la danza del tango lo complementa?
-Sebastián: Es una pata fundamental.
-Matías: Antes se tocaba para bailar, no había letras.
-Martín: Nosotros estamos más cómodos tocando para bailarines que para gente que está quieta en una butaca mirándote. Cuando la gente baila nosotros estamos más distendidos. Es diferente: vos escuchás algo que está tocado en un teatro y puede sonar divino, hay silencio, pero cuando alguien baila estás correspondido y entonces ya tiene otra sonoridad.
-Sebastián: La presencia de bailarines es parte del espectáculo pero no solo para el público, para nosotros también; nos causa satisfacciones lindas.
Oídos nuevos. El Cuarteto Ricacosa es caprichoso y hábil. Endulza el oído trayendo de regreso ese sonido que se asocia a Alfredo Zitarrosa y a Amalia de la Vega para recrear el viejo tango y proponer uno nuevo. Aquí es donde la tradición se rompe. Los universos de sus letras son actuales para la juventud local, convirtiendo en lunfardo tanguero expresiones que bien podría pertenecer a cualquier otro género musical. De ese intercambio surge un humor envidiable.
El tango El rastrillo funciona como una repaso por la vida de un "plancha" que pasa droga, cambia de barrio y decide buscar una mejor vida trabajando en un carro de chorizos. Apartei es un lamento amoroso actualizado: la mujer amada prefiere al DJ de la discoteca. Histeriquita comienza imitando el ringtone de una chica que no se decide entre el cantante y su novio "titular". A quema uña describe cómo se arma un cigarro de marihuana y recuerda entristecido las épocas de "Julio María" en que era difícil conseguir porro en las calles. Arrancá pa` la granola le sugiera a una joven no tomar tanto cuando sale.
Así lo ve Sebastián, "quizás nuestras canciones lucen más si están al lado de un clásico, para que haya un buen contraste. Es que si partís del tango llorón te pueden sorprender nuestras letras, aunque no inventamos nada. Si te ponés a investigar el tango te encontrás con un montón de letras que son así, picantonas, más simpáticas. Nosotros hablamos del Montevideo en el que vivimos, usamos las canciones como una especie de canal para contar historias bien cotidianas y descriptivas de nuestros días. Escribir tangos es inagotable."
MUNDO FÉRTIL
El Cuarteto Ricacosa logró vivir de su trabajo, basado en buena parte en letras desprejuiciadas que escapan al "tango llorón." Lejos de otras bandas que eligen fusionar el tango con ritmos modernos para actualizarlo, estos músicos mantienen la tradición menos popular del género con arreglos para cuatro cuerdas.