EL SISTEMA DE SALUD OPINA

La tarjeta de Sartori: ¿qué tan viable es dar medicamentos gratis a los jubilados?

¿Qué tan viable es dar fármacos gratis a los jubilados, como prometió Sartori? La industria y el sistema de salud desconfían de la idea: estiman que costaría el doble y que no podría concretarse en 2020. El equipo del político dice que las dudas sobre su implementación son “detalles”.

Juan Sartori, precandidato por el Partido Nacional. Foto: Darwin Borrelli
Esta fue la mejor sonrisa que logró Juan Sartori luego de que su equipo le insistiera para que se sacara una foto con la tarjeta. Foto: Darwin Borrelli

"Juan, ahí viene un jubilado. ¡Foto con el jubilado!", grita un hombre que reparte listas del precandidato nacionalista Juan Sartori. Es viernes de tarde y la esquina de 8 de Octubre y Serrato es un caos. Al tránsito habitual se le suman decenas de militantes y curiosos que quieren sacarse una selfie con él. El jingle pegadizo suena a todo volumen y un grupo de mujeres -entre ellas, la senadora Verónica Alonso- baila al compás. Banderas, gorros, camisetas, libros y folletos con la cara o el nombre del factor novedoso de esta campaña se reparten entre los vecinos.

El País acompaña a Sartori porque su equipo prometió que entregaría las tarjetas Medicfarma, que materializan la última propuesta que lanzó el competidor y que estuvo cargada de polémica. El empresario anunció que de ser electo presidente, todos los jubilados del país accederán a los medicamentos de forma gratuita en cualquier farmacia con solo presentarla. Según su estimación, este proyecto le costaría US$ 154 millones.

Sin embargo, en la recorrida Sartori se niega a repartirlas. Ante la insistencia de sus asesores, contesta que es el personal “de tierra” el que lleva adelante la tarea. Tampoco accede a armar “una puesta en escena” -como le propone su equipo- para que se saque una foto con alguien mayor y le explique cómo podría funcionar la tarjeta. “¿Ustedes quieren esta foto para que a mí me sigan puteando?”, cuestiona a El País.

A regañadientes, accede a posar con el plástico en la mano. Su característica sonrisa se empaña por la tensión del momento, pero a los pocos segundos está pronto para seguir con su itinerario. Ya hace una hora que visita el barrio Unión y pudo avanzar menos de 50 metros. Los constantes pedidos de selfies, de autógrafos, los besos y los abrazos no le han permitido caminar más. Él responde a todos los saludos por igual.

Balde de agua fría

El anuncio de Medicfarma cayó como un “balde de agua fría” en la industria farmacéutica. Así lo sintieron las fuentes de la Asociación de Laboratorios Nacionales (ALN) consultadas para esta nota. Creen que la propuesta es “irreal” y se preguntan cómo logrará el precandidato ponerla en marcha el 1° de marzo, el mismo día que asumiría la presidencia si resultara electo. Esa fue la promesa de Sartori y es lo que dicen las tarjetas al dorso, que aclaran que tendrán validez a partir de esa fecha.

El negocio de los medicamentos movió US$ 474 millones en el último año, según datos del Observatorio del Sistema de Salud del Uruguay. Esta cifra engloba a todos los usuarios, tanto del sector público como del privado, y también la venta en farmacias de barrio. Y como en ALN estiman que los mayores de 60 años consumen el 70% de los fármacos que se comercializan, se necesitarían US$ 332 millones para dárselos a todos los jubilados de forma gratuita. Esto es más del doble de lo que calculó Sartori.

Para Alem García, el resurgido dirigente nacionalista que acompaña su precandidatura, la implementación de Medicfarma costará aún menos de lo que previeron los técnicos. El monto que estimaron incluye a los usuarios de ASSE -que ya retiran los fármacos sin pagar-, por lo que García admite que habría que descontarlos. Con esa consideración, cree que el plan podría implicar “95, 97 o 98” millones de dólares, aunque aclara que son “detalles” que todavía no afinaron.

Medicfarma, una propuesta traída del Viejo Continente

Alem García, exlegislador nacionalista que acompaña la precandidatura de Juan Sartori, dice que con Medicfarma no están “descubriendo la pólvora”. En ese sentido, reconoce que ASSE ya entrega de forma gratuita los medicamentos a sus usuarios, y hace hincapié en que en Europa también hay planes que universalizan el acceso entre los jubilados. La propuesta es similar a una que ya funciona en España.

Una pregunta que ronda en el comando de Sartori es qué tanto puede afectar esta inversión al presupuesto nacional. “¿Qué significan US$ 154 millones en relación con el desastre de Ancap, empresa que perdió US$ 800 millones? Podemos comparar el costo con las pérdidas de Pluna, con el despilfarro que hay en algunos ministerios. Por ejemplo, podemos compararlo con Cancillería: ¿alguien hizo la cuenta de cuántas embajadas amontonadas tenemos en Europa? En el Estado uruguayo hay mucho para reorganizar y administrar bien”, razona García.

Otro escollo es cómo poner a andar este mecanismo el 1° de marzo de 2020, teniendo en cuenta que el presupuesto para el próximo año ya fue votado. En ese sentido, la ley de Rendición de Cuentas otorga fondos a cada uno de los ministerios, y no permite mover el dinero de un organismo al otro. Esta realidad puede cambiar recién a partir de 2021, luego de que el nuevo gobierno promueva su propia ley de presupuesto y el Parlamento la apruebe. Las flamantes autoridades tendrán seis meses, entre marzo y setiembre, para redactar la norma y presentarla.

Juan Sartori muestra la tarjeta Medicfarma. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori muestra la tarjeta Medicfarma. Foto: Darwin Borrelli

Sin embargo, García insiste con que lograrán implementarla el primer día de gobierno. Dice que esta propuesta recibió críticas porque “ha molestado a algunos” que con “su escasa visión” no saben diferenciar un gasto de una “inversión social”. Reivindica que el proyecto es de “absoluta justicia” y ratifica el compromiso anunciado: “Esto surgió como una idea de la abuela de Juan Sartori, no del equipo técnico profesional. Y vamos a cumplirla”.

Pero el precandidato prefiere ser más cauto. Consultado por El País, responde: “Desde el 1° de marzo se harán los cambios de regulación que sean necesarios para implementarlo lo antes posible. Por supuesto, con los tiempos que lleva cada una de esas cosas”.

Se hacen la América

Los laboratorios en Uruguay “se hacen la América”. Esta es la conclusión a la que arribó García luego de estudiar los precios de los medicamentos. Cuenta que Sartori “revisará en su totalidad” el mercado de los fármacos y se terminarán las “utilidades excesivas” que, según él, reciben estas empresas. Agrega que todavía no está claro si piensan comprarlos de forma centralizada o si permitirán que el Estado, las mutualistas y las farmacias negocien los precios.

Eso es lo que ocurre hoy. La Unidad Centralizada de Adquisiciones (UCA) licita y se hace de todos los medicamentos que se entregan en ASSE, pero los prestadores privados tienen sus propias conversaciones con los laboratorios. Al adquirir grandes volúmenes, consiguen descuentos que no llegan a las farmacias de barrio. Por lo tanto, el precio de un fármaco varía según quién lo compre.

Los datos del Observatorio del Sistema de Salud del Uruguay respaldan esta premisa. En 2018, el precio promedio que consiguió una farmacia fue de $ 126 por unidad, mientras que ASSE pagó $ 112. El mutualismo es el que logra los medicamentos más baratos, ya que pagó $ 92 por cada uno.

Daniel Garat, director de la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA), también reconoce este punto: “Desde que se instalaron, hace 50 años, las farmacias mutuales tienen mayor poder negociador porque compran grandes volúmenes”, señala. Las farmacias adquirieron 27 millones de unidades en 2018, ASSE se hizo de 35 millones y el mutualismo se quedó con 57 millones. A mayor cantidad, mejores precios.

Esta inequidad preocupa a los farmacéuticos. Alfredo Quintans, gerente de la Cámara Uruguaya de Farmacias y Afines, se pregunta cuánto les pagarán por los medicamentos en caso de que Sartori sea presidente. ¿Habrá un laudo establecido? ¿Respetarán el precio al que las farmacias terminen comprando a los laboratorios? Aún no sabe cómo responderlas. Dice que nadie del equipo del precandidato les consultó antes de lanzar la propuesta, por lo que aún tiene la esperanza de que les pidan una reunión.

Otra inquietud es cómo les devolverán a los farmacéuticos el costo de los medicamentos que entregaron de forma gratuita. Quintans espera que la tarjeta equivalga a un método de pago que les transfiera enseguida el valor del fármaco que se haya retirado. Pero ese punto tampoco está claro y resulta clave para estos locales, que van renovando el stock a medida que reciben el dinero de sus ventas.

Y además, les da miedo que la gente se preste las tarjetas. El gerente reclama un sistema que permita asegurar la identidad de los usuarios para no que se vuelvan “fácilmente transferibles”, como ocurre con las boleteras de ómnibus. “Se debe garantizar que el portador sea el que requiere el beneficio. Tiene que haber métodos de validación, como tienen las tarjetas de crédito y débito, con sus pines y vouchers”, agrega.

Todo esto, dice Alem García, estará resuelto antes de la puesta en marcha del proyecto. De hecho, afirma que un grupo de técnicos ya se encuentra elaborando el software que pretenden utilizar si Sartori resulta electo. De esta forma esperan centralizar las recetas médicas para que todas las farmacias puedan acceder a lo que los profesionales hayan prescripto. Este mecanismo permitiría que los usuarios de ASSE, por ejemplo, no debieran ir a la farmacia del hospital y pudieran concurrir a la de su barrio en busca de los medicamentos.

Todo es todo

En el gobierno se ríen por lo bajo de la propuesta de Sartori. Si bien no quieren salir a contestarle, bromean con “las cosas bárbaras” que promete el precandidato. García, sin embargo, asegura que hay siete técnicos que los asesoran y también trabajan en el Ministerio de Salud Pública (MSP).

“Prefiero no dar sus nombres porque no tengo mucha confianza en la ecuanimidad de las actuales autoridades sanitarias, como tampoco tengo confianza en algunos entes autónomos donde se persigue a la gente por no ser ‘compañera’”, sentencia.

Las dudas de una de las asesoras en salud

Clarisa Lauber es anestesista y es una de las asesoras de Juan Sartori en salud. La médica no accedió a conversar con El País, pero sí brindó una entrevista a El Observador días atrás. Ante la pregunta de cómo implementarán Medicfarma, dijo que “no tiene importancia” si los medicamentos serán gratis para todos los jubilados o no. “En realidad se ha pensado como para todos. Pero los últimos detalles no los tenemos ni los datos reales. Muchos datos reales no los tenemos”, admitió. Además, sostuvo que pedir el monto exacto de cuánto costará el programa es “hilar fino”, ya que “nadie sabe los datos reales hasta que no es gobierno”.

Y aunque el programa de Sartori ni siquiera habla de darles fármacos gratis a todos los jubilados -sino de descuentos progresivos de acuerdo con la situación económica de cada uno-, García está dispuesto a dar un paso más: anuncia que Medicfarma incluirá todos los medicamentos. Incluso los tratamientos caros que brinda el Fondo Nacional de Recursos (FNR) con algunas condiciones.

Para García, la ecuación de costo-beneficio que realiza el gobierno antes de universalizar un fármaco es “mercantilista”. Y cuestiona: “¿Cómo a una persona se le va a negar un medicamento porque es caro? ¿Quién determina a ciencia cierta que alguien se va a morir? No, señor, hay que dárselo así le queden tres días de vida. Se gasta plata en tanta cosa inútilmente, ¿y aquí vamos a andar macheteando?”.

Solo en medicamentos, el FNR gastó US$ 35 millones en 2018. Este valor no está desglosado por edad, por lo que no queda claro cuánto corresponde a los mayores de 60 años. Lo que sí es un hecho es que el gasto de estos tratamientos corre por un carril distinto al de ASSE, ya que el organismo financia y negocia sus propios precios. Fuentes de la Asociación de Laboratorios Nacionales consideran que el presupuesto de Medicfarma “se dispararía” de incluir los fármacos de alto costo, como propone García.

Estas advertencias no amedrentan al equipo del precandidato, que recorre los barrios entregando la tarjeta. Tampoco parecen preocupar a Sartori, a quien este viernes le preguntaron en varias ocasiones por su implementación. “¿Qué pasa si el 1° de marzo no funciona?”, le increpó una señora mayor en la Unión. “Tenemos que trabajar juntos para que funcione”, le contestó él.

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