Preguntas Yanquis

EL PAÍS DE MADRID

-¿Qué momento está viviendo el mundo?

-Va a venir una hemorragia mundial. No veo nada que nos desvíe de un camino de más sangre, más enfrentamiento, y una mayor polarización, a corto y mediano plazo. Un ejemplo es Irak: la inclinación siempre es a peor, y ha sido así desde que cayó Bagdad. En todas las guerras se produce un momento en que la sangre deja de derramarse, pero éste es un tiempo crispado y muy peligroso. No hay un fin previsible para los conflictos que están en curso.

-Su libro sobre el "Che", en realidad es sobre América Latina. Y afirma que si Guevara viviera hoy, sería un moderado más. ¿Usted cree en la evolución de la izquierda regional?

-Creo que sí. Todavía hay una izquierda residual, potenciada y encarnada ahora en Hugo Chávez, Evo Morales... Lo vemos en las universidades, en las reivindicaciones campesinas. Las luchas de hoy son adecuadas al nuevo tiempo; quizá la inocencia de noción de la utopía, que llevaba a toda una generación a empuñar armas y a morir por una causa, se ha menguado, en parte por el resquebrajamiento de uno de los polos del mundo, la URSS. Después hubo procesos de paz, los que antes luchaban, ahora hacen política de partido. Y por muchos antiglobalizadores que haya, siempre buscan alianzas y algún anclaje en el mercado global. Queda gente como Hebe de Bonafini, que grita en la plaza de Mayo: "¡Viva la insurgencia iraquí!". ¡Por favor! La llevaba yo a una plaza de Bagdad para que viera cuánto duraba. Por occidental, simplemente.

-De los mitos queda Fidel. ¿Cuando muera será el final de una época?

-Así es. Ya la sucesión está amarrada. Es muy posible ahora que Fidel vuelva a ejercer un rol más público. Para la revolución cubana, eso es un ojalá.

-Usted es muy aficionado a hacer diccionarios. ¿Qué palabra define este tiempo?

-Odio. Es lo que lo mueve todo. Es lo que nos tiene agarrados a todos hoy día; es lo que alienta el terrorismo. ¡Ya no hay guerrillas, todos son terroristas! Los guerrilleros como el Che tenían un determinado código ético. ¡Comparado con los terroristas de ahora, es una especie de Robin Hood! Hemos llegado a un punto en que a la gente no le importa inmolarse entre muchedumbres cada día. Eso es el odio, y la reacción también es odio.

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